El empleo en la banca se ha reducido un 50% en una década

Feli Agustín
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A 30 de junio, había 276 trabajadores frente a los 583 de 2009, y aún serán menos por futuros despidos en Ibercaja y el Santander y las fusiones de Bankia y el BBVA

Varios ciudadanos extraen dinero de cajeros automáticos en el centro de Logroño. - Foto: Clara Larrea


El lunes 15 de septiembre de 2008, Lehman Brothers, entonces el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, se declaró en quiebra. Dejaba atrás 158 años de historia y trajo por delante la gran depresión, que ha vertebrado la economía mundial durante  una década y supuso un punto de inflexión en la historia de la banca, que ha sufrido una importante transformación, acuciada por los cambios tecnológicos.
En España, en los últimos 12 años, esta evolución ha venido condicionada por otros dos factores, como la desaparición de las cajas de ahorros, que en esta comunidad conllevó la integración de Caja Rioja en Bankia que, tras un azaroso proceso, acabó intervenida por el Estado. Las fusiones, como la que dio origen a Bankia, han sido las otras grandes protagonistas del mercado bancario, un movimiento que la crisis sanitaria ha acelerado.
«La reconversión», como la denomina José Sáez, de la Agrupación  del Sector Financiero de CCOO, a imitación de la reconversión industrial de los años 80 del siglo pasado, ha deparado, descontadas las jubilaciones, la destrucción de unos 100.000 puestos de trabajo en la banca española en los últimos 12  años. En La Rioja, según los datos recogidos por los diferentes anuarios de la Asociación Española de  Banca, había, a cierre de 2010, un total de 583 empleados en los bancos y cajas de la comunidad, que se habían reducido a 387 a finales de 2019. A 30 de junio de 2020, según el Banco de España, el descenso había continuado, y las plantillas habían quedado mermadas a 276 efectivos, lo que implica  una reducción del 52,6% en menos  de una década,  una cifra que las fusiones anunciadas por las grandes entidades por su lado y el ajuste de plantillas por otro amenazan con mermar aún más.
De momento, las grandes entidades no han desmenuzado las repercusiones en el empleo que la profunda transformación en la que están inmersas supondrán, pero no es atrevido aventurar que tendrán importantes consecuencias en La Rioja, al estar comprometidas las dos compañías financieras con más depósitos, oficinas y trabajadores:Bankia e Ibercaja.


Lo que está por venir. La entidad bancaria en la que se integró Caja Rioja ha anunciado su fusión con Caixabank -que, en la práctica, supondrá la absorción de Bankia por la entidad catalana-, lo que la convertirá en la primera  del país con 51.536 trabajadores que, según diversas fuentes, podría reducir sus efectivos entre 7.5000 y 8.000, con prejubilaciones desde los nacidos en 1965, de los que en La Rioja Bankia tiene más de 70. Ambas entidades tienen sobrada experiencia en este ámbito y los sindicatos apuntan que no está de más recordar que Bankia ha realizado el mayor ERE en la historia de la banca española,  que afectó en 2013 a 4.500 trabajadores. 
La otra entidad mayoritaria en La Rioja, Ibercaja, que tiene el 20% de cuota de mercado, propuso un ERE en febrero que afectaba a 550 trabajadores y 160 oficinas, un expediente que decidió posponer a consecuencia de la pandemia. La compañía ha retomado la medida  en octubre elevando las cifras y plantea deshacerse de 790 empleados, más del 10% de la plantilla, y clausurar 220 sucursales.
Además, el Santander sigue con el recorte iniciado tras la absorción del Popular y ha anunciado el mayor ERE de su trayectoria: avanza desprenderse de 4.000 empleados, la reubicación de 1.100 trabajadores más, y el cierre de hasta 1.000 sucursales.
Descontada la fusión de Liberbank y Unicaja, sin apenas presencia en La Rioja, y  la absorción de  Bankoa, que  tiene dos oficinas en La Rioja, por Abanca, queda por concretar la otra gran fusión, la del BBVA y el Sabadell, que generarán la segunda entidad del país, con un volumen de 596.481 millones de euros.  Con  46.365 personas, 29.475 de la plantilla de BBVA, y 16.890 de la de Banco Sabadell, la fusión podría suponer, según Cinco Días, la supresión de 6.000 empleos y el cierre de unas 1.250 oficinas
Con todo ello, la destrucción de empleos podría ascender a casi 20.000 en un sector que a finales del año pasado contaba con  91.539;y a cierre de 2009, con 109.694. 
Además, según los cálculos de Cinco Días, la banca planea el cierre de cerca de 4.000 sucursales entre 2020 y 2021, para pasar de las 23.851 de 2019 a unas 19.900 a finales de 2021, la cifra más baja desde 1977.   En el caso de La Rioja, se contabilizan 52 menos de la mitad que en 2009, cuando había 114.

 

Exclusión financiera.  La reconversión de la banca, además de miles de despidos, ha conllevado un número importante de cierres de oficinas; de hecho entre 2008 y junio de 2020 se han perdido en nuestro país el 49%, al pasar de 45.662 a 23.340. En el caso de La Rioja, las cifras son más elevadas y desde 1980 han desaparecido alrededor del 53%, al decrecer de116 a las 52 actuales. Con un pico en 1990 de 153, el descenso ha sido continuado desde 2010, cuando ya se habían reducido a 114. «Nos preocupa la desaparición en pequeños municipios, donde los vecinos se quedan sin una entidad financiera a la que poder acudir», señala José Sáez, de la Agrupación  del Sector Financiero de CCOO, que destaca también su inquietud por el hecho de que España es uno de los países con menos empleados de banca por cada 10.000 habitantes. 
 Álvaro Fuertes, secretario general del Sector Servicios de CCOO, coincide en las reflexiones de su compañero y resalta que, además de miles de empleos, esta reconversión, iniciada en 2008, está «dejando muchas zonas sin asistencia financiera», un servicio que antes ofrecían las cajas de ahorro, «que realizaban una importante labor social».
Por ello, además de avisar de que la transformación del sector bancario aún  no ha concluido, reivindica que no se discrimine a los ciudadanos que carecen de conocimiento digital «y no se practique una sangría en ciertas zonas que no son rentables a las grandes entidades financieras», que las consideran irrelevantes. 
 «La digitalización exige la agilización de una serie de elementos que están dejando atrás a muchas personas», reitera, al tiempo  que apunta que es un proceso que es necesario «frenar» para que sea más racional, labor en la que se está empleando el sindicato, en la búsqueda, además, que los  procesos de salida sean ordenados y respetuosos con las condiciones de los trabajadores. «El objetivo es que puedan reorientar su futuro profesional unan vez que se vean en la calle», afirma Fuertes, que avisa de que, en este momento «crítico» de la economía, «no se puede echar a la calle a un montón de trabajadores y generar un mayor gasto público».
Explica que el sindicato contempla estas variables en las mesas de negociación, donde lamenta que todavía es palpable la reforma laboral, «que no se ha tocado». Reconoce que las empresas financieras han de adaptarse al mercado, donde los tipos de interés marcan cifras de negocio bajas, pero ha de hacerse de una manera ordenada y responsable.
 «No vale sacarle el jugo a la sociedad  mientras da y ahora cerrar con llave y quitarse de medio, como hacen las empresas que se deslocalizan», reclama el responsable del Servicios de CCOO.