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Poca cualificación y atractivo de algún sector generan empleo

Feli Agustín
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Con 17.700 parados, falta personal en agricultura, hostelería, construcción y puestos cualificados en industria y TIC

Un establecimiento hostelero riojano busca personal. - Foto: Óscar Solorzano

Según los datos que ayer hizo públicos la Encuesta de Población Activa (EPA), hay 3.174.700 parados en España, de los que 17.700 son riojanos;según un estudio presentado el 20 de abril por Cepyme y Randstad, en nuestro país hay 109.000 vacantes de empleo que no encuentran cobertura. Esta paradoja, de la que no permanece ajena La Rioja, obedece en esta comunidad a dos factores principales, la falta de cualificación para el desempeño de algunas tareas profesionales y el escaso atractivo que presentan ciertos sectores.

Así, según los agentes sociales, son construcción, agricultura, hostelería o tareas especializadas en industria o nuevas tecnologías las profesiones que demandan más empleos sin respuesta. Así lo confirma Marina Arnedillo, consultora de servicio de Adecco, que informa de que la mayoría de las demandas responden a puestos industriales, como mantenimiento o soldador; algunos perfiles de construcción o de hostelería, que se muestran como sectores «deficitarios». 

En el portal  Infojobs se demandan, principalmente, profesionales vinculados a  construcción, como  oficial eléctrico, fontanero u  electricista; a industria, de ingeniero a mozo de almacén; y múltiples vinculados con el mundo de la informática.

Los agentes sociales coinciden en que la formación es la solución a la carencia de profesionales cualificados, mientras que representantes de distintos sectores de la patronal discrepan de la afirmación sindical de que algunos sectores -como agricultura u hostelería- ofrecen condiciones precarias y escasos sueldos.

Jesús Izquierdo, secretario general de UGT, menciona las condiciones «especialmente penosas» de construcción y agricultura, trabajos que se desarrollan a la intemperie o en altura, y critica que el convenio agropecuario está caducado desde 2013.

 «Resolver la negociación colectiva en estos sectores ayudaría a que fuesen más atractivos», asegura Izquierdo, que destaca la faena desarrollada por la Fundación Laboral de la Construcción, incluso de cualificar a trabajadores de otros sectores que, afirma que es la «vía» por la que hay que transitar.

Jorge Ruano, secretario general de Comisiones Obreras, destaca la demanda de perfiles muy técnicos que son de difícil cobertura, una carencia asociada a las características de las empresas riojanas -que exigen puestos industriales cualificados- y la escasa masa crítica, de tal manera que conciliar ambos parámetros se antoja complicado.

Pero, además, coincide en el problema que supone responder a otro tipo de demandas debido a la «falta de atractivo de los sectores en los que hay que cubrir ciertos puestos», a consecuencia, en su opinión, de las condiciones de trabajo y los salarios que se pagan.

«Hay que tenerlo claro, la inmensa mayoría de las empresas sigue apostando, porque así se lo han incentivado las leyes y normas, por el bajo coste», afirma Ruano, que cita el trabajo en el campo, «sin reconocimiento ni adquisición de conocimientos», lo que le convierte en una tarea de la que solo se ocupan «quienes tienen verdadera necesidad». El secretario general de CCOO menciona las circunstancias de «precariedad e incluso de explotación» que se sufren en el sector de la hostelería disuaden a los trabajadores,  a los que se debe reconocer «salario y categoría». 

El presidente de la patronal, Jaime García Calzada, también constata la dificultad de encontrar personal cualificado para poder cubrir determinados puestos, carencia a la que entiende que va dando respuesta la formación, específicamente la FPDual.

«Está muy lejos de cubrir las necesidades que nos encontramos en sectores tan diversos como la industria, la construcción, las nuevas tecnologías, la informática o las instalaciones y energías renovable», afirma el presidente de la FER, que también menciona otras de mantenimiento industrial o empleos para montadores, carpintería o transporte.

Competitividad amenazada. Muestra su preocupación porque «si no somos capaces absorber esta oferta de empleo, no nos podemos desarrollar como una región avanzada y con futuro», lo que lastrará la competitividad de la economía regional.

Entiende como fundamental que las administraciones, especialmente la regional, pongan en marcha ciclos formativos en Formación Profesional o grados en la Universidad que respondan a esta realidad empresarial y a las demandas de los sectores económicos de La Rioja. 

Igualmente, apela a poner en marcha de proyectos de recualificación para adaptar los perfiles profesionales a las demandas empresariales existentes, así como a atraer talento de fuera de La Rioja cuando esas ofertas de trabajo no es posibles cubrirlas.

 «Tenemos que trabajar para ser una comunidad atractiva, para atraer talento de otros lugares y que los profesionales de otros territorios vean en La Rioja un destino  apetecible y atractivo en el que desarrollarse y crecer profesionalmente», reflexiona el presidente de la Federación de Empresas. 

García Calzada invita a tener en cuenta que los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia solo pueden «canalizarse y hacerse verdaderamente efectivos» en la medida en que perfiles profesionales especializados puedan poner en marcha los proyectos que hay detrás de estos fondos. 

Por tanto, señala «que desde el ámbito de la Formación Profesional y de la Universidad hay que adaptar la formación a lo que precisa la economía real, las necesidades concretas de las empresas y de sus sectores», al tiempo que menciona la necesidad de readaptar los ciclos formativos existentes y potenciar aquellos otros y carreras universitarias que tienen una empleabilidad del 100%.

Agicultura. El secretario general de ARAG-Asaja, Igor Fonseca, niega las afirmaciones de salarios escasos y señala que es una concepción «errónea», ya que el sueldo que se percibe por una jornada de ocho horas durante 21 días laborables es de 1.344 euros, una nómina que considera «bastante digna». Constata una realidad «que venimos padeciendo las últimas campañas» y es la creciente dificultad para encontrar mano de obra para realizar campañas de corta duración por lo que el agricultor apuesta por mecanizar las labores. «No puede quedar al albur de trabajadores, que cada vez más en la mayoría de los casos suelen ser extranjeros», informa.

TIC. José Luis Pancorbo, presidente de AERTIC, constata la necesidad de incrementar las plazas universitarias de ingeniería informática, de los que en estos momentos se necesitan 300 profesionales. «Como la digitalización está inundando el tejido de la región, toda la industria necesita tecnólogos», afirma Pancorbo, que argumenta que la tecnología se ha convertido en el principal elemento de mejora de la competitividad y crecimiento.

«Hay también que intensificar las materias digitales en otras formaciones», señala el presidente de AERTIC, que manifiesta la «obligación» de formar en estas destrezas a profesionales de más edad para mejorar su currículo.

Construcción. Juan Ramón Liébana, secretario de CPAR, opina que la falta de personal en el sector obedece a su desconocimiento y a la imagen «distorsionada» que de él se tiene, que remite a décadas pasadas y que poco tienen que ver con el trabajo actual, cuando «no es necesaria tanta fuerza bruta» porque los materiales son más ligeros y hay mucha más maquinaria. «La gente prefiere irse a otros sectores laborales que posiblemente tengan peores condiciones y peor salario», apunta Liébana, que  asegura que el profesional que se introduce en el sector «tiene una carrera profesional clarísima» porque la falta de relevo generacional está favoreciendo la promoción.

Hostelería. El presidente de la patronal hostelera, Francisco Martínez Berges, rechaza de plano las afirmaciones sindicales de  precariedad y bajos salarios en el sector y afirma que un camarero, por 40 horas, se lleva  «limpios» 1.186 euros más la subida de este año. Se muestra muy crítico con la actitud de algunos trabajadores, «que se han acostumbrado  a recibir ayudas, se han acomodado y buscan la manera de vivir con el mínimo esfuerzo» y señala que  «no se entiende que tengamos 3 millones y pico de parados y no encontremos gente». Apela, por ello, a la administración a que controle por qué a una persona «que ha ido a tres o cuatro ofertas no le vale ninguna».

Adecuación. Ernesto Gómez, decano del Colegio de Economistas de La Rioja, apunta a la formación como herramienta principal para responder a las demandas de empleo y, al respecto, constata «la falta de adecuación» de los planes de estudios de FP «con la realidad absolutamente cambiante» de las empresas, además de la dificultad para encajar oferta y demanda en el ámbito educativo porque  la gente huye de los trabajos a turnos o en sábados. «Se buscan cosas cómodas, mientras aquellas que son muy demandadas no encuentran respuestas y eso que en cuanto acaban están colocados», afirma. Ello le lleva a reflexionar que la solución no es solo ofertar grados con más salidas, sino también informar a los chavales desde que tienen «13 o 14 años» sobre las opciones laborales con más posibilidades de encontrar trabajo. Defiende las ayudas, pero apunta que el paro debe ser «una red de seguridad para emergencias», por lo que los  servicios de empleo deben realizar un seguimiento de los preceptores que rechazan «todas las ofertas».