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Fachadas muy femeninas

Bruno Calleja Escalona
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Logroño aún llora el derribo de la popular Casa de las Tetas, un singular edificio de viviendas ornamentado con cariátides bajo los balcones y que aguarda una reconstrucción que no acaba de llegar

La Casa de las Tetas, en una imagen de 2007, poco antes de su derribo. - Foto: Ingrid

Al estilo de los clásicos templos griegos, Logroño tuvo su edificio con cariátides,  aunque en la calle, la ciudadanía rápidamente le buscó un nombre mucho más prosaico: la Casa de las Tetas. De aquellos torsos de figuras femeninas  de cemento, que daban soporte a los balcones del inmueble de la esquina entre Rey Pastor y Vitoria, nada queda. Tampoco del resto de edificio, una de las casas más singulares de Logroño. La popular edificación de viviendas desapareció a manos de la piqueta en 2008, aunque con la premisa de reconstruirla fiel al diseño original, cariátides incluidas, pero el proyecto no se ha materializado y el solar aguarda vacío.

La Casa de las Tetas fue diseñada por Ángel Pérez Rodríguez, un arquitecto nacido en Viguera en 1902. Se formó en la Real Academia de San Fernando de Henares y llegó a ser durante 43 años arquitecto municipal de Cáceres, donde realizó multitud de obras aún en pie y en uso, entre ellas el Gran Teatro. 

No es el caso de su única obra en La Rioja, La Casa de Las Tetas. El edificio fue proyectado de una manera un tanto diferente al resultado final. Antes de arrancar las obras, recibirá su forma definitiva sobre el papel. El propietario de este destacable edificio fue Clemente Lasanta. El proyecto explica que las viviendas estaban destinadas al alquiler. En 1924, empezarán las obras de edificación, tras haber pedido la pertinente autorización el 28 de mayo y habiéndola recibido el día 20 de septiembre. 

Por entonces, el entorno era muy diferente. Junto al inmueble se levantaba el convento de las Madres Agustinas, que habían fijado allí su residencia en 1914. Las calles ahora céntricas, se ubicaban en los extrarradios. Mientras se levantaba la Casa de las Tetas, su  autor optaba a la plaza de arquitecto municipal de Cáceres y este diseño le ayudó a conseguir el puesto.

Una vez finalizada, el edificio presentaba un primer nivel, realizado en piedra y que acogía bajos comerciales. Sobre él, se alzaban pisos de ventanas con balcones en todas ellas. La segunda planta contaba con una gran balaustrada corrida, de piedra, sustentada por unas ménsulas, estucadas con figuras femeninas en forma de cariátides, además de una cuidada decoración vegetal, entrelazándolas. A su vez, las ménsulas enmarcaban las ventanas del primer piso.

En el tercero, de nuevo las figuras femeninas, algo más pequeñas, sostenían los balcones, con una decoración mucho más relajada. El cuarto piso recuperaba la decoración de las ventanas con frontones triangulares sobre ellas, esta vez sin figura sustentante. Encima del cuarto piso y separado por un friso se alzaba un quinto, con ventanas mucho más pequeñas, en forma de arquillos, sustentados por una pareja de columnas. 

La esquina entre las calles Rey Pastor y Vitoria se achaflanaba, colocando piezas rectangulares en toda la fachada. Además, se colocó un torreón con un piso más, siguiendo con las ventanas en forma de arquillos. Los tejados de la casa sustentaban con aleros de piedra.

En su interior el edificio contaba con dos portales con su cuarto de portería, ornamentados con yeserías. El edificio se articulaba en torno a un patio de luces, con decoración más relajada, en cuyos lados se ubicaban las dos escaleras principales de acceso a las viviendas. Sin embargo, este resultado variaba un poco del que había propuesto su arquitecto, con un piso menos y un segundo torreón en una de las fachadas laterales.

Lavado de cara y derribo. A principios del siglo XXI, la casa fue repintada. Pero esta nueva decoración no duró mucho tiempo. Un proyecto de reconstrucción, que pretendía elevarla un piso más y reconstruirla, rehaciendo la fachada igual que la preexistente, con los mismos elementos, llevó al derribo del edificio el 30 de abril de 2008. De la demolición se salvaron únicamente una pequeña parte de las cariátides que en la actualidad se encuentran en el Parque de Servicios Municipal.

En el acervo popular logroñés sigue vivo el recuerdo de la Casa de las Tetas y la esperanza de volver a  pasear bajo las esbeltas figuras de sus cariátides.

ARCHIVADO EN: Logroño, Vitoria, Vivienda