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Vecinos de Pilar Salarrullana 2 no vuelven a casa en 6 meses

Feli Agustín
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Este es el plazo mínimo estimado para que los moradores del céntrico edificio, que sufrió hace tres semanas el derrumbe de un techo en un piso, puedan recuperar sus viviendas

El edificio del número 2 de la céntrica calle logroñesa Pilar Salarrullana permanece cerrado, después del derrumbe sufrido en uno de sus pisos. - Foto: Óscar Solorzano

Eran poco más  de las 11 de la mañana del pasado 9 de septiembre cuando un suceso alteraba la tranquilidad de la soleada mañana logroñesa, el  derrumbe acaecido en un inmueble obligaba a cortar Pilar Salarrullana durante varias horas. En concreto, el número dos de la vía conocida hasta hace unos meses como García Morato, un inmueble muy próximo a San Antón y de aparente buen estado sufría el derrumbe de un techo en una vivienda del tercer piso, un suceso que no provocó daños personales, pero que obligó a desalojar a sus moradores, que no podrán volver a sus hogares antes de seis meses.

De momento, la única actuación realizada ha sido el apuntalamiento de la totalidad del edificio -se han colocado 130 puntales-, una medida previa a la realización de un proyecto para sustituir la estructurada dañada, principalmente el forjado del suelo de la planta cuarta, además del reforzamiento de alguna otra zona, antes de acometer la nueva construcción.  Así lo explica Manuel Cavero,  de Administradores de Fincas de La Rioja (AFIR), que recuerda que fue el suelo del cuarto el que cayó sobre el tercero, derribo que, a su vez,  afectó al segundo. «En la planta cuarta, se contempla la sustitución de todas las vigas y, seguramente, las viguetas», informa Cavero, que prevé que se refuercen otros elementos del edificio, como el forjado del suelo de la planta tercera, donde cayeron los escombros. Es la cuarta la planta más afectada del edifico, que sufre también el ataque de la carcoma, de la que, en general, se encuentra libre el resto del inmueble, como así lo demuestran las catas realizadas. No obstante, se tratará contra esta plaga todo el edificio.

Cavero señala que, en este momento todo el inmueble es «inhabiltable», según la valoración del arquitecto que se encargará de realizar el proyecto, que  estima un plazo de «más cerca de seis que de cuatro e, incluso, podría ser alguno más» para que los moradores puedan volver a casa. El administrador de la finca resalta la necesidad de personal «cualificado» para acometer la obra -hay que extraer las vigas dañadas y colocar las nuevas la mismo  tiempo- habida cuenta de que son, en este momento, los muros de la fachada los que sujetan el entramado de la última planta. «Hay que hacer la operación con mucho cuidado, y hay que buscar una empresa especializada para ello», relata Cavero.

 

«Estamos fastidiadas»

«Nos han dicho que no volveremos a casa antes de seis u ocho meses, aunque los albañiles piensan que pueden ser más; y yo creo que ellos son los que más saben». Así se expresaba ayer Dori Hidalgo, vecina del inmueble ubicado en Pilar Salarrullana dos, que fue desalojada hace 19 días de su vivienda por un desplome acaecido en el edificio donde habita. El inmueble, que data de 1925, cuenta con diez viviendas repartidas entre cuatro alturas y entreplanta, de las que solo tres están ocupadas por propietarios, dos de las cuales han resultado directamente afectadas. Se trata, en concreto, del piso del cuarto cuyo forjado del suelo se derrumbó; y el segundo, que sufrió el impacto del escombro al hundirse el techo del piso de arriba. El tercer piso cuyos propietarios moran en el inmueble es el de Dori, que habita en una de las viviendas de la entreplanta junto a su madre, que tiene 91 años. La vecina del segundo se ha ido con su hija, y Dori, junto con su madre y la vecina del cuarto, su tía Mercedes,  que tiene 84 años, se han mudado provisionalmente a casa de su hija, ya que, en principio, el tiempo  de desalojo no iba a prolongarse más allá de 15 días.

 «El seguro me dijo que el administrador había mirado a ver si necesitábamos vivienda social y entonces le dijimos que no porque nos íbamos a vivir con mi hija, ya que en unos días podríamos volver», cuenta esta vecina, que ahora se encuentra con el plazo de dos semanas se ha alargado sine die. «Tanto tiempo no podemos estar aquí tanta gente», constata Dori, que explica que el cuarto de baño dispone de bañera, una dotación que imposibilita que su madre, dependiente, pueda utilizar.

 Con las dudas de qué tipo de alojamiento pueda proporcionar el seguro, el administrador se puso en contacto con el IRVI y el Ayuntamiento, que estudiarán alojarlas en alguna vivienda social. «La valoración la realizará el Consistorio y, en el caso en el que el informe sea positivo, será el IRVI el organismo que lo gestione la vivienda. «Estamos fastidiadas», lamenta Dori.