scorecardresearch

"La voz de los desterrados", un paseo por la despoblación

Efe
-

El investigador agregado al Instituto de Estudios Riojanos (IER) y escritor Álvaro González prepara un libro en el que profundiza en este fenómeno rural

La voz de los desterrados - Foto: Álvaro González junto a las hermanas Victoria y Be

La construcción de los pantanos de Ortigosa y Pajares en La Rioja provocó la despoblación de aldeas, como Los Molinos, Pajares y el barrio de abajo de San Andrés, la destrucción de numerosas fábricas, la pérdida de las mejores zonas agrícolas de la zona y el gran impacto emocional de que muchas familias fueran expulsadas a la fuerza de sus hogares y de sus vidas.

Así lo ha afirmado en una entrevista a Efe, el investigador agregado al Instituto de Estudios Riojanos (IER) y escritor Álvaro González, quien prepara un libro titulado 'La voz de los desterrados', en el que profundiza sobre este fenómeno.

Ha relatado que la zona de Cameros en La Rioja fue "muy importante" desde el siglo XIII gracias a la industria textil, la trashumancia y la lana de ovejas merinas, "lo que se tradujo en una gran riqueza cultural y económica entre los siglos XVI al XVIII, pero la situación entró en declive a medidos del XVIII y en el siguiente siglo, fue terrible".

El pueblo de Ortigosa, ha resaltado, se mantuvo gracias a su industria, ya que "en el barrio de Los Molinos existían varias fábricas de paños y mantas, un molino, serrerías y fábricas de escobas", además de que "la zona contaba con una gran potencia agrícola, ya que confluyen varios ríos y es una vega bastante plana y fértil".

En este sentido, ha denunciado que la construcción del pantano en esta zona entre 1932 y 1962 provocó la destrucción de las fábricas y la pérdida de las "mejores" zonas agrícolas porque "ahora solo quedan fincas en laderas, mucho más abruptas y menos fértiles".

También ha lamentado que las personas obligadas a marcharse de sus casas, "algunas con amenazas y violencia", recibieran unas expropiaciones "bajísimas" por sus viviendas.

Hubo vecinos, ha indicado, que emigraron a Pamplona y a otras zonas de España, mientras que otros se trasladaron hasta Latinoamérica, a países como Chile o Argentina.

Por otra parte, ha explicado que la situación vivida en el pueblo de Pajares y el barrio de abajo de San Andrés fue "común" a la de Ortigosa pero "el dolor de las personas que vivían allí está mucho más vivo y hay quien no puede evitar llorar cuando habla de su pueblo, mientras que los habitantes del barrio de Los Molinos que quedan vivos tienen entre 80 y 90 años y sus recuerdos no son tan trágicos, porque se fueron siendo muy jóvenes".

Muchos habitantes de Pajares y del barrio de abajo de San Andrés, ha relatado, se hicieron casas en el pueblo de Lumbreras o se quedaron por la zona, "lo que creó una impresión popular de que les habían regalado una casa nueva pero es mentira, porque las casas nuevas les costaron mucho más de lo que les habían pagado por las de su pueblo".

"Estas personas tienen una sensación de desarraigo y destierro porque no pueden volver a sus casas de Pajares y San Andrés", ha indicado.

También ha denunciado que hubo políticos que afirmaron que les hacían un favor a los habitantes de Pajares al echarles de sus casas porque no tenían agua corriente en sus casas y la luz era muy precaria, pero "no se contaba que en los últimos 50 o 60 años no se había invertido nada en el pueblo, porque desde los años 30, la construcción del pantano estaba en previsión".

RECUERDOS DEL PUEBLO. Por otro lado, González ha resaltado que las personas con las que se ha entrevistado son personas mayores "de gran corazón" que "conservan recuerdos muy bonitos de cuando eran jóvenes y estaban en sus pueblos, como las travesuras que hacían, la escuela o cuando sus padres les mandaban moler el trigo a los molinos".

"No estoy encontrando un sentimiento revanchista o de querer hacer justicia, ya que son gente agradecida con su vida y con la acogida de los nuevos vecinos", ha asegurado.

A su vez, ha destacado que este libro va a contar con testimonios de descendientes de habitantes de estos pueblos que ahora viven en Chile o Argentina, quienes saben que "su abuelo era español, que era de un pueblo que desapareció por un pantano, y que pese a no conocer dicho pueblo, le tienen ese cariño porque su familiar era de ahí".

Sobre la publicación del libro, ha anunciado que su objetivo es lanzarlo en verano de 2022, porque "el próximo mes de septiembre se cumplen 90 años de la colocación de la primera piedra del pantano de Ortigosa, y en diciembre, 60 de su finalización".