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La puerta que cruzó Galdós

Bruno Calleja Escalona
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De La Fombera, solar de recreo de Espartero y la duquesa de la Victoria, se salvaron las verjas, que en su día se abrieron a visitantes de la talla de Prim o del autor de los Episodios Nacionales, y hoy guardan una finca forestal en Cameros

Imagen de las verjas de entrada a la finca de La Fombera en 1945. - Foto: Colección de Taquio Uzqueda

La finca de La Fombera, un vergel logroñés en la confluencia de los ríos Ebro e Iregua, destila hoy una imagen de vanguardia gracias, en parte, al moderno diseño del edificio que alberga el Centro Tecnológico de La Rioja y dependencias de la Consejería de Desarrollo Autonómico. Pero el extenso solar propiedad del Gobierno regional no es un terreno cualquiera. Aunque apenas quedan elementos arquitectónicos de su época gloriosa, La Fombera fue una de las propiedades más notorias del Logroño decimonónico. Sus propietarios eran nada menos que el general y político Joaquín Baldomero Espartero y su esposa Jacinta Martínez de Sicilia, duquesa de la Victoria.

Aquella Hacienda era uno de los pulmones de la ciudad. Con una superficie de 8 hectáreas, constituía la mayor propiedad de la pareja, que la usaba como finca de recreo. La pieza de mayor empaque era el chalet, de 3 pisos de altura, rodeado por árboles de especies variadas, manantiales y ríos. Los ejemplares más destacados eran dos imponentes sequoias, que aún perviven. Una de ellas fue traída por Espartero de Perú.  

El acceso principal se encontraba en la actual avenida de Zaragoza, donde hoy está la entrada al Centro Tecnológico, entre los barrios de Los Lirios y Varea. El umbral de aquella señorial propiedad era una destacable puerta de forja. Aquellas rejas se abrieron en numerosas ocasiones para recibir a destacados invitados.

Por la finca pasaron, durante el siglo XIX, ilustres personajes como el general Prim, de visita en Logroño para ofrecerle a Espartero la corona de España.  Joaquín Baldomero Espartero rechazó el ofrecimiento, pero invitó esa tarde a Prim a conocer su solar de recreo. El lugar también recibió a Benito Pérez Galdós, que acudió a la capital riojana a documentarse para escribir un libro, que quedó inédito, dedicado a Sagasta. 

Sin embargo, parece que los primeros moradores de este fértil pago fueron los romanos. Espartero y su esposa encontraron en estas tierras restos de calles, casas o incluso huesos, al parecer de alguna villa romana rural. De aquellos restos, la noble pareja hacía alarde ante sus visitas.

Espartero falleció el 8 de enero de 1879 y legó su finca preferida a la ciudad. En propiedad municipal debió permanecer hasta el día 11 de marzo de 1890, cuando La Fombera pasa a arrendarse a la Administración regional. La prensa del momento informa de que la finca era el semillero municipal y el depósito de la zona norte, pues desde aquí se abastecía a pueblos y ciudades cercanas.

 En 1945 hay referencias a su uso como piscifactoría, una de las más destacadas de las cercanías, con varios estanques para criar truchas. En ese año, la revista La Rioja Industrial documenta las instalaciones, que conservaban aún la puerta metálica de la entrada de los tiempos de Espartero, la casa y varios de los árboles. La piscifactoría se colocó en torno a una edificación relacionada con sus instalaciones. La casa principal era usada como vivienda de los guardas forestales, aunque pronto quedó sin uso. Pese a su relevancia, no quedan imágenes ni una descripción detallada del inmueble.

 

1986: la demolición. Con el paso del tiempo, el uso de y la estructura de La Fombera fueron cambiando. En 1986, la casa principal, residencia de Espartero y la duquesa de la Victoria, era demolida,  a la vez que se ampliaban varios de los edificios que la circunvalaban. Las verjas de la entrada fueron desmontadas, inicialmente con destino a la chatarra. Por suerte, la histórica puerta se salvó y hoy custodia la entrada a la finca La Pineda, propiedad del Gobierno de La Rioja en el término de San Andrés de Cameros.