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Tiempo para escribir, tiempo de diálogo

Feli Agustín
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El director del Instituto Cervantes resalta la unión del idioma español con San Millán, «memoria viva» de la lengua y comprometido con nuevas formas de comunicación y conocimiento

Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, en la lección inaugural de la UR. - Foto: Óscar Solorzano

Con la lección magistral Tiempo para escribir, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, pronunció ayer la lección inaugural del curso 2022-2023 de la Universidad de La Rioja, en un acto que se desarrolló en el patio del monasterio de Yuso en San Millán, origen de las primeras palabras escritas por un idioma que hablan 500 millones de personas.

El catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada realizó un recorrido por el trayecto por la historia de nuestra lengua, «que está unida a La Rioja» y, específicamente, a San Millán, y que nació por la necesidad del  latín de evolucionar para entenderse con otras lenguas.

«Es memoria viva, en su origen está la convivencia y el diálogo», destacó el poeta, que salpicó su lección inaugural con poemas de Ángel González, Jorge Luis Borges o Julio Cortázar, reflejo del valor de un idioma, «español mejor que castellano» por el proceso de «hibridación que dejó huella» en diversos documentos, como las glosas emilianenes, considerado el primero con palabras escritas en la tercera lengua más hablada del mundo.

«El idioma siguió después su andadura, habló con el árabe, pasó a América y estableció relaciones con las lenguas indígenas y así se fue haciendo, poco a poco, y nos fue haciendo», argumentó el director del Instituto Cervantes, encargado de promocionar y enseñar el español a lo largo del mundo, que valoró un idioma «que nos ha ayudado a convivir con otras lenguas y enriquecernos».

García Montero comenzó su intervención con la lectura de un poema de Omar Fonollosa, un poeta nacido en 2000 y ganador del premio Hiperión, y lo enlazó con Gonzalo de Berceo en una apuesta por el diálogo generacional para reivindicar la idea «del tiempo al servicio de los seres humanos, donde la memoria sea compromiso de futuro». El catedrático leyó una estrofa del riojano Gonzalo de Berceo, considerado el primer poeta en lengua española, al que hay que darle las  gracias «por hablarnos en nuestro idioma para advertirnos de la complejidad de las palabras y la escritura», y aludiendo a esa universalidad del español, señaló que cada lugar «tiene su forma materna de realizar un mismo idioma». 

«Así es que conviene dejarse de purezas centralistas  e insistir una y otra vez en que el español se habla en Granada como se habla en Granada, en Salamanca como en Salamanca, igual que ocurre en Buenos Aires, México o Lima», argumentó el poeta, oriundo de la ciudad de la Alhambra, que destacó que el español nos ha enseñado que «una identidad abierta es capaz de respetar la diversidad por un bien común».

Nueva comunicación. El catedrático de Literatura mencionó «todo lo que está aportando la UR a la comunidad universitaria», y resaltó que La Rioja se está comprometiendo con el futuro en busca de las nuevas formas de comunicación y conocimiento, que propone la tecnología». Al respecto, apuntó la importancia que ha establecido esta comunidad con el Instituto Cervantes «no solo para recordar, sino también para mirar hacia el futuro». En este contexto, defendió la importancia «en un mundo globalizado» de contar con un idioma hegemónico, «una lengua entre las grandes».