El salto más difícil de dar

M. A. G-S.
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El ascenso implica la profesionalización total del club y triplicar el presupuesto de la UDL

La UDL aspira a jugar el curso que viene en Segunda y el Cádiz, derrotado por los blanquirrojos en Copa, a hacerlo en Primera. - Foto: EFE

Valero, Riaño, Babunski, Herrera, Aranalde, Uriz, Pepelu,  Kalajdzicv, Marín, Quico y Arenaza. A muchos aficionados riojanos estos nombres, alineados  y en bruto, no le dicen nada aunque conforman el último once del CDL que se despidió del fútbol profesional hace veinte años ya, el 4 de junio de 2000. Curiosamente, lo hicieron ante un Villarreal ya ascendido y que contaba, en sus filas, con Jorge López y Moisés, el mayor de la saga de los García León.
Han pasado veinte años de este encuentro, veinte largas temporadas y la UDLestá a noventa minutos de volver a Segunda. Los blanquirrojos tienen la oportunidad histórica que el Calahorra desperdició el 24 de junio de 2001 en Santo Domingo, campo del Polideportivo Ejido, cuando tuvo todo en sus botas para ascender a Segunda.
Desde entonces el ayuno ha sido prácticamente absoluto. El CDL, antes de desaparecer el 18 de enero de 2009, tan sólo disputó una fase de ascenso a Segunda (en la 2002-03, con Barça B y Universidad de Las Palmas, aunque el premio fue para el Cádiz). El Recreación y luego el LCF se quedaron a las puertas de la fase de ascenso mientras que la UDLafronta su cuarto intento, el primero como campeón.
Tras once años de esfuerzos, los blanquirrojos están a las puertas de un salto histórico, el salto más grande y más difícil que existe en el fútbol español: pasar del anonimato de la Segunda B al fútbol profesional.
Aunque la gran mayoría de equipos que disputan el ‘play off’ cuentan con estructuras profesionalizadas al máximo (Yeclano y Peña Deportiva pueden ser las excepciones que confirman la norma), la Segunda conlleva otra dimensión.
los números. El ascenso conlleva, prácticamente, triplicar el presupuesto de partida. El 27 de septiembre pasado la junta de accionistas aprobó un gasto de 2.267.010 euros. Jugar en Segunda implicaría, como mínimo, triplicar. Los presupuestos más bajos de la categoría oscilan entre los 7 y los 8 millones. En la 2018-19, el Elche compitió con 8,6 millones.
Con el ascenso, la UDLse garantizaría una bolsa televisiva cercana a los 5 millones, la mayor fuente de ingresos del club. Eso sí, la televisión dictaminaría el horario de los 21 encuentros que jugaría como local, para desesperación de los aficionados que tendrán que decir adiós a su cita ‘asegurada’ del domingo a las 17 horas.
Aunque la UDLcuenta con 63 empleados, lo que explica a la perfección la dimensión de la entidad que preside Revuelta, la Segunda implica aumentar su plantilla en todas las líneas: administración y contabilidad (el club cuenta con dos trabajadores a jornada completa y otro a media jornada, cifra que se vería triplicada), contar con un responsable de relaciones con la liga, un jefe de seguridad (encargado de los desplazamientos), etc. Para entrar en el prestigioso club de laLiga, la UDLtendrá que depositar dos millones de euros. 500.000 euros, de entrada, aunque el 75% restante puede ser financiado por la asociación que preside Tebas.
La masa salarial se disparará en una UDLque podrá disponer de 25 fichas en el primer equipo. El salario mínimo en Segunda asciende a 77.500 euros. Es decir, como mínimo el club deberá desembolsar dos millones en salarios para sus jugadores.
Estas son algunas de las cifras que mueve una Segunda que la UDLaspira a alcanzar en la noche del 18 de julio en La Rosaleda.