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Latasa apela al sentido común tras eliminar las mascarillas

Feli Agustín
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«El virus no ha desaparecido, sigue entre nosotros», destaca el director de Salud, que reconoce la estabilidad en la enfermedad, que se espera se trate como la gripe

Ciudadanos en las calles de Logroño, muchos de los cuales siguen utilizando la mascarilla, a pesar de no ser obligatoria. - Foto: Óscar Solorzano

Casi dos años después, la mascarilla dejará, con carácter general, de ser obligatoria en España a partir del próximo 20 de abril, aunque habrá que seguir usándola en el transporte público y los centros sanitarios y sociosanitarios. Así lo dijo ayer al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) la ministra de Sanidad, Carolina Darias, que informó de que en los centros escolares no será obligatoria «en ningún caso», mientras en el ámbito laboral serán los servicios de prevención los que establezcan su uso.

La ministra cumple así los deseos expresados por varios dirigentes regionales, entre ellos Concha Andreu, presidenta del Gobierno de La Rioja, cuyo director de Salud Pública, Pello Latasa, es más prudente y apela a no olvidar lo aprendido, a utilizar todos los instrumentos desarrollados y poner en práctica el conocimiento generado. 

«Hay que tener en cuenta que la ventilación es fundamental, la distancia, la higiene de manos, o las mascarillas, independientemente de su consideración legal, debemos tenerlas en mente y utilizarlas con criterio cuando consideremos que es necesario», aconseja el doctor, que entiende que la mascarilla debe mantenerse entre colectivos y entornos más vulnerables. Al respecto, razona que los esfuerzos de las administraciones sanitarias deben centrarse en las personas «con mayor riesgo de padecer problemas graves» y aconseja seguir las recomendaciones generales, que implican el uso del tapabocas de manera habitual. «En otros países, ya forma parte de su cultura llevar la mascarilla cuando una persona tiene problemas respiratorios», apunta Latasa, que insiste en que el virus no ha desparecido, la pandemia «sigue entre nosotros» y hay que permanecer «atentos y utilizando el sentido común».

También la consejera de Salud, María Somalo, consideró ayer en Toledo, donde participó en el Consejo Interterritorial, que se debe hacer un «uso responsable de la mascarilla» en interiores para las personas vulnerables o «aquellos que no siéndolo van a estar en contacto con ellas».

No obstante, Latasa concede que la pandemia sanitaria se adentra en un nuevo nivel, con la enfermedad «estabilizada», aunque en La Rioja  la incidencia es «algo más alta» que en otras comunidades.  «La situación asistencial muestra poca variación, con algún ingreso más en los críticos, pero nada fuera de lo que resulta esperable», explica el director general de Salud Pública,  que añade que se han introducido cambios en la estrategia de vigilancia, que ha dejado de ser universal, para centrarse en los grupos de mayor vulnerabilidad, como mayores de 60 años o entornos concretos, como residencias de mayores.

De la misma manera, ha bajado el número de pruebas diagnósticas por el cambio de estrategia que, a su entender, se está aplicando de manera adecuada. «Ya no se hacen pruebas universales, sino a determinados grupos y entornos, y eso provoca un descenso en el número», explica Latasa. En concreto,  se ha llegado a un total de 3.521 pruebas de infección activa en los últimos 7 días, lo que implica una tasa de 1.100,61 por 100.000 habitantes.

 El director de Salud Pública destaca que la gravedad de la sexta ola ha sido mucho menos relevante que las pasadas fases y entiende que el confinamiento de Shangai no es un retorno al pasado. «Aunque sea un mismo virus, hemos vivido varias pandemias y cada una se debe a unas causas diferentes y depara consecuencias distintas», razona el doctor, que explica que es «necesario utilizar estrategias similares, pero con distinta intensidad», todo ello en función de las políticas que se hayan adoptado para combatir la enfermedad. «Nosotros hemos apostado por niveles de vacunación muy altos y con circulación controlada para manejar la pandemia  sin cambios disruptivos», explica Latasa, que relata que cuando se formó en  epidemiológica nunca pensó que iba a encontrarse con una pandemia de tan alto nivel de transmisión, de un impacto masivo y afectación global y simultánea.

Presión asistencial. En esta nueva etapa, no prevé una escalada de la tensión hospitalaria descontrolada porque gracias a los sistemas de vigilancia con los que se ha dotado el sistema «veríamos con cierta celeridad un crecimiento en la incidencia que nos vendría a avisar de que en breve podría haber un aumento de la presión asistencial». Recuerda que hay grupos de ciudadanos con ciertas condiciones médicas, como inmunodeprimidos, transplantados o quienes sufren determinados tratamientos contra el cáncer, que están recibiendo la cuarta dosis, una medida que, con los datos actuales, no se plantea cambiar. 

A este respecto y sobre una vacunación con periodicidad anual, considera que dependerá de los escenarios que se planteen. «Si conseguimos lograr incidencias relativamente bajas durante un tiempo, posiblemente la vacuna podrá plantearse como las campañas de la gripe, con cierta periodicidad y grupos de población», razona el responsable de Salud, que adelanta que si  las variantes o incidencia cambian, habrá que plantear estrategias diferentes.

Así las cosas, Pello Latasa razona que «lo esperable» es que el covid  se convierta en una enfermedad endémica, «se quede entre nosotros» y sea tratada de manera similar a la gripe, enfermedad que define como  «grave y complicada», que requiere muchos esfuerzos, tanto para asistencia sanitaria como para salud pública y estrategias de vigilancia y control. «La gripe no es baladí», insiste el  doctor, que indica que «no se le va quitar peso» al covid. Adelanta que se van a utilizar instrumentos y estrategias que funcionan de manera razonable con otras enfermedades, como la vigilancia centinela, virológica o los estudios de seguimiento de la mortalidad o la efectividad de las vacuna, que se realizan de manera continua con la gripe, que cada año presenta nuevas cepas y variantes.