Rezos, ruido de máquinas y discursos

Bruno Calleja Escalona
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La Merced simboliza la metamorfosis de Logroño. Su claustro monacal, hoy sede del Parlamento riojano, fue fábrica de tabaco

La caldera De Naeyer, en el viejo claustro, movía el corazón de la Tabacalera. - Foto: Archivo General de La Rioja

Es difícil imaginar el lugar que hoy ocupan los diputados en sus escaños del Parlamento de La Rioja como el espacio para el sosiego de los monjes que debió ser en origen. Tampoco es fácil reconocer en la belleza de columnas y arcos del hemiciclo una de las naves de la antigua Tabacalera, con el traqueteo de máquinas y el ir y venir de los obreros. 

Lo cierto es que el noble edificio del convento de la Merced, que hoy se reparte entre el Parlamento regional, la Biblioteca Pública de La Rioja y la sala Amós Salvador, es uno de los de mayor tamaño del casco antiguo logroñés. Sus orígenes hay que buscarlos en la alta Edad Media, como convento de la orden de los Mercedarios, de los que heredó su nombre. Lo que hoy se conserva se construyó en el siglo XVI, aunque ha visto sucesivas reformas en su historia. 

En 1626 se construía la gran portada barroca de la actual plaza del Parlamento. El edificio fue utilizado por los monjes hasta 1808, momento en el que fue desamortizado para convertirlo en cuartel, pero tras la guerra volvió a manos eclesiásticas. Durante el siglo XIX, fue desamortizado en varias ocasiones. 

Tras ese periodo, el convento de la Merced y todas sus construcciones fueron transformadas para dar cuerpo al proyecto de Fábrica de Tabacos propuesto por Práxedes Mateo Sagasta y Amós Salvador. En su apertura, la Tabacalera daba empleo a 550 trabajadores. Luis Barrón, arquitecto municipal, recibió el encargo de la construcción. El 15 de abril de 1889 comenzaron las obras. Uno de los elementos más importantes añadidos al conjunto fue la chimenea de ladrillo, que quedaba dentro del complejo fabril y que hoy se erige orgullosa de su pasado para asombro de paseantes foráneos.

La Tabacalera se inauguró el 14 de junio de 1890. Cuatro años más tarde, las instalaciones se quedaban pequeñas y fue necesario ocupar la Casa de Misericordia, que fue derribada para dar paso a un edificio de una sola nave, con la puerta principal en la calle 11 de junio. En 1944 un incendio arrasó el tejado de la iglesia. Hizo falta reconstruirlo y revocar el interior de la antigua iglesia para ocultar los daños. 

El patio del convento de La Merced acogió el corazón del complejo fabril y se le colocaron cristaleras en los arcos del claustro. La Fábrica de Tabacos de Logroño era la única que no se establecía en puerto de mar en toda España. En sus instalaciones trabajaban las cigarreras, que protagonizaron hechos célebres, como el encierro en la fábrica en la Nochevieja de 1920 a 1921. 

Su funcionamiento original dependía de una caldera de vapor, fabricada en Willebroek (Bélgica) por la firma De Naeyer, especialista en este tipo de maquinaria. Con el paso del tiempo, un motor diesel sustituyó a la caldera hasta el cierre de la Tabacalera en 1978. En junio de ese año el espacio se había quedado pequeño y la Fábrica de Tabacos salía de Logroño rumbo al polígono del Sequero. El edificio quedó en manos del Ayuntamiento. En 1983, la iglesia y el claustro recibían la declaración de Monumento Nacional.

Triple uso. Ese mismo año, el complejo se dividió en tres partes. El edificio residencial acogió la Biblioteca Pública, la iglesia y el claustro se transformaron en el actual Parlamento y el pabellón alojó a la sala de exposiciones Amós Salvador. Los edificios llegaron en condiciones lamentables. La reforma devolvió el techo de la iglesia a su altura original, salvando la diferencia con una galería de cristal. La reconstrucción empezó el 21 de julio de 1988 y el 8 de octubre de ese mismo año quedó inaugurado.