Cinco de los bares de Laurel ya no levantarán la persiana

B.M.
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Los hosteleros de la popular zona logroñesa no pueden servir en las barras hasta la fase 3 y dicen que perderán el 50% de la facturación del año. Piden ayudas oficiales para pagar alquileres, que llegan a los 6.000 euros

La hostelería vuelve a medio gas. En la imagen, la calle Laurel - Foto: Ingrid Fernández

La calle Laurel, San Agustín y adyacentes parecen desiertas. Y es que sus bares y restaurantes llevan ya dos meses sin abrir, y otro más que parece que estarán cerrados. Y durante este tiempo están perdiendo mucho dinero, lo que podría suponer hasta el 50 % de la facturación de  todo un año, explica el presidente de la Asociación hostelera La Laurel, Fernando Elías, «porque hablamos de que se ha perdido Semana Santa, el puente de mayo, el inicio del buen tiempo, y se van a perder las fiestas de San Bernabé».
La asociación está formada por 72  bares, y dan trabajo a unas 400 personas, explica Elías, y en tiempos de más contrataciones hasta 600. Pero hay algunos negocios que no han podido resistir este parón de la actividad, y van a cerrar. En realidad, lo que van a hacer es no volver a abrir. Al menos cinco bares de esta zona no van a abrir ya su local, lamenta Elías. La mayor parte de ellos pagan rentas muy altas de alquiler, y la mayoría las siguen pagando, porque no han llegado a acuerdos con los dueños. Y los alquileres van de los 3.000 a los 6.000 euros al mes.
 Y los que abrirán, lo harán en la fase 3, alguno sí que piensa abrir en la fase dos, pero porque también dan servicio de restaurantes. Y la intención es abrir en la primera semana de junio, no nada más empezar la fase dos (25 de mayo), si es que se la conceden a La Rioja «son todo incertidumbres». 
 pero una semana después de que concedan esta fase
Los hosteleros de esta zona aún están más afectados que otros teniendo en cuenta que no tienen ninguna certidumbre de cómo va a ser la normativa de la tercera fase. Pero como explica Elías, con lo que se plantea en la fase dos de no poder servir en barra, y solo hacerlo  en el 40% de mesas del interior, no sale nada rentable abrir ningún bar ni sacar a los trabajadores de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo. Y es que la mayor parte de los bares de esta zona hacen más caja en barra y en la calle en las barricas, pero tampoco pueden servir en el exterior.
«Somos los primeros que cerramos por la alerta sanitaria, y somos los últimos que vamos a abrir, somos los más perjudicados», apunta Elías a lo que añade que, «lo que necesitamos son ayudas del Estado o del Gobierno riojano para poder pagar alquileres y no tener que cerrar, y para mantener los puestos de trabajo». «No se están haciendo las cosas bien», lamenta, y además los hosteleros son conscientes de que aunque abran con todas las garantías de seguridad y se pierda el miedo, con la crisis que parece que va a llegar mucha gente optará por no salir de bares como antes. 

Manos a la obra. Y mientras, algunos están aprovechando en los interiores de los locales para hacer cambios y crear nuevos espacios con sus propias manos, y en especial para limpiar. Carlos Río por ejemplo, de Casa Ríos en la calle San Agustín, ha cambiado su impecable atuendo de hostelero jefe con su delantal siempre impoluto, por un buzo de trabajo con el que ha construido un botellero muy especial en una parte del restaurante que no solo le servirá de decoración, sino que podrá mantener el vino siempre a la misma temperatura. 
Río explicaba ayer a un equipo de El Día de La Rioja que ya no saben ni a qué atenerse, él cuenta con una terraza y un restaurante divido en salas donde se puede ofrecer perfectamente las distancias de seguridad por grupo, pero reconoce que no sabe cómo va a actuar la gente ante el miedo de contagio. Río tiene pensado abrir en la segunda semana de junio, y también hará comidas para llevar. «Reinventarse o morir», concluye.