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La tradición floral de Todos los Santos se encarece un 40%

Ana Torrecillas
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Los floristas esperan recuperar el ritmo de pedidos de antes de la pandemia y, pese al aumento de costes, deciden mantener los precios de 2021

Milagros San Migue, de la floristería Iris, muestra un ramo elaborado por ella - Foto: Ingrid

En una semana, los camposantos y cementerios de pueblos y ciudades de La Rioja se llenarán de flores en

recuerdo de los que ya no están. Una tradición que, año a año, es clave para el sector de la floristería de La Rioja. El Día de Todos los Santos junto con el de los Enamorados y el de La Madre son un revulsivo para un sector muy tocado por las restricciones de la pandemia. De hecho, La Rioja fue la única comunidad de España que cerró este tipo de negocios  durante los meses del Estado de alarma, y eso supuso una rémora en sus ingresos. 

«Recibimos las ayudas de ADER que otorgó el Gobierno de La Rioja pero como cobramos de dos pagadores, al final Hacienda se lleva cualquier beneficio», apunta el presidente de la Asociación de Floristas de La Rioja, perteneciente a la FER, Pedro Cubero, «muchas floristerías no tuvieron más remedio que cerrar y algunas que aguantaron, se han visto obligadas a echar el cierre por el aumento de los precios de la energía y las materias primas».

Cubero afirma que «este año la flor se ha encarecido hasta un 40%». La subida del precio de los combustibles ha encarecido los portes así como el aumento del precio de la calefacción que precisan los viveros para conservar las flores. La mayoría de ellas que reciben las floristerías riojanas provienen de Holanda y del sur de España. El país de los tulipanes adquiere mucha flor proveniente de países sudamericanos lo que le eleva el precio final debido a la subida del coste del transporte. "Pese a que todo ha subido y el sector se resiente, hemos decidido que vamos a asumir ese aumento de precio y no repercutirlo a nuestros clientes», asegura Cubero, «a partir de mes noviembre, sí es posible que tengamos que subir los precios, pero será después del Día de Difuntos». 

Los floristas esperan que este Día de Todos los Santos signifique una revulsivo en cuanto a ingresos. Y eso que han tenido una buena primavera y un buen verano gracias a la temporada de bodas que se han recuperado. Pero son conscientes de que es un tradición que se está perdiendo cada año. «Comprar un centro o un ramo de flores lo hace la gente mayor. Es poco probable que lo haga una persona joven», asimila Cubero, «y nosotros entendemos que es una tradición que no perdurará en el tiempo». Sin embargo, todo no son malas noticias para el sector. Desde que comenzar la campaña por el Día de Todos los Santos, el ritmo de pedido ha ido incrementándose. «Estamos contentos porque la cosa está yendo bien».

Claveles y gladiolos. En la floristería Iris de Logroño no paran de preparar centros de flores. Aunque todavía es pronto para que e lleven los de flor natural para el próximo lunes, son muchos los encargos que están recibiendo. «Estamos recuperando el ritmo de pedidos que teníamos antes de la pandemia», asegura Milagros San Miguel, propietaria de la floristería, "el 2020 fue terrible, para olvidar porque estuvimos cerrado y el año pasado también fue flojo. Pero este año, la cosa se ha recuperado». 

Hay centros de flores para todos los gustos y bolsillos. El centro 'standard' ronda los 30 euros, la maceta de crisantemos que suele  ser de los más vendido, se puede adquirir por 15 o 20 euros. Los ramos de flores oscilan entre los 15 y 50 euros, depende del tamaño y de la flor. «Y un centro que podamos hacer de flor natural y quede bonito, se vende por 40 euros», apunta San Miguel. Porque no solo se compra un ramo o un centro de flores, sino también el trabajo a mano del florista y el diseño de la elaboración de ese ramo.