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"Las mujeres tejemos una red entre nosotras de sostén"

Juana Samanes
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Respetuosa. En su trabajo le gusta a la intérprete seguir las directrices que le marcan los directores, pues ellos son, a su juicio, los responsables de su producto

"Las mujeres tejemos una red entre nosotras de sostén"

Amable en el trato cercano, lo que se suma a su inteligencia, cualquier charla con Elia Galera es interesante. Nuevamente de actualidad, esta madrileña curtida, fundamentalmente, en el medio televisivo, acaba de estrenar el drama Pan de limón con semillas de amapola. Una bonita historia de amor fraternal y solidaridad femenina.

Tanto la película como el libro de Cristina Martos, en la que está basada, narra una historia muy femenina llena de diferentes capas. ¿Qué aspecto le agradó más?

Lo primero que hice fue leer la novela y había algo que me atrajo propio de la feminidad. Las mujeres tejemos una red entre nosotras de sostén, de apoyo, algo que viene de la tradición con lo familiar. Me llamó la atención que se hable de la maternidad fuera del ámbito de la pareja, que las protagonistas sean mujeres valientes capaces de rebelarse de la vida para la que fueron educadas y tomen las riendas. Me gustó que se hablase de mujeres profesionales. El director Benito Zambrano viene de un cine más costumbrista y aquí se adentra en mujeres de clase alta pero que comparten los mismos dramas que  mujeres de otras esferas sociales, como la violencia de género.

¿Cómo definiría usted a Marina, su personaje?

Para prepararme hablé con varios doctores de Médicos sin fronteras para entender lo que viven en el Tercer Mundo. Es una mujer que en su aprendizaje lleva un estigma que le impide tomar decisiones. Es un ser humano que siente ese desarraigo, y esa es la razón por la que se hace médico cooperante, una   ginecóloga que ayuda a traer hijos al mundo. 

 

En esta película se vislumbra que muchos conflictos familiares se originan por guardar secretos.

Yo creo que en el momento actual hablamos mucho, comunicamos nuestras emociones. Pero creo que eso ocurría menos con nuestros padres y todavía menos con nuestros abuelos y esa falta de comunicación puede socavar el presente, como ocurre en esta película.

¿Cómo es Benito Zambrano?

Es perfeccionista. Le gusta rodar lo máximo posible para luego decidir en montaje. Y eso se traduce en que es muy exigente. Para mí fue muy importante su mirada, y me puse a su servicio, confié totalmente en él.

La cinta se desarrolla en dos escenarios: Valldemosa, en Mallorca, y en África ¿Se rodó en ambos lugares?

En Valldemosa sí, y fue una magnífica experiencia, pero  las secuencias que debían haberse rodado en Senegal, en agosto y septiembre del 2020, se filmaron en Canarias porque los responsables de ese país , asómbrate, no nos dejaron entrar a los españoles… Los del departamento de Arte hicieron un trabajo admirable.

ARCHIVADO EN: Arte, Cine