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Un edificio con muchas tablas

Bruno Calleja Escalona
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Desde hace 120 años, el Teatro Bretón es el referente cultural de Logroño. Por su escenario ha pasado la flor y nata del espectáculo. En su historia hay desde un cambio de nombre a un incendio

Estampa de época del Teatro Bretón. - Foto: Postal de la Librería Moderna Martínez y Ruiz

Su nombre, que honra la memoria del prestigioso dramaturgo queleño Manuel Bretón de los Herreros, ya anticipa la vocación cultural de uno de los edificios decimonónicos más señeros de Logroño y referente indiscutible del ambiente teatral de la ciudad. Los orígenes del inmueble se remontan al siglo XIX. El 19 de abril de 1879, el Ayuntamiento adquiría el solar que hoy ocupa el edificio para erigir lo que sería el Teatro Quintana, como relata Jerónimo Jiménez.  

Sin embargo, la idea de levantar un teatro en la capital no era nueva. Ya en 1842 se sopesó su construcción en la Plaza del Mercado o en la calle Muro de Cervantes. En esa época ya se había demolido la Plaza del Coso, lugar donde se realizaba teatro años atrás. 

El asunto de la construcción del teatro preocupó mucho a la corporación municipal del momento, que llegó a remitir el día 13 de junio de 1865 una carta a la reina Isabel II, exponiéndole la situación.

La ciudad estaba en expansión tras el derribo de las murallas en 1862, por lo que las nuevas avenidas se prestaban a dar cabida al deseado recinto cultural. En 1879, tras la aprobación, Félix Navarro Pérez recibe el encargo de proyectar el edificio en el ‘Muro de las Escuelas’. Se ejecutó en un año y el 19 de septiembre de 1880 se inauguraba la sala del nuevo Teatro Quintana, llamado así en honor al señalado poeta, en una función con obras de Manuel Bretón de los Herreros 

El 18 de noviembre de 1896, el teatro trajo a Logroño uno de los inventos más revolucionarios del siglo XIX, el cinematógrafo, con la película Una calle de Londres, entre otras. Tras su exitosa carrera, el Teatro Quintana cerró el 18 de abril de 1901. Por entonces, el edificio estaba necesitado de una restauración, que recibirá poco después, con nuevo mobiliario y otra disposición de la sala. El 5 de octubre de 1901 los cambios afectaban al nombre del teatro, que pasó de Quintana a Bretón de los Herreros. El 10 de enero de 1902, el teatro, completamente renovado, reabría con la obra El loco Dios, de Echegaray.

Jotas para Alfonso XIII. Desde entonces, se convirtió en un punto de referencia cultural. En 1903, sus muros recibieron a Alfonso XIII en su primera visita a Logroño, cuando el monarca se interesó por presenciar un espectáculo de jotas. A partir de 1906, el cinematógrafo que había inaugurado la sala años antes, se populariza. En 1910 se dotó al teatro de calefacción. 

Artistas de renombre nacional visitaron el escenario del Bretón en el siglo XX. En 1917, el teatro se vendió. En los años 20 y 30, seguía su época dorada y se convertía en uno de los precursores del cine sonoro. 

En 1951, llega una nueva reforma. Las obras empezaron el 27 de marzo y duraron seis meses y renovaron la entrada, escenario, suelos y cubiertas, entre otros elementos.  La reinauguración llegó el 21 de septiembre de 1951. Por el remozado teatro pasaron artistas locales de la talla de Pepe Blanco y Carmen Morell, y otros tan conocidos como Juanito Valderrama.

El Bretón sufrió un duro revés el día 25 de enero de 1979, cuando un incendio destruyó prácticamente todo, menos la fachada a la calle Bretón de los Herreros. Surgieron dudas sobre su futuro, pero el 29 de marzo de 1981 el edificio, arruinado, fue declarado Monumento Histórico-Artístico, lo que evitó su desaparición. El 22 de mayo de 1990, la Reina Sofía acudió a la reinauguración, que únicamente había conservado la fachada histórica. En el acto, actuó el Ballet Nacional.