El miedo guarda la viña

Feli Agustín
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«Los viticultores han estado este fin de semana en la viña, ha sido un espectáculo», relata el bodeguero Juan Carlos Sancha

Hoja de vid afectada por el mildiu. - Foto: El Día


El miedo guarda la viña». El jefe de Protección de Cultivos de la Consejería de Agricultura, José Luis Ramos, cita este refrán para alertar de que, con el mildiu en plena expansión, ha llegado también el momento de vigilar el oidio, enfermedad endémica del viñedo riojano. «Esta siendo un año muy complicado para los viticultores», reconoce Ramos, que recuerda que, además, se han producido tormentas que han afectado a diferentes zonas de La Rioja. No obstante, apunta que si las condiciones meteorológicas mejoran, se podrán salvar la mayoría de las parcelas. «La uva tiene todavía el tamaño de un guisante, por lo que puede haber una cosecha aceptable», afirma el técnico de Agricultura. Apunta, no obstante, que las condiciones del viñedo son favorables, puesto que el mildiu, a pesar de estos dos meses «muy malos», afecta, de momento, a la cantidad. 
Abel González, director técnico  de ARAG-Asaja, coincide que la principal consecuencia de la enfermedad es la merma de la cantidad, aunque, «si hay una desfoliación importante y una vegetación que no es la adecuada la planta no va a trabajar bien y  no va a ser capaz de sintetizar todas las sustancias necesarias para  producir una uva de calidad».
El bodeguero Juan Carlos Sancha destaca que, aunque el mildiu ha afectada el conjunto de la Denominación, han sido Rioja Alta y Alavesa las subzonas más castigadas, con especial incidencia en los municipios del Alto Najerilla, como Badarán, Baños, Cárdenas o Camprovín, pero también localidades como San Asensio. «Ha sido un año de pluviometría anormalmente alta», afirma el propietario de Bodegas Juan Carlos Sancha, que indica que las precipitaciones han duplicado las de 2019 y abril ha sido el más lluvioso de la década. «Se han producido las condiciones perfectas para la agresividad del mildiu», afirma Sancha, que explica que, tras el primer brote, que afectó a las flores, este segundo, con el racimo cuajado, en pleno ebullición, ha provocado que todos los viticultores estuvieran este fin de semana tratando la viña. «Ha sido un espectáculo», cuenta Sancha, que da por hecho el daño en algunas viñas, sobre todo en aquellas que se asientan sobre suelos más fértiles.  De momento, explica que los granos que ahora resulten afectados se van a quedar «pasificadas», pero no afectan a la vinificación, lo que no tendrá relación en la calidad. «En un mes como mucho, el mildiu desaparece y si sigue lloviendo, aunque parece que tendremos un verano cálido y seco, llegaría una peor, la botritis».