Las bodegas se apoyan en los ERTE para salvar empleo

Feli Agustín
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El área enoturística, con las importantes restricciones en movilidad y aforos, sufre en primera línea la pandemia

El enoturismo, uno de los grandes damnificados de la pandemia. - Foto: Ingrid

La situación de las bodegas se manifiesta en consonancia con los datos de la comercialización, de tal manera que las que se dirigen al mercado exterior y tienen presencia en el canal alimentación están resistiendo en un contexto inédito, y sus resultados no serán tan negativos como las que venden en el mercado interior y están volcadas en hostelería.

Así, el director general del Grupo Rioja, Íñigo Torres, constata que las bodegas exportadoras y de un tamaño medio-grande han sido el motor de los «buenos resultados» que presenta la Denominación. «Aquí se ha demostrado la fortaleza de la marca Rioja, que es capaz, en medio de las circunstancias más complejas, de salir adelante y crecer en volumen de exportación un 7%», afirma. «Las bodegas de Grupo Rioja, en general, no están atravesando una situación tan dramática como otros casos, pero los resultados son negativos, ya que la gran mayoría de ellas presenta descensos en ventas», señala.

La otra gran área afectada por las restricciones de aforos y movilidad decretadas para evitar la expansión de la crisis sanitaria es el enoturismo, sin apenas actividad hace meses. 

«Está cerrado», resume el director general de Grupo Rioja, cuyas 55 bodegas apuestan decididamente por esta vía de negocio. «Es un canal que, más allá del volumen de ventas que presenta, que no es muy elevado, otorga imagen, promoción y relevancia». Constata el elevado número de visitantes a las bodegas -860.000 en 2019-, aunque la presente situación «prácticamente les ha reducido a cero».

Reconoce que es una de las áreas del negocio que más está sufriendo, aunque apunta que, en general, las bodegas, auxiliadas por los ERTE, están logrado mantener sus plantillas.

Ana Jiménez, gerente de Bodegas Familiares de Rioja, señala que las restricciones impuestas han limitado de manera sobresaliente las visitas y, consecuentemente, las ventas en bodega.

Sin la intención de celebrar el tradicional acto de presentación de la añada el próximo mes de marzo, asegura que sus 150 asociados han intentado evitar los ERTE, pero la situación, en estos momentos, es tan complicada que están echando mano de este mecanismo regulatorio.

Relata que para evitar los despidos a lo largo de la pandemia se intentó recolocar al personal, principalmente de enoturismo, en otros destinos, como la tienda online, o incluso «gente de oficina hizo tareas de campo», y así se aguantó. «Pero hay situaciones muy complicas, gente que ha puesto en ERTE a sus propios hijos», señala la gerente de Bodegas Familiares, que no prevé una mejoría a corto plazo.