San Pedro se queda en la iglesia

M. A. G-S.
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Lardero, una de las localidades más fiesteras de La Rioja, suspende todos sus actos en honor a San Pedro y San Marcial; el municipio, que también renunció a San Isidro, vive estas fechas como «si fueran unos días normales»

Numerosos fieles se acercaron a la iglesia para honrar al patrón, - Foto: Ingrid

San Pedro, el discípulo pescador sobre el que se edificó la iglesia, comparte con San Marcial, obispo de Limoges, mártir de hagiografía menos conocida, el patronazgo de Lardero, localidad que, como tantas otras, ha visto como sus fiestas patronales quedaban en el limbo por la emergencia sanitaria. Si San Pedro dio nones tres veces a Jesucristo, a Lardero se le han negado tres de sus festividades más señaladas: San Isidro, San Pedro y San Marcial, que se festeja hoy. La única esperanza de los larderanos es que los rebrotes no les impidan disfrutar de las Fiestas de Gracias, previstas para el Pilar y las únicas que, por ahora, se salvan de la suspensión.
Junio, el mes más fiestero de este ‘pueblo’ (10.500 habitantes) del entorno metropolitano de la capital, acaba sin pena ni gloria. Lardero, el municipio cuyas fiestas marcan la entrada del verano para gran parte de riojanos, celebró un San Pedro de lo más normal. La estampa que hoy, día de San Marcial, presentarán sus calles no será mucho más jubilosa.
Del numeroso calendario de actos de estos días, cuyos ecos se prolongan los fines de semana, sólo se han salvado las ceremonias litúrgicas de San Pedro y San Marcial. Eso sí, sin invitaciones a las autoridades ni protocolos. Del resto, nada queda. «Hemos cancelado los concursos de paellas, las orquestas, las degustaciones, los juegos infantiles, encierros, toros, elección de reinas... Todo», enumera Juanjo Sánchez, concejal de festejos.
Inmediaciones de la Plaza de San Pedro.Inmediaciones de la Plaza de San Pedro. - Foto: IngridCuando hace tres semanas la corporación dio el paso de suspender las fiestas, los larderanos no pusieron el grito en el cielo. Las prioridades son otras y así lo entienden. «Los vecinos han visto lo que ha pasado con otras grandes fiestas y creo que ya estaban mentalizados desde hace tiempo. No hay actos pero sí que es cierto que la gente se junta en cuadrillas y trata de ‘normalizar’ la situación», agrega. 
Aunque desde la perspectiva logroñesa da la sensación de que Lardero está medio año de fiesta («tenemos las mismas que el resto, pero sí que es cierto que se tiene esa percepción», reconoce) su presupuesto para este capítulo es de 230.000 euros «a repartir durante todo el año». Aunque parte de este capítulo ya se consignó para la cabalgata de Reyes y Carnavales, la corporación deberá decidir qué hacer con el resto: «Quedan las Fiestas de Gracias, en el puente del Pilar, pero lo que no se gaste habrá que destinarlo a servicios sociales o pagar imprevistos de la pandemia».
La calle Eduardo González Gallarza, recién acondicionada, es el escenario habitual de unos encierros que este año han sido cancelados. La vía aglutina numerosos comercios que, en circunstancias normales, estarían de vacaciones. No es el caso de la Carnicería Palacios Crisalvo que abrió por San Pedro pero que hoy sí cerrará por San Marcial.
La calle González Gallarza, escenario habitual de los encierros.La calle González Gallarza, escenario habitual de los encierros. - Foto: IngridLa calle, más adelante, se transforma en Avenida de Entrena y conduce al complejo Aqualar, cerrado hasta nueva orden, la gasolinera low cost (cuyo trasiego es el habitual de cualquier lunes) y el polígono. Carrocerías San Marcial y Cerámica Sampedro están cerradas pues el lunes y el martes son las dos festividades locales consignadas por el calendario laboral larderano.
De camino al polígono queda la Basílica de San Marcial. Este mediodía se celebrará en la iglesia parroquial la ceremonia en su honor mientras que el Domingo de Majas no tendrá lugar la tradicional procesión a la basílica. San Pedro y San Marcial sólo han podido salvar su liturgia y, aunque a muchos no basta, numerosos larderanos honraron a su patrón con su presencia en la iglesia parroquial.
En las inmediaciones de la Plaza de San Pedro, las terrazas vivían una jornada de lo más atípica. El día grande no se notó en la decena de bares que rodean al templo. Luis Felip (Lleida, 1980) es el único camarero que atiende las treinta y cinco mesas de la Cervecería José Mari. «El año pasado entre cocina, bar y terraza estábamos nueve», informa. «Hoy somos tres». Aunque las noches de fin de semana «sí ha habido animación», el trasiego diurno es de lo más anodino. «El año pasado, a la hora del vermú, estaba todo lleno», se persigna antes de atender a unos parroquianos.
Cola a las puertas del Estanco número 1, abierto de par en par.Cola a las puertas del Estanco número 1, abierto de par en par. - Foto: IngridMientras los hosteleros se llevan las manos a la cabeza por el negocio perdido, otros establecimientos han cambiado sus planes. Los supermercados han modificado el calendario de libranza de sus empleados mientras que los larderanos hacen cola en el Estanco número 1. «Lo normal es que hubiéramos abierto menos horas pero vamos a abrir como si fuera un día normal», comentan desde el interior. 
Es un San Pedro tan atípico que el ambulatorio ha seguido con su calendario de visitas habitual. Allí acude, a la carrera, Víctor San Pedro (Lardero, 1941) que sabe que si se despista más de la cuenta se le pasará su cita. 
La nueva normalidad es de todo menos normal. O eso piensa Abraham O’Neill (Lardero, 2002) que acaba de estrenar el verano y se ve sin fiestas ni chamizo «aunque el domingo nos fuimos a El Rasillo». Pero no es lo mismo. Sin ambages dice lo que sólo los jóvenes pueden decir sin temor a pecar de insolidaridad: «Es una putada». 
Parroquianos en la terraza de Cervecería José Mari.Parroquianos en la terraza de Cervecería José Mari. - Foto: El DíaAunque saben que muchos jóvenes logroñeses se apropiaban de las fiestas, San Pedro y San Marcial eran toda una promesa de felicidad: «Era el principio de verano, te permitían desconectar después de acabar el curso y, sobre todo, era la noche... porque el día era para descansar».
Sergio Yanguas (Logroño, 1978), uno más de los muchos logroñeses que con la burbuja se mudaron al entorno metropolitano, comparte su visión aunque desde una perspectiva menos lúdica: «Son días normales. Da la misma tristeza que bajar a Logroño en pleno San Bernabé».
Aunque los adultos han podido reunirse en las peñas y juntarse en los bares, para los más pequeños, la suspensión de la fiestas no deja de ser un contratiempo. «Lo siento especialmete por ellos porque aunque han vuelto a reabrir los parques, tras tres meses cerrados, la verdad es que no hay ninguna distración para ellos», se despide.
Cerrado por fiestas patronales.Cerrado por fiestas patronales. - Foto: El Día
Santoral en el aire. Lardero, el pueblo cuyas fiestas introducen el verano en La Rioja, saludó sin pena ni gloria a San Pedro y hoy dirá adiós a San Marcial. Mañana volverá a ser un día normal en sus calles. Lo fue ayer y lo será hoy. Esa es la tarjeta de presentación de la nueva normalidad que se ha llevado por delante a medio santoral: San Bernabé, San Juan, San Pedro, San Marcial, San Fermín y así hasta San Mateo. Y el verano no ha hecho más que comenzar.


Los larderanos se dirigen a misa o a la terraza más próxima.
Los larderanos se dirigen a misa o a la terraza más próxima. - Foto: Ingrid