Escribano, de La Rioja a su Zaragoza de siempre

El Día
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El hasta hace poco obispo de La Rioja se ha referido a los afectados por la pandemia, durante su primera misa como nuevo arzobispo de Zaragoza

Escribano, en su primera misa como obispo de Zaragoza. - Foto: Fabián Simón (EFE)

Carlos Escribano ha recordado a las víctimas de la covid-19 en el día de su toma de posesión como arzobispo de Zaragoza, un cargo que ha recibido con "ilusión".

Escribano (Carballo, A Coruña, 1964) ha vivido buena parte de su vida en Aragón, donde fue ordenado sacerdote en 1996 y, los últimos cuatro años, desempeñó como obispo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño hasta que, el pasado 6 de octubre, fue nombrado arzobispo metropolitano de Zaragoza, en sustitución de Vicente Jiménez.

El nuevo arzobispo ha realizado su juramento sobre los Santos Evangelios en el altar mayor de la Catedral de San Salvador, tras recorrer bajo palio el templo y donde ha sido recibido por el alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, que le ha dado la bienvenida.

En "La Seo", ha rezado también en la capilla del Santísimo Sacramento y a los santos Valero y Vicente.

A continuación, se ha dirigido a la Santa Capilla de la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, donde ha orado frente a la patrona, para después oficiar su primera misa en el mismo templo, que se ha celebrado con aforo reducido (300 personas) y sin cantos en cumplimiento de las medidas sanitarias para evitar contagios de covid-19.

Ha estado acompañado durante todo el acto del nuncio apostólico en España, Bernardito Auza, quien ha introducido a Escribano junto a representantes de toda la Diócesis, que lo han definido como "prudente, cortés y hospitalario", justo antes de la toma de posesión canónica, tras la que los asistentes han roto en aplausos.

En su primera homilía como arzobispo, Carlos Escribano ha dado las gracias al Señor por que el Santo Padre le envíe a la que fue su casa durante muchos años, ya que ejerció de párroco en las iglesias del Sagrado Corazón o de Santa Engracia.

Del mismo modo, ha dicho que llega a la diócesis cesaraugustana "de la mano de la Virgen del Pilar", a la que pide ayuda en su labor como pastor en un momento de "grandes retos" por la realidad social actual, en la que se está acelerando la secularización.

A ello ha sumado la pandemia de la covid-19 y ha querido tener un recuerdo con fallecidos, familias, enfermos, convalecientes y con todos aquellos que están "heroicamente" combatiendo el virus, así como todos los que sufren la crisis económica y laboral.

Ha reconocido que la situación generada por la pandemia "desconcierta" y genera "desaliento", pero ha lanzado un mensaje de esperanza, porque Dios "está vivo en medio de nosotros" y "esa es nuestra esperanza".

Una esperanza, ha continuado, que es la que quiere que marque su etapa al frente de la iglesia católica en Zaragoza y, en ese sentido, ha hecho suya una homilía pronunciada por el Papa Francisco en la que aseguraba, poniendo como ejemplo el relato bíblico de "Las bodas de Caná", que "el mejor vino está por venir".

Escribano ha afirmado que no tiene "grandes propuestas", sino que más bien quiere ponerse "a la escucha" de los zaragozanos para servir a su Iglesia.

Asimismo, se ha centrado en los más desafortunados y ha animado a "seguir a los pobres" porque "en el rostro del que sufre podemos ver a Cristo".

Ha recordado que los pobres eran "los predilectos de Jesús" y que, en ese trabajo -con pobres, inmigrantes, presos y otras personas abandonadas- "nos jugamos la credibilidad de la Iglesia".

Por último, ha tendido la mano a las autoridades presentes para trabajar en pro de una sociedad más justa, buscando múltiples fórmulas de colaboración y entendimiento en favor del bien común.

Al acto ha acudido una nutrida representación de la jerarquía eclesiástica en España, como los arzobispos de Pamplona, Francisco Pérez; Toledo y Primado de España, Francisco Cerro; Mérida-Badajoz, Celso Morga; Oviedo, Jesús Sanz; y el arzobispo electo de Burgos, Mario Iceta, además de los dos eméritos de Zaragoza, Vicente Jiménez y Manuel Ureña.

Del mismo modo, han estado presentes los obispos de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez; Osma-Soria, Abilio Martínez; Ofena (Italia), José Luis Redrado; Vitoria, Juan Carlos Elizalde; San Sebastián, José Ignacio Munilla; Tarazona, Eusebio Hernández; Huesca y Jaca, Julián Ruiz; Teruel y Albarracín, Antonio Gómez; y Córdoba, Demetrio Fernández.

Entre las autoridades laicas, además del alcalde y otros miembros de la Corporación municipal, estaban en la misa el vicepresidente de Aragón, Arturo Aliaga; el subdelegado del Gobierno en Zaragoza, Fernando Beltrán; el vicepresidente de las Cortes de Aragón, Ramiro Domínguez; el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJA), Manuel Bellido; o el fiscal superior del TSJA, José María Rivera.