"Mejor no tener vacuna a que tengamos una mala"

L.R.De la Torre (EFE)
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En la actualidad, hay 120 proyectos de investigación para dar con una profilaxis frente a la COVID-19, una situación que para García Costa puede llevar a "una ilusoria sensación de seguridad"

"Mejor no tener vacuna a que tengamos una mala"

El virólogo gallego Juan García Costa, responsable del Laboratorio de Microbiología del Complejo Universitario Hospitalario de Orense, considera que en un inicio «se subestimó la capacidad de propagación del virus» y apunta que  ahora hay que procurar que no pase lo mismo con el contacto social más estrecho. Por eso, insiste en el cumplimento de las medidas de seguridad e higiene. Como dato, recalca que la Sociedad Española de Virología calcula, con la evolución de la pandemia, que un 30 por ciento de las personas son asintomáticas y que podrían transmitir, por ende, este patógeno sin siquiera saberlo.


¿Qué sabemos realmente hasta ahora de este nuevo coronavirus?
El virus SARS-CoV-2 es de origen animal y, por el momento, no se ha encontrado un coronavirus idéntico o similar en ninguna especie. Pertenece a una familia de virus cuyo nombre genérico es coronaviridae. Hay una gran cantidad de virus descritos que pertenecen a esta familia y que afectan a diferentes especies animales (cerdos, ratones, murciélagos...), así como a humanos. Son virus con un genoma de ARN. Habitualmente producen una patología en humanos de características clínicas similares al virus del resfriado común.


¿Por qué esta letalidad?
Hay varios motivos. Primero, es posible que la diseminación del virus en el momento en que fue informada por las autoridades fuese mucho mayor que la detectada. Segundo, probablemente no se hayan adoptado todas las medidas necesarias en el primer momento. Y también se subestimó la capacidad de propagación, a lo que hay que unir la alta tasa de infectividad demostrada.


Expertos alemanes hablan de la probabilidad de una segunda ola en otoño. ¿Comparte esa tesis?
Por el momento desconocemos tanto si persistirá en el tiempo como si aparecerán nuevos brotes y de qué tipo serán. Los modelos matemáticos pueden ser, y de hecho son válidos para determinadas predicciones, pero no siempre son aplicables al estar sujetos a muchas variables aleatorias no conocidas.
Los virólogos somos científicos, no futurólogos. Por tanto, hasta que no haya vacuna, la mejor protección es cumplir escrupulosamente las medidas de seguridad, como es el uso de mascarillas en caso de contacto social, mantener las distancias y el lavado frecuente de manos con agua y jabón.


¿Cuándo podrá el mundo tener acceso a una vacuna?
Es difícil calcularlo. Existen diferentes tipos de líneas de investigación en su diseño. Pueden desarrollarse a partir del propio virus, vacunas basadas en la producción de otros virus que portan genes de este virus, utilización de partículas vacías, de proteínas del virus o las basadas en la producción de ARN o ADN.
Hay numerosos grupos trabajando en la investigación de una vacuna y 120 procesos de investigación en marcha. En España, dos conocidos. El desarrollo de una vacuna requiere varias fases y conlleva mucho tiempo, años. Lo más importante es su seguridad. Mejor no tener vacuna a tener una mala vacuna.


¿Conseguiremos antes la inmunidad de grupo?
La inmunidad de grupo se consigue cuando un número determinado de individuos son inmunes a la infección. Por el momento, se desconoce la respuesta. Hace falta más tiempo y estudios. Por ello creo que lo conveniente es la correcta aplicación de las medidas de seguridad. Lo único que nos puede llevar a poner fin a la COVID-19, a falta de una vacuna, es el estricto seguimiento de las medidas de seguridad para intentar la diseminación de la pandemia.
También será importante un especial control del consumo, caza, exportación y venta de especies animales salvajes o semisalvajes que puedan ser portadoras.