Gómez del Pilar corta una oreja en Logroño

El Día
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El torero madrileño, que compartía cartel con Pepe Moral, ha sido el único en lograr trofeo en La Ribera en la penúltima corrida de la Gira de la Reconstrucción, en la que se han lidiado cuatro toros de Miura bien presentados

Gómez del Pilar, con el cuarto de la tarde. - Foto: Abel Alonso (Efe)

El torero madrileño Gómez del Pilar ha cortado este sábado una oreja en la penúltima corrida de la Gira de la Reconstrucción, celebrada en Logroño.

Se han lidiado cuatro toros de Miura, bien presentados. Aplaudido de salida y justito de fuerzas el noble primero; deslucido, soso y sin clase el segundo; e inciertos y tardos, tercero y cuarto.

José Moral Fernández, conocido como Pepe Moral (Los Palacios, Sevilla): silencio tras dos avisos y silencio tras aviso.

Noe Gómez Rodríguez, conocido como Gómez del Pilar (Madrid): oreja y ovación tras aviso.

Pepe Moral, en el primero, se encontró al noble del encierro, al que entendió muy bien en la primera parte de la lidia, alternando ambos pitones con limpieza y emborronando todo el trasteo, al usar, de forma infame, la espada, motivo por el cual escuchó dos avisos.

Con su segundo, solo hay que destacar una serie de naturales, cargando la suerte y sacando la largura de un Miura que, sin entregarse, fue sometido por el de Los Palacios. Tampoco estuvo fino con los aceros. Muerte de bravo del de Zahariche y otro aviso para Moral.

Gómez del Pilar mostró su voluntad, desde el inicio. A sus dos toros los recibió a puerta gayola.

A su primero, brindado al ganadero riojano Carlos Lumbreras, le sacó todo lo que llevaba, poniéndolo todo el de madrileño. Embistió a regañandientes y protestando siempre el de Miura. Noe fue invitado a desistir, pero insistió en su esfuerzo cobrando los mejores pasajes con la mano izquierda. Eficaz estocada que, por sí mismo, ya le valió la oreja.

El que cerró plaza, de condición muy parecida, áspero y bronco, fue superado también por la actitud de Gómez del Pilar, quien no dudó en cruzarse muy al pitón contrario, sacando pasajes de mérito. Un pinchazo y una estocada certera le supusieron la última ovación, escuchando antes un recado del presidentes.