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IU de La Rioja y Euskadi homenajean a 8 fusilados en Labastida

El Día
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Junto a colectivos memorialistas, celebran un acto en recuerdo a vecinos de San Asensio, Anguciana, Rodezno, San Vicente de la Sonsierra y Haro, asesinados en 1936 y enterrados cerca de la localidad alavesa

Ezker Anitza-IU e Izquierda Unida La Rioja rinden homenaje a los fusilados en Labastida. - Foto: Ezker Anitza IU

Representantes de Ezker Anitza-IU e Izquierda Unida La Rioja y colectivos memorialistas han celebrado este sábado un acto en recuerdo a los ocho vecinos de los pueblos riojanos de San Asensio, Anguciana, Rodezno, San Vicente de la Sonsierra y Haro fusilados en 1936 y enterrados en las proximidades de Labastida.

En el acto se ha hecho un llamamiento a los Gobiernos de Euskadi y La Rioja y a los ayuntamientos implicados a "que muevan ficha para convertir este sitio en un lugar de reconocimientos a las víctimas y de memoria democrática colectiva debidamente señalizado", informa Europa Press.

Según ha indicado Ezker Anitza-IU, entre el 3 y el 6 de noviembre de 1936 un total de ocho vecinos de los pueblos riojanos de San Asensio, Anguciana, Rodezno, San Vicente de la Sonsierra y Haro fueron ejecutados y enterrados en La Bastida.

Transcurridos 86 años, Ezker Anitza-IU e Izquierda Unida La Rioja han recordado este "triste episodio" y, junto a representantes de los colectivos memorialistas Asociación Memorialista La Barranca y Asociación Labastida 1933, han rendido homenaje a estos vecinos "fusilados por el único hecho de haber luchado por la libertad y olvidados por las instituciones durante todos estos años".

Las direcciones de ambas formaciones han colocado un ramo de flores y las personas asistentes han depositado claveles en su memoria en el lugar donde se localiza la fosa, situada en la zona conocida como 'La Virgen', en la carretera de Rivas de Tereso, a 1,5 kilómetros de Labastida.

Durante el homenaje, Ezker Anitza-IU e Izquierda Unida La Rioja han asegurado que es "importante dar visibilidad y rendir homenaje a estos ocho vecinos riojanos asesinados por el fascismo por el único hecho de haber luchado por la libertad".

En ese sentido, ambas formaciones han reclamado al Gobierno Vasco, al Gobierno de La Rioja y a los Ayuntamientos implicados que "muevan ficha de una vez para convertir esta fosa en un lugar debidamente señalizado para la memoria histórica y el reconocimiento de las víctimas, y como una aportación a la memoria democrática colectiva".

"Olvido institucional"

Las dos formaciones promotoras de este homenaje han lamentado que "ninguna institución pública haya querido en ningún momento reconocer a las víctimas mediante la instalación de algún monolito o elemento que recuerde los hechos allí ocurridos".

En ese sentido, han argumentado que el Gobierno vasco "no ha actuado porque los asesinados eran de la comunidad vecina", y el Gobierno de La Rioja, por su parte, "tampoco ha emprendido ninguna acción de memoria histórica porque la fosa se encuentra en territorio alavés". "Unos por otros se sigue sin hacer justicia con las víctimas y sus familias", han manifestado.

Para poner fin a este "olvido institucional", el parlamentario de Ezker Anitza-IU dentro del grupo Elkarrekin Podemos IU, Jon Hernández, presentó el pasado año una iniciativa para "dignificar y señalizar de forma adecuada la fosa común e Labastida", que fue aprobada por la cámara vasca.

En la Propuesta No de Ley se instaba al Gobierno vasco a colaborar con las instituciones implicadas para llevar a cabo este reconocimiento. Sin embargo, hasta la fecha "ninguna de estas instituciones ha dado cumplimiento al acuerdo plenario", han denunciado.

EXHUMACIONES

Los restos de Vicente Rojas Carborenas y Felices del Campo Abalos, de San Asensio; Félix Urrecho Ruiz e Ismenio Moneo Tordomar, de Haro; Nicolás Martínez de Sojo, de Anguciana; Braulio Antón García, de Rodezno; y Juan Martínez de Abalos y Martín Ramírez Apilánez, de San Vicente de la Sonsierra fueron exhumados por la iniciativa privada de varias vecinas y vecinos.

El permiso para realizar el trámite fue solicitado el 10 de diciembre de 1979 por Blanca Ramírez López, hija de uno de los asesinados. El 8 de junio de 1980 los restos de estos ocho vecinos fueron depositados en el cementerio de san Vicente de La Sonsierra.