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La pandemia dispara la adicción a juegos y apuestas online

Bárbara Moreno
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El Gobierno de La Rioja ha recaudado un 20% más en el impuesto de juegos online, mientras que los otros del azar han caído respecto a 2019

Un joven maneja un juego en internet desde el salón de casa. - Foto: El Día

La pandemia ha disparado la adicción a juegos y apuestas online, y no solo lo aseguran desde Proyecto Hombre, o desde la Asociación Rioja de Juego al Azar (ARJA), sino que también lo constatan los datos de recaudación de impuestos por parte del Gobierno de La Rioja, que indican que en lo que va de año ha aumentado un 20% la recaudación por estos juegos, (hasta septiembre ha sido de 810.396 euros).

 

Mientras, que el resto de recaudación por juegos al azar, como las máquinas recreativas, el bingo, las rifas tómbolas los casinos y apuestas deportivas han bajado un 45% con respecto a 2019 a causa del confinamiento y porque se ha podido estar menos tiempo en la calle con los servicios cerrados durante parte del estado de alarma, o los aforos limitados. 


Desde Proyecto Hombre el director del centro residencial, Óscar Pérez, explica a El Día de La Rioja que hay cada vez más familias preocupadas por su hijos de entre 14 y 20 años que durante el confinamiento abusaron y han jugado mucho y muchas horas a los videojuegos. Lo notaron cuando llegó la desescalada «e intentaron hacer desescaladas con los juegos, y tuvieron problemas».

 

De hecho, Pérez insiste en que se trata de chicos que nunca habían tenido problemas de ninguna clase, y en familias normales para nada desestructuradas. «Hemos tenido muchas consultas tipo, ‘mi hijo se ha convertido en adicto a los juegos’.  Y, aunque con un abuso no se pudiera hablar de adicción, «existe esa enfermedad, existe una adicción a los videojuegos». Que incluso podría desencadenar en adicción a otro tipo de juegos del azar, ya sean tragaperras, o casinos.


El juego online además de quitar horas y horas a los jóvenes, también afecta a la economía porque hay bonos, y ‘compras online’ de vidas o de nuevas armas (por ejemplo en el famoso juego Fornite), que al final crea adicción.


En la primera intervención, se aconseja formar a los padres, darles unas pautas, unas intervenciones con nuevas normas, límites, buena comunicación. «Pero en otras ocasiones ha habido que intervenir con los chicos porque se ha creado ansiedad cuando no pueden jugar, y piensan todo el rato en el juego aunque esté en el colegio. Prefieren jugar a hacer otras actividades. Son síntomas que no tienen por qué indicar que son adictos pero sí una futura adicción». Tras el confinamiento están trabajando con 11 nuevos jóvenes.


Desde ARJA, su directora, Concha Santo Tomás explica que con el confinamiento ha aumentado el número de personas que buscan ayuda por el juego online, si bien lamentan que ahora que hay más necesidad no pueden hacer todas las terapias que pudieran por los aforos limitados y tienen que atender online. Ellos apuestan también por hacer talleres con los padres, para que aprendan cómo pueden limitar a sus hijos.


Cada vez antes.

Lo cierto es, explica Pérez, que a Proyecto Hombre «llegaban personas con problemas de ludopatía de 40 años, ahora vienen personas de 20 y 30 años. El problema se desarrolla antes porque es online y es más accesible. Las personas están desarrollando el problema antes y más rápido. Ahora tienen acceso a internet o a móviles muy pronto». 


La mayor incidencia a causa del coronavirus es porque ahora se funciona más online. «Antes del confinamiento teníamos ya el juego de casinos, apuestas deportivas y ya era un peligro, pero ahora hemos aumentado nuestro tiempo a internet, y también en el caso de los menores. Los jóvenes entran en páginas que no tienen que entrar. Ahora lo hacen en directo de forma online».

 

La ludopatía también es un problema a nivel presencial, la mayor parte tiene el problema por ejemplo con las tragaperras, y ahora ha habido un trasvase, y algunas de estas personas juegan online, y desde entonces ha aumentado el juego de las tragaperras online.


No se puede hablar de porcentajes concretos, pero Pérez afirma que se ha duplicado el porcentaje de atención de estos casos, ocupando dentro de la institución el 11,5% del total de atenciones en programas dirigidos a adultos. 


Apuestas deportivas.

Y en cuanto a las apuestas por internet. Las deportivas se interrumpieron con el estado de alarma porque se suspendieron las ligas deportivas. Pero es un adicción que cada vez va a más. Pero el problema es que, «las familias aún lo ven poco peligroso. Y tienen que tener en cuenta que es lo mismo aplicado a sustancias y drogas. No conseguimos trasvasar esa barrera de que al jugar con dinero si eres joven puede haber un problema a largo plazo.

 

Muchos chavales pasan la mañana en el colegio planificando las apuestas. Te lleva a más problemas, aislamiento social, más irritabilidad en casa, menos paciencia. Hay que educar a nuestros hijos en el mundo digital, porque de lo contrario puede derivar en una ludopatía».

 

Siempre ganan las casas de apuestas.
Las apuestas deportivas o el póker online están muy preparados para enganchar. Se hacen en directo, y en cuestión de minutos sé ve el resultado, «hay una recompensa muy rápida a nivel cerebral y eso es el germen de la adicción es como las tragaperras. Se promueven con bonos (que al final pagas), y promueven que juegues en directo, que es cuando te engancha, pierdes, quieres recuperar, y así todo el rato», apunta Óscar Pérez, terapeuta de Proyecto Hombre.

 

«Estas mismas apuestas deportivas están unidas al deporte, a una publicidad engañosa del esfuerzo, pero en ningún caso va a suponer nada positivo. Y siempre son juegos de azar. Están hechas para que pierdas dinero, no para que ganes. Y la misma casa que te lo ha quitado te va a intentar que lo recuperes». Por eso en esta asociación ven personas que no solo han destruido su economía, sino su familia, sus relaciones sociales y su entorno laboral. 

 

Un chico de entre 11 a 16 años con buenos resultados en el colegio.

En cuanto a la diferencia entre hombres y mujeres, los chicos desarrollan más problemas con el juego de azar, y las chicas más problemas (a nivel de autoestima, o trastornos de alimentación) con las redes sociales.


El perfil de una persona que empieza a jugar o a apostar, según explica Pérez es el de un chico de entre 15 a 18 años «y es un chico completamente normal, incluso deportista, integrado que no tiene malos resultados en el colegio».


El perfil del que empieza en el juego on line o videojuegos es el de un chico de entre  11 a 16 años, que desarrolla un problema importante de abuso (no tiene por qué ser adicción al principio),  aunque hay muchos que empiezan con 9 años.