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Notas y apuntes de seguridad ante la prueba definitiva

Cayetano G. Lavid
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Los alumnos riojanos, primeros en encarar la prueba de acceso a la universidad, apuran hasta el último minuto del día previo al examen

Un grupo de alumnos en la sala de estudio de la Biblioteca Municipal Rafael Azcona, apura el examen de la EBAU hasta el día antes de la prueba. - Foto: Óscar Solorzano

Los alumnos recién graduados de Bachillerato y Grado Superior de La Rioja se convierten hoy en los primeros de toda España en enfrentarse a la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) –también fueron los primeros en comenzar el curso académico– y, con los deberes hechos durante el curso, tan solo se enfrentan a ellos mismos, ya que los nervios y la inseguridad son ahora sus mayores enemigos.

Apurando hasta el último instante, los estudiantes han tratado de memorizar hasta la última coma de sus apuntes y eran cientos los que ayer trataban de conseguir unas décimas más en sus calificaciones en los escritorios de las salas de estudio de la biblioteca municipal Rafael Azcona. «Aquí estamos, como en una terapia grupal, preparando la mente para lo que se viene», explicaba María Ruiz, una estudiante de Grado Superior que «ya había tenido suficiente» y que, por mucho que quisiera, no iba a poder mejorar más, motivo por el que abandonaba la sala de estudio y cedía su pupitre a otro: «mejor me lo tomo con calma, un poco de relax el día antes siempre viene bien porque si no, mañana igual no me acuerdo ni de escribir mi nombre», bromeaba.

Las salas de la biblioteca estaban abarrotadas de apuntes de historia, filosofía, lengua o latín, apuntes llenos de flechas, colores, esquemas y todo tipo de sistemas para memorizar al máximo estas asignaturas de Bachillerato. Uno de los estudiantes que prepara su prueba es Aarón Ibáñez, quien se toma con relativa calma la prueba. «Para estudiar Ingeniería Mecánica necesito un 5 en la nota de corte. Eso significa tan solo aprobar, lo que reduce el estrés», aunque matiza: «solo un poco, ya que la presión es igualmente angustiosa».

También podría aspirar a estudiar alguna ingeniería y, por tanto, ser un 'colega' Gonzalo Miranda, que comparte las impresiones de Aarón de cara a la prueba «en la que nos jugamos estos años de instituto» y, aunque inquieto por la cercanía al primer examen, se muestra seguro al afirmar que «todo lo que sea subir la nota de corte es, evidentemente, mejor».

Sara Bozalongo se ve estudiando el grado de Administración y Dirección de Empresas el próximo curso, pero para ello, «primero tengo que hacer las cosas bien mañana, pasado, al siguiente y, aunque confío en mis posibilidades, estoy nerviosa», reconoce. Sara confiesa temerse únicamente a sí misma: «Mi mayor obstáculo soy yo. Estoy de los nervios aunque por otro lado, siento confianza en la materia». Gonzalo, que responde a su compañera, apunta que «efectivamente, es frustrante verse bloqueado» pese al buen expediente académico que han obtenido en el bachillerato, pero confía en reponerse y tener «posibilidades de éxito».

En la misma línea que estos alumnos se encuentran Claudia García y Matilde del Campo, que necesitan sacar buena nota para acceder a las carreras de Enfermería y Biología, respectivamente.

«Es la última prueba a superar. Llegamos aquí tras una estancia por el instituto donde ya nos hemos enfrentado a muchísimos exámenes, por lo que no tendría por qué salir mal, pero nos jugamos nuestro futuro», expresa Matilde, que agradece que en La Rioja se mantengan este año las medidas que se impusieron con la pandemia, que reducen el temario.

Sobre esta medida, su compañera Claudia se muestra tajante: «Que se mantengan los requisitos de evaluación del coronavirus es todo un alivio que agradecemos. No es que no estemos preparadas, pero si estar así de nerviosas nos puede impedir demostrar todo lo que sabemos, me parece bien que entonces también se reduzcan los contenidos», sentencia.

Nervios enemigos

Con la unanimidad total de los estudiantes beneficiados por el sistema de calificación reducido de la pandemia, con una menor cantidad de temario a estudiar, queda presente un enemigo histórico que parece no tener remedio: los nervios.

«Nos han afectado a lo largo de todos y cada uno de los exámenes de los cursos pasados y lo seguirán haciendo hasta que nos hayamos graduado», expone María, que cree que es injusto. «No afectan a todos por igual, pero sí que afectan a las calificaciones, así que espero que en la EBAU se comporten», desea.

 

Los estudiantes dicen

Aarón Ibáñez: 

«No necesito una gran nota de corte, pero la presión se siente igual y es angustiosa» 

Matilde del Campo: 

«Es la última prueba a superar. No tendría por qué salir mal, pero nos jugamos nuestro futuro»   

Claudia García: 

«Que se mantengan los requisitos de la era de la pandemia es todo un alivio que agradecemos» 

Sara Bozalongo: 

«Mi mayor obstáculo soy yo misma. Estoy de los nervios aunque sienta confianza en la materia»  

Gonzalo Miranda: 

«Es frustrante el bloqueo frente a esta prueba, pero confío en mis posibilidades de éxito» 

María Ruiz: 

«Los nervios nos afectan y siempre nos penalizan. Espero que en la EBAU se comporten»