Una subida imparable de impuestos

Carlos Cuesta (SPC)
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El Gobierno está ante la encrucijada de incrementar la presión fiscal De todos los españoles o solo de los más ricos para hacer frente a los cuantiosos gastos y la merma de la recaudación tras la crisis sanitaria

Una subida imparable de impuestos

El debate abierto en la sociedad española entre los partidarios de subir los impuestos para atajar el enorme gasto público que el Gobierno ha acometido para hacer frente a la pandemia del coronavirus y los que recomiendan que el dinero esté en el bolsillo de los ciudadanos para que se mantenga el consumo y el crecimiento ha colocado al Ejecutivo ante la disyuntiva de una decisión que solo el tiempo puede decir cual era la acertada, aunque la necesidad apremia y las arcas del Estado están sin fondos.
La OCDE alertaba recientemente que España corre el grave riesgo de quedarse rezagada en la recuperación respecto de las principales economías avanzadas y, según los indicadores económicos más importantes como el descenso del PIB en el segundo trimestre que cayó al 18,5%, los más de 3,7 millones de desempleados al finalizar julio sin contar con los miles de trabajadores que siguen en ERTE, la deuda pública que creció en el primer trimestre en 35.294 millones de euros y se sitúa ya en 1,22 billones de euros o el déficit del Estado que se disparó en junio un 4,36% del PIB hasta los 48.767 millones de euros ofrecen una imagen muy difícil de asimilar. 
Por el contrario, el conjunto de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y de la eurozona han empezado ya a experimentar un fortalecimiento de sus perspectivas de crecimiento, quizás por que sus modelos productivos no están relacionados con el sector del turismo como en España.
En el contexto internacional, el coronavirus ha tenido un coste de cerca de 10,5 billones de euros para la economía mundial, pero el mordisco no ha alcanzado a los supermillonarios, que valen ahora casi 250.000 millones de euros más que a mediados de marzo, según los datos publicados en la lista de la revista Forbes hasta mayo.
Entre el 23 de marzo y el 22 de mayo, ni una sola de las 25 mayores fortunas del mundo ha menguado, y el que más beneficio ha obtenido en los meses más duros de la pandemia ha sido el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, que ha pasado de la séptima a la cuarta posición, adelantando entre otros al inversor Warren Buffet, con sus casi 75.000 millones de euros.
La lista de millonarios la encabeza el propietario de Amazon, Jeff Bezos, con un patrimonio estimado en 126.500 millones de euros, más del doble que el único español de la lista, el fundador de Inditex, Amancio Ortega que, con 55.000 millones, ocupa la décima posición y es el hombre con más patrimonio de España.
Luego vienen su hija Sandra, con una fortuna estimada de más de 5.000 millones; le siguen el dueño de Ferrovial, Rafael del Pino y Calvo-Sotelo (4.000 millones); el propietario de Iberostar, Miguel Fluxà Roselló (2.600 millones); el fundador de Mercadona, Juan Roig (2.300 millones); el empresario e inversor Juan Abelló (1.900 millones); el promotor inmobiliario Tomás Olivo (1.800 millones), o la empresaria Alicia Koplowitz (1.700 millones).


Solicitud solidaria

Cuando Bill Gates -el segundo más rico del planeta, con 92.000 millones de dólares- aseguró que la filantropía debe ser voluntaria seguramente no imaginó que 83 millonarios de Estados Unidos, Alemania, Francia, Dinamarca, el Reino Unido, Holanda, Suecia y Nueva Zelanda llegarían al extremo de pedir subidas de impuestos a los más ricos, mediante una carta abierta a los gobiernos de todo el mundo.
«Tenemos dinero, mucho, dinero que se necesita desesperadamente ahora y seguirá siendo necesario en los próximos años, a medida que se recupere la crisis».
En España, la propuesta sobre la subida de impuestos a las grandes fortunas ha estado sobre la mesa política desde la última campaña electoral, pero sin mucha convicción. A comienzos del pasado junio la comisión de Reconstrucción de la crisis de la COVID-19 rechazó esta iniciativa, pese a contar con el apoyo de Unidas Podemos, socio de Gobierno de Pedro Sánchez, aunque se mantiene abierta la posibilidad de subir la presión fiscal de tributos como el de Sociedades, Patrimonio o Sucesiones.
En un contexto en el que ha existido un hundimiento sin precedentes en la economía nacional, el Ejecutivo de Pedro Sánchez habla de la necesidad de subir los impuestos para ofrecer una contraprestación a la ayuda comunitaria que ha aprobado un plan de rescate de 750.000 millones de euros para el conjunto del bloque comunitario y, de ellos, 140.000 son para paliar la crisis sanitaria española.
La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, ha defendido la necesidad de favorecer un aumento de la presión fiscal en el país a través de nuevas vías de recaudación que, en principio, se conocerán este mes de septiembre.
La progresista ha señalado que «desde el principio», el Ejecutivo ha insistido en la urgencia de «reforzar el sistema recaudatorio» a través de distintas líneas de actuación: «luchando contra el fraude fiscal, estableciendo nuevas figuras impositivas alineadas con la agenda verde y elevando la capacidad de recaudación del Estado».
Calviño se aleja de los economistas que desaconsejan subir los impuestos y piden revisar el gasto ineficiente e improductivo, y defiende que «hay que garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas».