Expertos en salud ven riesgos en el fin del estado de alarma

Víctor Zurrunero
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El aumento de la movilidad y un exceso de confianza en los ciudadanos podría complicar la situación de la pandemia en la comunidad a las puertas del verano

Expertos del área sanitaria temen que el final del cierre perimetral y del toque de queda provoque un relajamiento del comportamiento ciudadano que se traduzca en un aumento de contagios. - Foto: Óscar Solorzano

Los profesionales sanitarios muestran su preocupación por un posible relajamiento de las restricciones con el final del estado de alarma. Previsiblemente, a partir del domingo se levantarán los cierres perimetrales y se eliminará el toque de queda, dos herramientas que se han mostrado efectivas para el control de la expansión del virus. 

«Lo vemos con cierta incertidumbre», afirma la decana del Colegio de Médicos de La Rioja, Inmaculada Martínez Torre, que recuerda que «todavía tenemos personas intubadas en la UCI y pacientes ingresados en planta».

Una opinión que comparte la presidenta del colegio de Enfermería de La Rioja, Elisa Elías, quien advierte de que «la situación hospitalaria es la misma que hace dos meses», lo que le lleva a la reflexión de que «cuanto más tarde se abriera sería mejor». Por eso, desde ambos colegios profesionales se insiste en los mensajes de prudencia ante un nuevo escenario con cierto relajamiento de las medidas. 

«Hay que tener mucha prudencia. Estamos en un momento de inflexión muy delicado», apunta Martínez, que comprende que «la gente tenga ganas de salir», pero recuerda que el «virus sigue ahí». 

«Empieza el buen tiempo y la gente tiene ganas de viajar y relacionarse», afirma Elías, que  recalca la importancia de la responsabilidad individual en el cumplimiento de las medidas sanitarias, independientemente del nivel de restricciones existente en cada momento. «Es una cuestión de responsabilidad individual», asegura, y teme que «si con las actuales restricciones se están viendo las consecuencias de comportamientos poco responsables, qué podría pasar cuando se eliminen». 

Tras más de un año de pandemia, ya se ha comprobado que bajar la guardia ha tenido consecuencias en la evolución de los contagios y ha conllevado etapas de restricciones más severas. «Nos relajamos en Navidad y vino la tercera ola, tras la Semana Santa llegó una cuarta», recuerda Guillermo Martínez de Tejada, microbiólogo de la Universidad de Navarra, quien advierte de que «podemos recaer en los mismos errores del pasado y eso sería imperdonable».

Martínez de Tejada opina que el aumento de la movilidad fomenta la dispersión del virus, a lo que hay que sumar la interacción de la nuevas variantes, como la británica, ya mayoritaria. Por, eso apuesta porque el aumento de la movilidad se acompañe de «otras medidas restrictivas» que reduzcan el riesgo de explosión de una nueva ola. 

Además, advierte de que la apertura de las fronteras perimetrales de las comunidades autónomas puede perjudicar a aquellas con una situación epidemiológica más benigna. Por ello, insiste en la necesidad de extremar «seriamente» las medidas de precaución con especial atención en los contactos sociales y familiares. 

 

Mayor ritmo de vacunación. «A diferencia de Navidad, ahora contamos con la vacuna», apunta Elías, aunque matiza que todavía hay un porcentaje muy importante de población que no ha sido vacunada. «La apertura debería ir acorde a una intensa campaña de vacunación, para evitar una recaída tan fuerte como en Navidad». 

 Tanto en el ámbito nacional como en el regional, la tasa de vacunación está aún lejos del 70% que marca la inmunidad ‘de rebaño’. «El clima de optimismo no nos puede confundir», recalca la decana del Colegio de Médicos, que insiste en que a pesar de las expectativas depositadas en la vacunación, no se puede bajar la guardia. «Existe un riesgo importante de repunte y de que podamos retroceder, con todo el trabajo y esfuerzo que hemos realizado hasta ahora».