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Fernando Lussón

COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Casado, Ayuso y Feijóo

02/03/2022

Si Pablo Casado está convencido de que no ha hecho nada mal como refirió en su discurso de despedida ante la Junta Directiva Nacional del Partido Popular no se entiende la reacción de sus barones, dirigentes, militantes y votantes que han decidido darle la espalda de una forma tan rápida y contundente. Si, como ha dicho el todavía presidente del PP, su labor al frente del partido ha logrado comenzar a reunir al centro derecha, si ha conseguido mantener un cierto grado de poder territorial gracias a 'los gobiernos de la libertad', pese a haber perdido las elecciones autonómicas y municipales, no se entiende el trato que ha recibido por parte de quienes le aplauden tras haberlo apuñalado.  Si las encuestas ofrecían la posibilidad de que Pablo Casado fuera el próximo presidente del Gobierno por ser el partido con mayor intención de votos en las próximas elecciones generales, aunque necesitaría el apoyo inexcusable de Vox al que ha tratado de esquivar, no se entiende que sus partidarios hayan protagonizado una desbandada tan rápida y sin oponer resistencia. O se entiende porque son profesionales de la política y de arrimarse al sol que más calienta.   

Sin embargo, esas actitudes escondían un mar de fondo que es el que ha terminado por hundir su proyecto. El baño de realidad de los resultados de las elecciones en Castilla y León fue determinante para demostrar que no era el caballo ganador que necesitaba el PP, qué si había laminado a Ciudadanos, no había podido con Vox –tampoco lo consiguió Ayuso, aunque frenó su potencia en Madrid-, que sus bandazos estratégicos demostraban inconsistencia, y la batalla fallida contra su oponente interna la presidenta madrileña, Díaz Ayuso, ha terminado por inclinar la balanza hacia sus adversarios internos. Circunstancia a la que no ha sido ajeno el trabajo de su número dos' Teodoro García Egea por la forma en la que ha llevado el día a día del partido.   

Pablo Casado, al que le han dejado despedirse con honor, y ha obligado a quienes le han defenestrado a admitir su cinismo político por segunda vez, tras su intervención final en el Congreso, se ha comprometido a apoyar lealmente a su sucesor el deseado presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. Cinismo que no se puede atribuir a Díaz Ayuso que ha pedido expulsar del partido a quienes han dudado de su honestidad. Este sí fue un discurso revanchista en el que ha negado cualquier vinculación con el contrato en el que su hermano salió beneficiado. La justicia tendrá la última palabra y su intervención ante el resto de los dirigentes del PP es lva prueba de cargo en la que afianza su inocencia.  

Quien será su próximo líder a nivel nacional le ha dado toda su confianza, "creemos en su honorabilidad y no nos genera dudas", ha dicho Feijóo, que el miércoles anunciará que, en efecto, da el salto a la política nacional para coser el partido. Tan seguro está de recibir el aval de todo el partido en el próximo congreso, a celebrar en Sevilla a principios del mes de abril, que ha animado a otros militantes a presentar su candidatura, aunque con tan pocas posibilidades de salir adelante que no pasa de ser una coartada para una indeseada celebración de primarias y que la lista de unidad sea la que triunfe en el Congreso. Será el momento a partir del cual se conozca que tipo de oposición quiere hacer. O le dejan hacer.