El descontrol de la pandemia echará el cerrojo a La Rioja

Víctor Zurrunero
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El Gobierno regional decreta el confinamiento perimetral de los municipios, el cierre de todo el comercio no esencial y la prohibición de las reuniones entre no convivientes

De izquierda a derecha, Sara Alba, Concha Andreu y Pello Latasa, durante la rueda de prensa para anunciar nuevas medidas. - Foto: Óscar Solorzano

El Gobierno de La Rioja anunció ayer las restricciones más duras desde la primavera, durante la primera ola de la pandemia de coronavirus. La presidenta del Gobierno de La Rioja, Concha Andreu, justificó la dureza de las medidas por la «extrema gravedad» de la situación epidemiológica de la región. Una curva de contagios disparada y una presión asistencial en aumento, está llevando al sistema sanitario a un nivel crítico. «Tenemos que actuar drásticamente y de manera inmediata porque cualquier lugar y cualquier circunstancia donde se junten personas supone riesgo de contagio», explicó la consejera de Salud, Sara Alba. Por tanto, el Ejecutivo regional endurece las restricciones y decreta el cierre de la hostelería y del comercio no esencial, prohibe las reuniones entre no convivientes y confina perimetralmente los 147 municipios de la Comunidad. Unas medidas que entrarán en vigor a partir de mañana y estarán vigentes hasta el 23 de febrero, revisables semanalmente. Se trata, según detalló Alba, del «nivel máximo» de restricciones dentro del marco normativo del actual decreto de estado de alarma.

 

Cierre de lo no esencial. A partir de mañana y durante un mes no podrán abrir al público ningún establecimiento minorista, incluso los mercadillos. Esta prohibición no afecta a los negocios considerados esenciales, y que por tanto, podrán seguir abiertos. Entre ellos, están farmacias, tiendas de alimentación, establecimientos sanitarios, estancos o gasolineras. La permanencia del público en los locales que estén abiertos deberá ser la mínima imprescindible, además queda prohibida la posibilidad de consumo en los propios establecimientos, así como en la vía y en espacios públicos. Los centros comerciales tendrán que permanecer cerrados durante el fin de semana, desde las 0:00 horas del sábado hasta las 12 de la noche del domingo. Una medida que afecta a toda su actividad. De lunes a viernes podrán abrir sus tiendas comerciales esenciales. En el caso de los bares y restaurantes, estos solo podrán prestar los servicios de envío de comida a domicilio o recogida en el local por parte del cliente, no pudiendo consumir dentro del establecimiento. Las actividades culturales y de ocio no esenciales tampoco podrán realizarse, por tanto, estarán cerrados los museos, bibliotecas, teatros, cines o locales de espectáculos, entre otras instalaciones. En referencia al deporte, se permite la práctica de las actividades deportivas de los equipos que participen en ligas profesionales (Segunda), así como el resto de competiciones oficiales absolutas de ámbito estatal hasta el nivel de Tercera (fútbol), además de los equipos de División de Honor Juvenil de fútbol, pero se prohíbe la presencia de público. Tendrán que cerrar polideportivos, piscinas, frontones y el resto de instalaciones deportivas. La práctica del deporte está permitida, de forma individual en el exterior, entre las 6 de la madrugada y las diez de la noche.

 

Confinamiento municipal. Otra de las medias aprobadas por el Ejecutivo regional es el cierre perimetral de los 174 municipios de la Comunidad, una limitación a la movilidad que también se mantiene para el perímetro de la región. Desde mañana no se podrá salir ni entrar de las localidades excepto para la compra de bienes básicos u otras excepciones justificadas. Entre ellas, acudir al puesto de trabajo, cuestiones de tipo sanitario, asistencia a centros educativos, cuidado de personas dependientes, o el retorno al lugar de residencia, entre otros.

 

Sin reuniones sociales.Con el endurecimiento de las restricciones solo podrán reunirse los miembros de una única unidad conviviente, tanto en espacios públicos y privados. Hasta ahora, el número máximo de asistentes estaba limitado a cuatro personas no convivientes. Una medida que contempla alguna excepciones como las personas que viven solas, que podrán formar parte de una unidad de convivencia ampliada; los menores de edad con sus progenitores, si no viven juntos; y para el cuidado de personas dependientes. Tampoco se aplica en el casos de actividades laborales, educativas o profesionales. Desde el Ejecutivo reiteraron el llamamiento al autoconfinamiento de la población, especialmente para los ciudadanos mayores de 65 años.

 

Una situación grave. La presidenta del Gobierno, explicó que estamos «ante la peor situación epidemiológica desde la aparición de la pandemia del coronavirus». Y es que los datos dan muestra de la crudeza de la realidad, como detalló Andreu, con unos niveles de incidencia de la Covid-19 «dramáticos», un ritmo de contagios «alarmante» y un nivel de presión sobre nuestro sistema sanitario «insostenible». Unos indicadores que dan cuenta de la grave evolución de la epidemia en la región. La presidenta trasladó la preocupación ante la elevada presión asistencial en el Hospital San Pedro y afirmó que La Rioja afronta una «situación de transmisión comunitaria». Andreu lamentó que «pese a los esfuerzos realizados, el virus circula ahora sin control entre nuestra población». Una realidad que obliga, aseguró, a actuar «con contundencia» con el objetivo de «evitar el colapso» del sistema sanitario, «controlar» la pandemia y «salvar vidas». Andreu manifestó que es consciente de que son una medidas «severas», y que tienen un impacto en el ámbito social y en el sector económico. En este sentido, recordó que son «medidas que no deseábamos adoptar», pero que son «absolutamente necesarias» para volver a controlar la pandemia. Y explicó que «la experiencia ha demostrado que la reducción drástica de la movilidad y de las interacciones sociales es la única vía para reducir el ritmo de la transmisión de la enfermedad». Por eso, insistió en quedarse «en casa» y limitar el contacto social «a lo mínimo imprescindible». Además, Andreu apeló a la coordinación y colaboración entre todas las instituciones, «más allá nuestras legítimas diferencias políticas». Por último, la presidenta recalcó que «en este esfuerzo, uno de los más importantes que debemos realizar desde que el virus llegara a nuestra vidas, todos tenemos una responsabilidad fundamental en la lucha contra la pandemia».