El parón se ceba con los autónomos y frena la iniciativa

Gustavo Basurto
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La Rioja pierde en cuatro meses 483 profesionales del autoempleo, casi tantos como en todo el año pasado

El parón se ceba con los autónomos y frena la iniciativa - Foto: Clara Larrea

El coronavirus ha dejado en la UCI a buena parte del pequeño tejido productivo del país y de La Rioja. El parón económico se ceba con los autónomos y frena en seco la creación de nuevas empresas, con retrocesos históricos. Las estadísticas son elocuentes. De diciembre de 2019 a abril de 2020, La Rioja perdió 483 autónomos. Con el mes de abril cerrado, el autoempleo riojano contabilizaba 25.215 afiliados al régimen de autónomos; en diciembre del pasado año eran 25.698. En el conjunto del país la pérdida es dramática: 61.500 autónomos menos en los cuatro primeros meses del año.
A las empresas tampoco les ha ido mucho mejor. El pasado mes de abril se inscribían en el Registro Mercantil de La Rioja tan solo 16 nuevas sociedades, 23 menos de las constituidas hace un año por las mismas fechas, casi un 60 por ciento de pérdida en este parámetro que mide el dinamismo empresarial de la región. En el conjunto de España los datos son todavía peores, con 6.300 constituciones de empresas menos que en abril de 2019 (-72,1 por ciento).
«Muchos autónomos han entrado en cese de actividad y otros ante la perspectiva de falta de trabajo han optado por cerrar», asegura Fernando Melchor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) de La Rioja.
Melchor explica que el impacto de la crisis sanitaria es innegable en el sector, de manera que a partir de febrero se ha disparado la pérdida de actividad en el sector del autoempleo. Cierto es que el año pasado tampoco fue bueno, pero es que la cifra de autónomos perdidos en los cuatro primeros meses de 2020 (483) casi iguala al de las bajas contabilizadas en todo el ejercicio de 2019 (513).
Como cabía esperar, los más damnificados son la hostelería, el turismo, el pequeño comercio y las actividades de temporada, con profesionales que ante la incertidumbre que aún impera no saben muy bien qué camino tomar; más obligado a abrir sus negocios está, por ejemplo, el comercio minorista, que tiene que afrontar de cualquier modo gastos fijos importantes, como el alquiler de los locales.
La situación no es buena, pero el presidente de ATA Rioja se agarra a la expectativa de la reactivación progresiva, «porque los ciudadanos tienen ganas de socializar y de volver a la vida normal, lo que conlleva comprar y consumir».
La próxima prueba de fuego será la entrada en la fase 2, a partir del lunes, que teóricamente tiene que llevar más alegría a las calles. «Hay que ir paso a paso, pero desde luego los autónomos tienen muchas ganas de trabajar», certifica el representante de ATA.
Eso sí, necesitan seguridad. «Hay mucha incertidumbre, pero también muchas ganas de volver a la actividad», remarca Fernando Melchor. Es el caso, por ejemplo, de metalisteros, albañiles u otros gremios vinculados a la construcción, que tienen que retomar la actividad, pero no saben si a medio plazo se recuperará la carga de trabajo previa a la pandemia.
EN CESE DE ACTIVIDAD. Muchos de los autónomos paralizados por el estado de alarma optaron por acogerse al cese de actividad. Esa situación les permite cobrar una especie de desempleo establecido por ley con cargo a una cantidad que pagan dentro de la cuota de autónomos.
¿Cuánto les supone mensualmente el pago de esa cuota? Para un autónomo normal la cuota oscila entre el mínimo de 286 euros a un tope de 1.233. En el caso de los autónomos societarios, que constituyen una sociedad limitada, el mínimo sube a 367 euros, y el máximo no varía sobre los 1.233 citados.
Eso es la cuota, pero luego están los múltiples gastos a los que hacer frente. Lo habitual es tener que pagar un alquiler, ya sea oficina, local o nave industrial. Los precios son variables, pero no es descabellado que 100 metros cuadrados de local en la Gran Vía de Logroño cuesten de 3.000 a 4.000 euros al mes, que por una nave haya que pagar unos 2.000 euros o que alquilar una oficina de 50 o 60 metros cuadrados obligue a desembolsar 500 euros al mes. A todo ello habría que añadir costes de suministros de agua, luz, tasas, etc., apostilla Melchor.