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Moncloa celebra el éxito de la mesa pese a la brecha secesionista

Agencias - SPC
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Bolaños señala que el 'procés' está en vías de finalización gracias a esta nueva etapa de diálogo entre los Ejecutivos. Junts y la CUP censuran que Esquerra negocie con un Gabinete que «mantiene la represión» y rechazan unirse a las citas

Independentistas radicales quemaron fotos de Sánchez y Aragonès durante el encuentro en el Palau. - Foto: Kike Rincón

Jornada de resaca en la política nacional tras la mesa de diálogo entre el Gobierno central y la Generalitat que se cerró, en su primera cita, sin acuerdos pero con la promesa de mantener una negociación «sin prisas, pero sin pausas». Un éxito para ambos Ejecutivos, sobre todo para el de Pedro Sánchez, ya que el de Pere Aragonès debe ahora intentar cerrar la fractura que ha supuesto el encuentro con Moncloa al que no asistieron representantes de JxCat después de que el presidente del Govern se negase a incluir en su delegación a los dirigentes propuestos por su socio, entre ellos a dos presos del procés: Jordi Sànchez y Jordi Turull

Precisamente, para buscar una salida a la crisis interna, Aragonès trasladó ayer al vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró, la necesidad de que Junts actúe con «lealtad» ante la mesa de diálogo, aunque la formación de Carles Puigdemont sigue negándose a aceptar participar en ella, al igual que ocurre con la CUP que sustenta a la Generalitat con sus votos, aunque no ostente cargos de responsabilidad. Ninguna de estas formaciones encuentra sentido a la negociación pues ya han evidenciado en varias ocasiones que su hoja de ruta hacia la independencia pasa por la confrontación con el Estado y la llamada vía unilateral. Por eso, no dudan en criticar que ERC sí que haya entrado «en el juego» de Moncloa. «La mesa de diálogo es obvio que nace muerta», remarcó la portavoz de la cuperos en el Congreso, Mireia Vehí, que señaló que, a su juicio, la cita con el Ejecutivo de Pedro Sánchez «fue un desastre» porque «para lo único que sirvió fue para que JxCat y ERC se la tirasen por la cabeza» y el independentismo, en consecuencia, saliese «debilitado». Su compañera en la Cámara Baja Eulàlia Reguant se pronunció en la misma línea: «Quien sale reforzado es el Estado. Lo único que han hecho es que quien gane tiempo sea Pedro Sánchez y el Gobierno del PSOE y Podemos».

Más duro se mostró uno de los vetados en el encuentro, el vicepresidente de Junts, Jordi Turull, que subrayó que no le parece bien la «actitud» de defender un diálogo «sin prisas, pero sin pausa y sin plazos»: «La represión, sin embargo, va con mucha prisa en este país». En este sentido, recordó que algunos de los nombres propuestos por su formación para la cita con el Gabinete de Sánchez podrían ser consellers de la Generalitat «pero no lo pueden ser por la represión». Hay que recordar que tanto él como Jordi Sánchez están inhabilitados para ejercer cargos públicos -sí pueden tener puestos en los partidos políticos, como es el caso- debido a la sentencia del procés, ya que los indultos que les concedió el Gobierno central les condonó las penas de cárcel, pero no las inhabilitaciones por sedición y malversación.

 

Buscar soluciones

Ajenos a la fractura del independentismo desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez siguieron ayer celebrando el éxito del encuentro en Barcelona. Según enfatizó el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, «el proceso independentista se está acabando», ya que ahora se está iniciando una nueva etapa para buscar soluciones a un conflicto que solo se puede producir a través del «diálogo». Asimismo, volvió a insistir en que ambas instituciones son conscientes de que hay que trabajar sin prisa pero sin pausa y hacerlo sin plazos, toda vez que se trata de un «conflicto» que dura ya más de una década. «No podemos trabajar contrarreloj porque no tendría ningún sentido», enfatizó.

Sobre la manera de trabajar, el exlíder del PSC y ministro de Cultura, Miquel Iceta, reivindicó la discreción como gran arma para que la negociación avance al igual que ocurrió, recordó, cuando se redactó y aprobó la Constitución.