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El abandono escolar se sitúa en mínimos históricos

Feli Agustín
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Con un 12,9%, La Rioja confirma una tendencia de continuo descenso, pero aún se sitúa por encima de la media europea

Un puesto de la Universidad de La Rioja en una feria informativa dirigida a estudiantes - Foto: UNIVERSIDAD DE LA RIOJA

La pandemia ha mantenido a chicos y chicas en las aulas y los dos últimos cursos han reforzado una tendencia iniciada hace más de una década y la tasa de abandono temprano de la educación en La Rioja, y también en nuestro país, ha arrojado mínimos históricos, aunque continúa, en ambos casos, por encima de la media europea. 

Así,  si en 2020  la tasa se situaba en La Rioja en el 14,6 frente al 16% de la media española, el balance del año pasado muestra niveles más satisfactorios y sitúa los porcentajes en el 12,9% y el 13,3%, respectivamente,  lo que refleja una clara mejoría que constata que la crisis sanitaria invita a proseguir con los estudios.

Así lo recogen el último informe al respecto que ha elaborado el Ministerio de Educación y Formación Profesional (MEFP) tomando como referencia los datos recientes de la Encuesta de Población Activa (EPA) y que corrobora esa mejoría de ejercicios previos,  en los que ya se había recorrido un importante camino en esta dirección. 

De hecho,  en el periodo 2008-2019, La Rioja y España asistieron a una reducción sobresaliente del abandono temprano de la educación. En 2008, esta comunidad contaba con un porcentaje del 37%, mientras que en el conjunto del país era del 31,7% y la media europea quedaba a una distancia abismal, con un 14,7%. 

En los años siguientes, las tasas se fueron reduciendo en ambos casos, hasta el punto de que  cambiaron las tornas y en la comunidad riojana el abandono escolar es menor que en el conjunto del país. De esta forma, en 2019, en La Rioja se colocó en el 13,9% frente a un 17,3% de España.

Estos datos, a pesar de mostrar un importante avance,  se mantenían alejados de la media europea, que era del 10,3% en 2019, una distancia que se ha acortado, ya que en 2020 era del 10% y del 9,7% el año pasado. A pesar de ello, la tasa de abandono es más de tres puntos superior en La Rioja (12,9) que  la media europea y se encuentra a años luz del País Vasco (4,8%),y a considerable distancia de Cantabria (6,4%), Galicia (8,1%) y Navarra (9,1%).

Según el estudio del Ministerio, las mujeres dejan menos sus estudios que los hombres: en 2021,  en La Rioja abandonaron su formación el 13,9 de ellos -el 16,7% en nuestro país. A pesar de ello, más chicas riojanas, el 12%, frente al 9,7% nacional no ha terminado ESO, lo que eleva a La Rioja como tercera comunidad con la tasa de abandono femenino más alta del país, después de Andalucía y Murcia.

La importancia de la FP. El director general de Educación, Alberto Abad, puntualiza que se define tasa de abandono escolar temprano el porcentaje de personas de 18 a 24 años que tienen como nivel máximo de estudios la primera etapa de Educación Secundaria; esto es aquellas que no han obtenido el graduado de ESO. Recuerda que La Rioja provenía de índices muy elevados para ir reflejando un gráfico de dientes de sierra hasta 2011, año desde el que la minoración ha sido constante. Abad señala que hay que acometer medidas para que el alumno no abandone su formación una vez cumplidos los 16 años, a través de la atención a la diversidad con el foco en las familias más vulnerables socioeconómicamente y los alumnos con algún tipo de dificultad. «Cualquier actuación que trate que esos estudiantes aprovechen lo máximo posible su escolarización hasta los 16 años lo que hace es tender un puente para, una vez que superen la edad de educación obligatoria continúen un poco mas en las aulas», medita el director general de Educación, que afirma que es «poco más», suele ser, con carácter general, la Formación Profesional. Así que, entiende que potenciar la FPBásica puede ser una apuesta segura para evitar el abandono escolar temprano.

A este respecto, indica que,  aquellas comunidades cuyo mercado laboral exige algún tipo de cualificación garantizan menor tasa de abandono, como es el caso del País Vasco, porque «su actividad económica se apoya en sectores que requieren determinado nivel de formación», lo que obliga a que cualquier alumno aunque haya finalizado la ESO con dificultades, se matricule en un grado medio.

De la misma manera, en comunidades donde hay un sector «donde no sea tan necesario ese grado de cualificación, los chavales  que, a duras penas logran acabar con 18 años la ESO, se introducen en el mercado laboral», como es el caso de la hostelería o agricultura y comunidades comoAndalucía, Murcia o Baleares. «Hay que poner todos los medios para que el alumno no aguante hasta los 16 años como si fuera un mueble, sino que pueda ir dotándose de las herramientas necesarias para saltar a una FPBásica y de ahí a un grado medio  e, incluso superior», reflexiona Abad, que considera que sería también necesario fomentar un tipo de actividad económica en la que los niveles de educación exigidos sean, al menos, ciclos de grado medio.

Defiende potenciar la FP, incrementando la oferta de aquellas ramas que, además de ser atractivas para los alumnos respondan a las demandas de las empresas