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Comerciantes de ambas zonas confían en impulsar la actividad

Feli Agustín
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El optimismo reina en ambos ámbitos, que esperan atraer nuevos negocios o convertirse en una visita ineludible de cualquier viajero a Logroño

La Plaza de Abastos, que recibirá 4,1 millones de fondos europeos - Foto: Óscar Solorzano

El optimismo es el sentimiento dominante entre los comerciantes de las dos áreas que se beneficiarán por actuaciones que se van a financiar con fondos europeos, que interpretan como los cimientos de una obra que les ha de llevar al éxito.

«Empezamos el año con muy buenas noticias», afirma Diego Ochoa,  presidente de la Asociación de Comerciantes Paseo de las 100 Tiendas, que suma esta intervención a la operación inmobiliaria que está previsto desarrollar en el antiguo solar de Maristas tras 14 años vacío.

«Escuchar que vienen más de dos millones de euros desde Europa para poder reurbanizar la zona, cambiar la iluminación o el mobiliario desata la euforia en una zona que estaba siendo tan castigada», reflexiona Ochoa, que espera que la zona vaya a cambiar «totalmente».

El presidente de la zona comercial, que se confiesa «muy optimista», se muestra esperanzado a la vez de convencido de que se va a producir un renacer  «y muchas comercios van a decidir apostar por el barrio de las Cien Tiendas», donde, precisamente, hay más de un centenar de locales cerrados, algo que interpreta como favorable. «Es una suerte de cara a nuevos inversores porque hay muchos locales de diversos tamaños y calles», destaca.

«Súpercontento» se declara Alfredo Iturriaga, presidente de la Asociación Plaza de Abastos, que valora el trabajo realizado por las tres administraciones, que ha permitido un paquete de ayudas de 4,9 millones. «Va a suponer una inyección económica muy importante en el mercado de Abastos, que también se va a ver reflejada en el casco antiguo y el centro de Logroño», considera Iturriaga, que valora la recuperación de un edificio que hace años que atraviesa dificultades.

Luz a través de cristalera. Así, el comerciante resalta el cambio de la iluminación a led o la apertura de todos los puestos de la primera planta, lo que permitirá «que las cristaleras que un día existieron vuelvan a dar luz natural al mercado», u otros proyectos «que quieren vender el mercado como un atractivo turístico».

Al respecto, comparte con el alcalde la posibilidad de que la plaza se convierta en un «escaparate» de los productos de calidad o la gastronomía de La Rioja; en un referente para que «cuando alguien venga a Logroño quiera visitarlo porque ahí va a palpar la vida de la ciudad». Iturriaga defiende los  futuros usos que se barajan -comercial y cultural- y desecha, en las inmediaciones de Laurel y San Juan, un componente hostelero, como se ha hecho en otra ciudades de España. «Nos parece muy razonable lo que se plantea», confirma Iturriaga, que apunta que su voluntad es crear «sinergias».

«Queremos que cuando alguien de fuera visite el mercado se lleva una imagen positiva de Logroño», confía.