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El enoturismo duplica los visitantes y factura un 60% más

Feli Agustín
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La Denominación presume de recuperar cuota de mercado, incrementa ventas en España y el extranjero, donde ingresó cuatro de cada diez euros de vino español

Interior de una bodega de Rioja en una acción enoturística. - Foto: Óscar Solorzano

«El año 2021 ha supuesto un punto de inflexión... Rioja se consolida cada año como la Denominación referente a nivel nacional, un orgullo para las bodegas y viticultores que la integran que la integran y un modelo a seguir para el resto del sector». Fernando Ezquerro, presidente del Consejo Regulador del Rioja, se muestra esperanzado en la Memoria de la institución correspondiente a 2021 con el futuro de una Denominación que ha salido airosa de la pandemia sanitaria, que fue capaz el año pasado de incrementar ventas en ambos mercados y que va recuperando las cifras de enoturismo, la faceta que ha resultado más afectada por el azote del coronavirus.

Así se recoge en un estudio de la consultora Nielsen IQ y que, junto a los registros aduaneros analizados por el Observatorio Español del Mercado del Vino, suponen la base de la Memoria de 2021, que acaba de publicar el Consejo Regulador.

Según los datos que figuran en este documento, el pasado supuso el año de recuperación del enoturismo, que recibió 460.000 visitantes, un 103% más que al año precedente, y en el camino para acercarse a los números récord de 2019, cuando las 200 bodegas visitables de la Denominación recibieron 860.000 personas, culminando una positiva y sostenida evolución.

El dato del año pasado, resalta la Memoria del Consejo, «es especialmente relevante» en comparación con el del conjunto del sector turístico español, que recuperó un 64,4% de su actividad en comparación con el anterior ejercicio. 

El aumento del número de visitantes se tradujo en el impacto económico del enoturismo, tanto para la economía de las bodegas como para el de la región. Así, el año pasado, el gasto medio de la tienda de la bodega fue de 30, 27 euros, lo que supuso una subida del 1,22% respecto a 2020, con un impacto global de 103,7 millones frente a los 42 millones del primer año de pandemia. A pesar de esta importante mejora de los ingresos, la facturación estuvo todavía lejos de la alcanzada en el último año prepandemia, cuando se superaron los 173 millones.

La procedencia de los visitantes es también reflejo de las circunstancias atribuibles al covid y las restricciones en vigor en 2021, todavía estrictas, limitaron el número de turistas extranjeros al 20,3%, casi a mitad del 36,8 de 2019.

Gana mercado. La mejoría del enoturismo acompaña a la positiva evolución de las ventas, que han resistido el bienio de la pandemia, con una caída del 8,43% en 2020, que prácticamente se recuperaron el año pasado, cuando la comercialización creció un 8,34%, según reflejan las memorias del Consejo de ambos ejercicios.

De acuerdo con el estudio realizado por Nielsen IQ, en el mercado interior la subida experimentada fue del 13,58%, «un dato que demuestra la solidez de la Denominación y su capacidad para reinventarse y adaptarse a los escenarios que puedan surgir». 

Este crecimiento fue superior al del conjunto del mercado nacional y, concretamente, los vinos de Rioja ganaron un 0,7 de cuota de mercado en 2021, hasta situarse en un 27,31% del volumen total de los vinos con Denominación vendidos en España.  Rioja confirma de nuevo su hegemonía en el mercado nacional y  dobla, en términos de volumen, a la que le sigue en el ránking;esta supremacía es aún mayor en términos de valor, pues representa un 32,2% del total vinos con Denominación.

La tendencia del año fue ascendente en todas las categorías de vino, destacando el importante crecimiento de los crianza y gran reserva, con un 16% y un 20%, respectivamente. «Un año más, los tintos siguieron liderando las ventas, con un significativo aumento del 15,36%», señala la Memoria.

La exportación se erigió como tabla de salvación de Rioja el primer año de pandemia, con un crecimiento del 8,34%, incremento que sirvió para compensar el notable descenso en el mercado nacional, que en términos acumulados sufrió una caída de un 18,46%,   consolidó el año pasado su tendencia al alza.

Así, registró un aumento en volumen de ventas cercano al 2%, impulsado por el mayor porcentaje de comercialización de vinos blancos y rosados (6% y 5%, respectivamente). Rioja se mantuvo inmune al Brexit y Reino Unido volvió a ser el país con más volumen de compra, copando cerca del 33% de las exportaciones, mejorando el 30,76% registrado en 2019. Al igual que lo sucedido en el ámbito nacional, en la exportación ha sido mayor el crecimiento en valor con un notable incremento del 7,76%. En concreto, más de cuatro de cada diez euros que exportan los vinos españoles los facturaron las bodegas de Rioja. El informe destaca el «espectacular» aumento del 37% alcanzado en China, así como el 15% logrado en Rusia y el 11% en Estados Unidos. «Estos resultados refuerzan nuestro optimismo para el futuro», destaca el Consejo.

Otros hitos.Además de la renovación de la  junta directiva de Denominación -no sin cierta polémica por  el método de representatividad-, dos circunstancias marcaron el año en el que el presidente de las cooperativas de España, Fernando Ezquerro, se puso al frente del Consejo Regulador:el Plan Estratégico 2021-2025; y la 'amenaza' de Viñedos de Álava.

En el mes de marzo, la consultora KPMGpresentaba, con presencia del ministro de Agricultura, Luis Planas, las líneas estratégicas de Rioja para este quinquenio, un documento, en general a gusto de todos, que plantea ambiciosos objetivos para consolidar a esta Denominación como una de las regiones vitivinícolas más reconocidas por su calidad, singularidad y sostenibilidad. Para  ello, se pretende revalorizar la marca un 23%, mejorar su notoriedad en mercados relevantes -Estados Unidos, China y Alemania- o recibir 1,2 millones de visitantes, más de la mitad internacionales, con un gasto medio de 42 euros en bodega.

Mientras tanto, el Gobierno vasco siguió con la tramitación de la figura Viñedos de Álava, que ya había iniciado unos meses antes, un periplo que alcanzó su cénit en noviembre, cuando el PNV impulsó en el Congreso una proposición para reformar la Ley de Denominaciones de Origen, que le permitiría crear un consejo regulador que gestione el sector en Álava. Andreu tocó a rebato, intervino  Luis Planas, y el asunto se paró. De momento.