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El Sagasta abrirá sus puertas a mitad del próximo curso

Feli Agustín
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Con un grado de ejecución actual del 60%, la previsión es que las obras finalicen a inicios de otoño para ocupar las aulas a principios de 2023, tras una inversión de entre 22 y 25 millones y un sobrecoste de 1,3

Uno de los patios del Sagasta, cubierto con un cúpula. - Foto: Ingrid

El 30 de junio de 2016, después de 116 años, el instituto Sagasta cerraba sus puertas y desplazaba a alumnos y profesores al antiguo IES Comercio, en la calle Luis de Ulloa, en las inmediaciones de la universidad de La Rioja, para someterse a la primera reforma integral a lo largo de su más de un siglo de historia. El inicio de las obras, que estaba previsto en 2015, se retraso hasta 2019, año desde el que ha acumulado una demora de seis meses, debido a, entre otras razones, la pandemia, la aparición del muro de la guerra carlista que hubo que excavar manualmente, así como a los problemas de suministro de muchos de los materiales de construcción.  Con un centenar de personas de 23 empresas trabajando en estos momentos en el instituto, se estima que la actuación concluya a finales de verano o principios de otoño, en «septiembre u octubre». No obstante, el acondicionamiento del instituto retrasará la apertura de sus aulas hasta principios de año, cuando se prevé que se trasladen estudiantes y profesores, una vez que haya transcurrido un tercio del próximo curso académico. 

Así lo avanzó ayer la presidenta del Gobierno, Concha Andreu, que ha vuelto a coincidir esta semana con la delegada del Gobierno y el alcalde de Logroño en la comprobación de la marcha de obras en la capital [el lunes se desplazó hasta el parque del soterramiento], una visita que ayer calificó como «importante», realizada a un edificio «emblemático», porque, además de impartir el Bachillerato Internacional, supone la referencia en la «excelencia académica» de La Rioja.

De 22 a 25 millones. La presidenta no desaprovechó la oportunidad para criticar a la gestión de sus antecesores, que «tuvieron parado el proyecto durante cuatro años, «en los que no se hizo nada». Eso sí, enfatizó Andreu, «justito antes de las elecciones se puso en marcha, pero sin una planificación de financiación» una importante exigencia para desarrollar con éxito la obra.

Así, el coste global del proyecto se elevará a entre 22 y 25 millones, una cuantía que será abonada con fondos europeos, de los que llegan unos 17 millones;y  de los gobiernos de España y La Rioja, que sufragarán el coste con tres millones cada uno.Esta suma  supone un sobrecoste de unos 1,3 millones, debido, principalmente, a la subida de los precios de los materiales de construcción.

«En este Gobierno tenemos un empeño claro en la educación, pero no de cualquier manera, sino que sea inclusiva, de calidad y permita tener a todos los alumnos y alumnas las mismas oportunidades», destacó la presidenta.

Miguel Fernández, uno de los directores de la obra, confirmó la bulliciosa actividad actual, cuando se ha ejecutado un 60% del proyecto y se ha mantenido, en líneas generales, el mismo número de aulas.

«En la crujía sur están las aulas de una escala normal de instituto,  y las más emblemáticas [laboratorios] se han recuperado en las alas este y oeste», informó el arquitecto que avanzó que el acceso este, la que corresponde a la glorieta del Doctor Zubía, es una entrada «deportiva» porque abrirá el camino al gimnasio y patios cubiertos, que fuera del horario escolar podrán ser utilizados por otros usuarios.

«El inmueble está preparado para que puedan funcionar de manera independiente las áreas deportiva y museística del resto del edificio», señaló el arquitecto de la Consejería, que añadió que eso posibilitará que se abran durante el fin de semana mientras el área lectiva permanece cerrada. El actual Instituto Sagasta fue creado en el año 1837 como Colegio de Humanidades e inaugurado dos años después, en 1839, instalado sobre el antiguo Convento de los Carmelitas Descalzos, cuyo derribo se inició el 20 de abril de 1.895. Después de 5 años y 3 meses se acabó la  nueva construcción, sobre un proyecto del arquitecto Luis Barrón,  y se recepcionan las obras el 14 de septiembre de 1.900;  el 21 del mismo mes se inaugura el nuevo curso y el centro educativo denominado Instituto General.

El acceso. El proyecto de reforma del primer instituto con el que contó La Rioja tiene como objetivo que el nuevo edificio sea más funcional, compaginando la docencia con otros usos divulgativos abiertos a todos los públicos: museo, biblioteca, sala de exposiciones o cafetería. Además, los patios ya cubiertos serán también espacios deportivos.

El acceso a las aulas se efectuará por la puerta que da a Duquesa de la Victoria y en total se abrirán las cuatro puertas del edificio.

El nuevo centro contará con 28 aulas destinadas a clases, así como con aula de informática, de música y de plástica; laboratorios; distintas salas, entre ellas de exposiciones, así como espacios deportivos y vestuarios, entre otras dotaciones. En total, 17.400 metros cuadrados de superficie total construida distribuidos entre sótano, planta baja, primera y segunda.

La rehabilitación de este emblemático centro educativo logroñés, que cuenta con 710 alumnos (412 en ESO, 285 en Bachillerato y 13 en FP Básica) y 96 profesores, comenzó en abril de 2019 y es el Gobierno de La Rioja el que ostenta la dirección de obra.

La muralla.Las obras en el instituto Sagasta han deparado varias sorpresas de carácter patrimonial. 

En el año 2016, durante los primeros trabajos de excavación arqueológica, aparecieron restos de la antigua muralla construida en Logroño para defender la zona del convento de los Carmelitas durante la primera Guerra Carlista,  que se desarrolló entre 1833 y 1840, muralla que sería posteriormente derribada entre 1861 y 1862.

Con la obra ya iniciada se descubrieron restos de esta muralla y en octubre de 2019, restos del antiguo Convento de los Carmelitas y de parte de la iglesia,  que fechan su construcción original en el año 1629.

Un año después de la aparición de los restos del convento, sobre el que se edificó en 1837 el Colegio de Humanidades que dio paso después al Sagasta, la actuación deparó su mayor sorpresa: emergió una muralla de la época de Napoleón, situada en la esquina en la zona más próxima al paseo de las Cien Tiendas, de la que no se tenía conocimiento.

La intención es que esos restos queden al descubierto protegidos por con un cristal para que puedan ser visitables.

El museo. Además de los laboratorios de física y química o los de informática y el gimnasio, las instalaciones del Sagasta darán cabida a dos instalaciones que guardarán sus bienes más preciados:un museo para conservar el importante legado que atesora, y una biblioteca para guardar los 30.000 volúmenes propiedad del instituto, que se preparan para su accesibilidad  pública fuera de periodos lectivos.

El museo, al que se accederá por Muro del Carmen, acogerá el material de colección del Doctor Zubía, herbolarios, cartografías y esculturas de personajes ilustres, grabados, el observatorio de estrellas del siglo XIX  o diversas piezas de valor artístico e histórico.

Por lo que respecta a la biblioteca  cambió de ubicación en los años 40 del pasado siglo porque en su emplazamiento original el sol dañaba los libros y se cerraron unos huecos «que ahora hemos recuperado».

Ahí se ha colocado la biblioteca a dos alturas con una separación entre la del instituto a la que podrán acceder los alumnos y otra, con volúmenes históricos e «incunables», para estudiosos e investigadores.

La glorieta. Pablo Hermoso de Mendoza, alcalde de Logroño, confirmó ayer que no hay prevista ninguna intervención en la glorieta del Zubía antes del fin de la legislatura y en espera de contar con un estudio de tráfico.

El primer edil argumentó que hay que tener en cuenta varios factores, como la actuación que se va a acometer en las Cien Tiendas; ola entrada de los alumnos al Sagasta, que se va a realizar por la calle Duquesa de la Victoria. «Pero en estos meses no vamos a hacer nada», señaló el alcalde, que recordó que «no tenían ningún compromiso con el proyecto redactado para adecuar la glorieta hace una década.

Por lo que respecta a las instalaciones que de manera provisional están acogiendo a los alumnos del Sagasta, que también se sometieron a obras de acondicionamiento, quedarán vacantes a partir del próximo enero sin que, de momento, se les haya buscado un nuevo uso. «Segurísimo que cuando venga todo el mundo aquí se le dará una utilidad», vaticinó Concha Andreu, que enfatizó que todo edificio público ha de ser utilizado y «evitar cualquier alquiler».