Tras las huellas del crimen

Víctor Zurrunero
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La Brigada de Policía Científica interviene en las investigaciones de robos, homicidios, incendios o desapariciones a través del análisis de las pruebas recogidas en el escenario de los hechos

Un agente realiza un análisis de huellas dactilares en las instalaciones de la Unidad de Policía Científica en La Rioja. - Foto: Óscar Solorzano

Se ha recibido el aviso de un robo en un domicilio. Hasta allí se desplaza un equipo de investigadores cuya labor es trabajar sobre el terreno. Es lo que se conoce como inspección ocular y consiste en analizar el escenario para intentar comprender, no sólo qué ha pasado, si no cómo ha pasado. 

Como una especie de viajeros en el tiempo, estos agentes son capaces de deshacer el camino y situarse en el momento de la comisión del delito. Ven donde el ojo humano no llega para revelar huellas, identificar sospechosos o reconstruir delitos. Pertenecen a la Brigada Provincial de Policía Científica de La Rioja. 

Nada más llegar, hay que verificar que nadie ha tocado nada y todo se encuentra tal y como quedó tras el suceso. Luego, cámara en mano, los agentes registran con vídeo y fotografía lo que se van encontrando para que todo quede documentado. Tras ello, comienza el trabajo de reconstrucción. ¿Por dónde ha entrado el ladrón?, es la primera pregunta que tratarán de responder observando diferentes modos y cuál parece el más probable.  A continuación, se enfrentan a otro reto, identificar al responsable o responsables del delito. Para eso, el equipo busca superficies susceptibles de guardar huellas. A través de reveladores físicos, los agentes optienen una imagen que guardarán para, posteriormente, cotejarla con la base de datos. 

También recogen los objetos, efectos y muestras que pueden servir como elementos de prueba y que se analizarán en el laboratorio con la ayuda de procesos químicos. Este es un ejemplo del trabajo que realiza el cuerpo de la Policía Científica. Es la brigada menos numerosa de la jefatura provincial, y en ella trabajan agentes con una formación específica en su área de actuación. Desarrollan una ardua tarea que requiere una minuciosidad extrema y conocimientos específicos. Una labor que ha sido llevada a la televisión en la popular serie C.S.I, basada en la actividad de un grupo de forenses y criminólogos en Estados Unidos. Su éxito de audiencia despertó la curiosidad del espectador por un trabajo siempre discreto.

Principales actuaciones. El trabajo de la Policía Científica consiste, a grandes rasgos, en tareas de criminalística, identificación, analítica e investigación técnica, así como la elaboración de informes.  La Brigada provincial en La Rioja realiza labores en varias áreas y actúa en diferentes tipos de delitos. Cuando los procedimientos e investigaciones necesitan de análisis más complejos o específicos, se requiere el apoyo de la Unidad de la Policía Científica de Madrid. 

Entre las tareas que realizan,  se encuentra la reseña de detenidos. Por volumen, es la más numerosa y  consiste en la identificación de las personas a través de la toma de las diez huellas dactilares. Las imágenes se digitalizan y se envía a un ordenador, con  un programa informático que permite su cotejo con una base de datos.  También se realiza el trámite de reseña e identificación  cuando se trata de personas que han pedido asilo, cuyos datos se introducen en una base de ámbito europeo para comprobar que no lo ha solicitado también en otro país. 

Además realizan, lo que se denomina, como inspección técnico policial. «Son las inspecciones oculares y las realizamos en determinados delitos como robos con fuerza o incendios», explica Manuel González, inspector jefe de la Brigada provincial de la Policía Científica en La Rioja.

Hace varias semanas, en la investigación del caso de los ‘Payasos Justicieros’ su labor consistió en identificar los focos de los incendios que habían quemado varias decenas de vehículos y determinar si habían sido provocados o no.

La Policía Científica también interviene cuando durante una investigación aparece una pistola. «Ahí nuestro trabajo está dirigido a comprobar si el arma funciona y puede disparar». En caso afirmativo, se recogen también muestras para un análisis balístico «y conocer si ese arma se ha usado previamente en un delito». 

En el año 2010, una explosión de gas derrumbaba un edificio de viviendas en Logroño. Ahí, la actuación de este equipo policial consistió en identificar los cadáveres de las personas fallecidas, cuyos restos quedaron sepultados bajo los escombros. Determinar la identidad de los fallecidos, se realiza también en casos de muerte violenta, suicidios o accidentes laborales. «Además de la identificación, analizamos la escena del suceso, donde buscamos huellas y recogemos pruebas y restos de ADN». 

Las muestras de material genético también son fundamentales en los casos de desapariciones. «La mayoría de las veces la persona aparece a los pocos días». Pero si no es así, los agentes recurren a familiares u objetos personales para poder obtener un resto biológico que complemente la investigación. 

Otro aspecto de su trabajo consiste en el análisis de firmas en documentos para comprobar que no se han falsificado, pero también en textos o cartas manuscritas, y así verificar su autoría.