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«Hemos trabajado para equilibrar salud y el pulso vital»

Feli Agustín
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El concejal de Festejos de Logroño reconoce sus dudas al organizar San Mateo porque es un escenario nuevo y estamos sujetos a los protocolos sanitarios

Kilian Cruz, concejla de Festejos de Logroño. - Foto: Óscar Solorzano

Valentía u osadía? La decisión del Ayuntamiento de Logroño de celebrar sus fiestas -tal vez el único municipio de La Rioja- seguro que encuentra detractores y defensores, pero ha sido una determinación que el alcalde, Pablo Hermoso de Mendoza, ha defendido con firmeza. El concejal de Festejos, Kilian Cruz, insiste en calificar estos sanmateos de «transición», para «ver y escuchar», sentados y con mascarilla, pero tienden un puente hacia la ansiada normalidad.

Logroño es, tras un año y medio de pandemia, una de las pocas ciudades del entorno que se ha decidido a organizar fiestas en un escenario incierto. ¿Cómo afronta un sanmateo de estas características?

Es cierto que nos encontramos ante un escenario insólito, que nos obliga a aplicar unas dinámicas de trabajo totalmente diferentes a las ediciones anteriores, pero se ha tratado de ofrecer un programa de actividades musicales y culturales para ver cómo logramos recuperar el pulso vital de la ciudad. No van a ser unas fiestas al uso, evidentemente, pero sí se ha diseñado un programa de actos con la idea de que la gente pueda disfrutar de todo aquello que también realizamos a lo largo del año, como música, cultura, participación ciudadana, infancia, juventud... Se trata de concentrar todo en estas fechas y que la gente disfrute.

¿No dudaron nunca en organizarlas, habida cuenta de que las ciudades de alrededor no lo han hecho?

No lo han hecho algunas, y hay qué estudiar por qué razones no lo han hecho. He hablado con la alcaldesa de Haro, que me explicó los motivos de su decisión, y he indagado en los municipios donde no se han realizado para conocer los motivos que les empujaron a ello. En el otro extremo tenemos ejemplos como Valladolid o Toledo, que se han lanzado en máximos a hacer fiestas. 

¿Dudas? Sí, siempre hay dudas porque es un escenario nuevo y diferente y estamos sujetos a los protocolos que nos trasladan las autoridades sanitarias. Hemos tenido que trabajar en esa fluida línea de colaboración con las mismas para que todo esté dentro de un equilibrio entre velar por la salud pública de la ciudadanía y recuperar un poco el pulso vital y económico. Hemos de entender también que estamos en un contexto donde todas las ciudades están saliendo hacia adelante y buscando recuperar ese pulso vital porque es necesario un dinamismo económico y recuperar la ilusión con el fin de afrontar esta previsible última fase de la pandemia. Mucha gente nos ha trasladado peticiones para seguir realizando actividades y eso, sumado a las necesidades que te plantean desde el mundo de la cultura, el arte o el folclore y el baile, nos ha animado a  celebrar San Mateo.

¿Ha sido este interés por recobrar el pulso económico su principal impulso?

Sí. Nos anima la campaña de vacunación; los números ya rondan casi el 80%, cifras que, además de ser un éxito en sí mismas, no dejan de ser objeto de admiración  en toda Europa.  Creo que esto es lo que nos ha permitido a algunas localidades dar este paso adelante,  pero siempre con la prevención,  el rigor y el ánimo de aplicar todos las protocolos y cumplirlos.  El  escenario va cambiando constantemente y a partir de ahí tenemos que irnos adaptando minuto a minuto. Pero, insisto, la vacunación nos ha permitido dar este paso adelante porque creo que los números son lo suficientemente buenos y exitosos como para por lo menos recuperar una parte, una pequeña parte, de esas actividades dentro de las fechas de San Mateo.

¿No ha generado ninguna divergencia con la Consejería de Salud?

Yo me he puesto a disposición de las autoridades sanitarias; este equipo de Gobierno lo ha hecho así desde el primer minuto de la pandemia y  nos hemos supeditado a sus consignas, no solo ahora sino también en la realización de las actividades de San Bernabé o en las que se organizaron  en los barrios por parte de Participación Ciudadana.  Hemos estado en contacto constante para aplicar los protocolos necesarios para preparar los eventos de cultura. 

¿Y no les da un poco de vértigo porque tras la celebración puedan aumentar los contagios?

Todo tiene sus riesgos, pero también tiene sus riesgos no hacer nada, que sería otra opción;para mi hubiera sido lo más fácil, pero nos debemos a una ciudad.Además, la información que recibo de los colectivos que van a participar me indica que desde fuera ya les están llamando para muchos eventos con rigideces protocolarias más altas o más bajas, pero ya se empiezan a realizar espectáculos y giras. Obviamente, habrá que realizar unos protocolos, pero, sobre esa base, habrá que afrontar lo que  previsiblemente, o así lo piensan algunos expertos,  será la nueva la nueva normalidad, la de convivir con el coronavirus.

Hemos de recordar que ahora mismo estamos en un progresivo adelgazamiento de las medidas, pero hemos tenido que trabajar con limitaciones mucho más duras y exigentes a lo largo de los últimos meses. Y esta es una cuestión que hay que poner en valor,  el Ayuntamiento ha adquirido una experiencia, un saber hacer a través de los diferentes actos que ha realizado a lo largo de los últimos meses, que ese saber hacer es  ahora cuando se vuelca en su máxima intensidad para desarrollar este programa.

Son conscientes de que van a recibir críticas.

Es lo que tiene la función pública. Organizar actividades esta semana me generará críticas, lo mismo que hubiera sucedido si las hubiera suspendido.  Creo que esa búsqueda del equilibrio entre recuperar el pulso y velar por la salud pública es una cuestión también de sentido común,  de aplicar todos los protocolos que se nos trasladen y ser lo más serios y rigurosos posible. Todo ello, sin olvidar  apelar a la prudencia colectiva, bien sea en esta semana u otra, constantemente.

En este proceso de organizar las fiestas, uno de los principales reveses ha sido el desmarque de las peñas. ¿Le sorprendió está decisión?

Sí. Habíamos tenido varias reuniones, no solo con el presidente de la Federación de Peñas, sino también con representantes de cada una de ellas. Me puse a su total disposición en cuanto a recursos y material humano;  hablamos incluso de espacios concretos de la ciudad donde poder ubicar y realizar esas actividades. Cinco o seis peñas me habían trasladado las actividades que querían desarrollar y, en esta dinámica, se celebró una asamblea donde se adoptó la decisión mayoritaria, que no unánime,  de no participar en los sanmateos.

¿Entiende esta decisión?

La entiendo y la acepto, aunque creo que teníamos totales garantías para que las peñas desarrollasen sus actividades, aunque sí, iban a ser totalmente diferentes a lo que se había hecho anteriormente. Es un proceso de adaptación y reconversión que hemos de realizar todos, tanto los colectivos que participan como el que lo organiza, en este caso el Ayuntamiento. Otros colectivos se han ido adaptando, como las Casa Regionales, que se van al parque Gallarza. Creo que hubiéramos podido realizar grandes cosas con las peñas, pero no ha podido ser.

¿Temió que otros colectivos siguieran los pasos de las peñas?

No. He hablado con ellos, buscando fórmulas, porque era un trabajo extra el que había que realizar, tanto desde la institución como de los colectivos. Hay que cambiar el chip, pensar de otra manera y adaptarse .

El presupuesto estimado es de 500.000 euros, que es básicamente el de otros años...

Me gustaría aclarar ese punto.  El presupuesto inicialmente dedicado a las fiestas es de medio millón, partida de la que hay que detraer todo lo que no se gasta, como fuegos artificiales u otros actos que no se realizan. Pero eso se compensa con la necesidad de alquiler sillas, personal extra...  así que hasta que todo  no termine no podremos saber la cifra exacta. No obstante, hay que tener en cuenta que el mayor gasto corresponde a las vaquillas, alrededor de 200.000 euros, y ese espectáculo se mantiene. Habrá una aforo de 5.000 personas, que es la mitad de la plaza, y de 120 en el albero.

¿Por qué no hay fuegos, que se desarrollan al aire libre?

Dentro de esas conversaciones que se mantuvieron con la Consejería de Salud nos quedó claro que no es tanto el acto en sí mismo como el protocolo que ha de aplicarse para mantener la seguridad. En los fuegos artificiales estamos hablando de 60.000 o 70.000 personas y ¿cómo podemos aplicar un protocolo para ese número de personas? Es muy complicado y complejo y, ante la duda, se suspendieron.

Se mantienen los conciertos en la plaza del Ayuntamiento, con mascarilla y sentados. ¿Espera buena respuesta del público?

No hay otra opción. Nos encontramos en el punto medio entre no hacer nada, como el año pasado, o ir recuperando poco a poco las fiestas. En cualquier lugar del país, un evento de estas características se desarrolla con sillas, distancias, accesos de entrada y salida  y limitando el aforo.

¿Y no es un poco contradictorio que haya que hacer cola para recoger las entradas?

Por experiencias anteriores y consultando con otras ciudades y los promotores se evaluaron pros y contras. En el ámbito online podía producirse la falsificación y el efecto llamada, de tal manera que cualquier persona de España podría acudir. Es evidente que recoger las invitaciones de papel en mano significa, por una parte, que la persona que está interesada va a ir realmente al acto, algo que no está asegurada con una recogida online;  segundo, al distribuirse unas horas antes reducimos el margen para que se produzcan posibles falsificaciones y, sobre todo,  las personas que estén aquí físicamente en Logroño, ya sea ciudadanía o turistas, pueden disfrutar de este evento teniendo en cuenta que estamos muy limitados por los aforos.

La descentralización de la fiesta, que se ha ido a los barrios, es una de las características del San Mateo de este año.

Hay que tener en cuenta que ahora mismo, bajo estas circunstancias, los espacios se han reducido con lo cual  hay que reubicarse, imaginar un nuevo escenario y adaptarse.

Mañana, aunque no haya cohete, ¿no esperan aglomeraciones desde la hora del vermú?

Apelo a la responsabilidad colectiva de la ciudadanía,  ahora mismo estamos viendo que, aun no celebrando fiestas, ha habido aglomeraciones. En Logroño, se producen en otros entornos y en otro contexto. Confío y apelo a la responsabilidad y prudencia de la ciudadanía por cuánto hay que recordar en todo momento, y así lo hemos hecho a lo largo de todo el verano, que seguimos estando en pandemia.

¿No sería mejor prolongar los horarios de apertura de los bares?

No tengo suficientes datos para decir lo que es mejor o peor. Es una demanda por parte de FERHostelería , y no es competencia municipal.

¿Cuál será el acontecimiento estrella en es San Mateo descafeinado?

Más que descafeinado me gustaría llamarlo de transición, pero no lo sé, porque hemos buscado tal oferta variada para todos los públicos que entiendo que puede haber una respuesta muy interesante para espectáculos infantiles, para los DJs,  la batalla de rap que hay para la juventud o para los conciertos, que están dirigidos a todos los públicos.  A mí  me gustaría que todos los actos fueran de interés y despertaran la curiosidad de los vecinos y de las vecinas de Logroño, pero sobre todo lo que sí que me gustaría es que todo se hiciera con la responsabilidad colectiva y el ánimo de seguir velando por el cumplimiento de estas medidas sanitarias.

¿No se perderá ningún acto?

Estaré al pie del cañón, que es algo que me caracteriza. Estaré a pie de calle, acompañando a todas las personas que participan en el desarrollo y ejecución de los eventos;creo que es mi deber.

¿La gente tiene ganas de fiesta?

No diría fiesta; la gente quiere disfrutar de actividades, con protocolos y aforos, pero quiere otra vez volver a disfrutar de eventos:los niños quieren volver a ver a los Gigantes y Cabezudos, quieren ver a Gorgorito, lo tendrán que hacer de una manera distinta y sujetos a ciertas reglas. Pero, hasta ahora, en las actividades que hemos hecho en los barrios,  los niños y las familias han respondido francamente bien.

Son sus terceros sanmateos y no ha podido organizar ninguno en condiciones. ¿No es un poco frustrante?

No, en absoluto. Todos nos tenemos que adaptar;no hay ninguna frustración, más bien al contrario, estamos muy orgullosos. Creo que podemos poner encima de la mesa el trabajo que hemos realizado en estos meses de pandemia, como nos hemos ido adaptando y amoldando a unas circunstancias que fueron difíciles y muy complejas.