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Logroño repartirá cubos en el centro para la basura orgánica

Feli Agustín
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Desde abril, se extienden a toda la ciudad los contenedores marrones y se habilitarán instalaciones en El Cortijo para que sus habitantes conviertan en compost este tipo de residuos para abono de jardín

Un vecino deposita basura orgánica en un contenedor marrón. - Foto: Óscar Solorzano

Las isletas de los contenedores de  la ciudad sumarán desde abril un nuevo recipiente, el marrón, destinado a recoger materia orgánica para lo que será necesaria una inversión de 720.000 euros para, entre otras cuestiones, la adquisición de los nuevos depósitos, de un camión recolector, así  como de otro lavacontenedores.  A partir de la próxima primavera, 360 contenedores se sumarán a los cien ya instalados  en zonas como Valdegastea;El Arco,La Guindalera y Los Lirios, que dan servicio a 14.200 viviendas y unos 28.800 vecinos, para extender  la recogida de residuos orgánicos a toda la ciudad,

Así lo avanzó ayer el concejal de Medio Ambiente, José Manuel Zúñiga, quien argumentó que  se pretende alcanzar los objetivos que marcan  las directivas europeas sobre reducción de residuos y cumplirá con la reciente Ley de residuos y suelos contaminados para una economía circular.

 La gestión de esta iniciativa contempla dos grandes novedades, que afectan al centro histórico y al barrio del Cortijo y, así, se prevé la recogida puerta a puerta en  el corazón de la ciudad, en la zona delimitada  por las calles Once de Junio, Avenida de Portugal, Saturnino Ulargui, Avenida de La Rioja,Muro de la Mata, Muro del Carmen, Portales, Plaza de San Bartolomé, Plaza del Mercado, calle Sagasta, Plaza Martínez Zaporta, La Merced y Plaza del Parlamento. La cobertura será de 100 negocios de hostelería y 3.600 vecinos, a los que se suministrarán cubos para que depositen su basura orgánica. 

En el caso del sector hostelero, se les distribuirán contenedores de tamaño diferente según sea el tipo de establecimiento -de 10 o 20 kilos para bares y cafeterías y 80 para restaurantes- que se recogerán «todos los días del año» en dos franjas horarias, mañana y tarde. 

El  servicio se llevará cabo  mediante un camión principal, «nodriza» y otros 'satélite', más pequeños, que podrán acceder a todas las calles en las que se prevé actuar, como las zonas de Laurel o San Juan.

El cubo en la finca. Pero, además, se abre una doble vía para que los ciudadanos afectados depositen los residuos orgánicos, o bien  en los contenedores que se colocarán en el perímetro de la zona, o bien «con la participación voluntaria» de comunidades de vecinos en el sistema puerta a puerta.

Según confirmó Zúñiga,  a los interesados, se les suministrará un cubo con capacidad para 80 litros que han de guardar en su finca, «y deberá sacarse a su portal para ser recogido, para después ser guardado»  por cada comunidad. 

Hay, además, otra modalidad destinada exclusivamente al barrio de El Cortijo, cuyos vecinos podrán depositar los desperdicios orgánicos en un espacio de compostaje comunitario que se construirá en una parcela municipal que todavía no se ha delimitado. Al igual que en el caso de los vecinos del centro, el Ayuntamiento repartirá entre los vecinos cubos con los que transportarán los residuos al espacio concebido al efecto.  Contendrá los elementos necesarios para la conversión de los residuos en compost, que se destinará a abono para jardinería, «lo lógico sería para los vecinos del barrio», considera el concejal de Medio Ambiente.

 Zúñiga ofreció datos respecto al resultado ofrecido por los 100 contenedores ya en uso en la ciudad, que alanzó los 40 gramos por habitante y día, «y  no llega a 16 kilos al año» «No ha funcionado como debe», argumentó el concejal, que informó de que el Ayuntamiento llevará cabo campañas de sensibilización e información sobre la puesta en marcha de este servicio.

En La Rioja.  La Consejería de Sostenibilidad y Transición Ecológica comenzará a distribuir por toda la comunidad recipientes para la recogida de la basura orgánica esta primavera «en cuanto se disponga de los nuevos contenedores y los camiones de recogida». Esta implantación se realizará en varias fases, una vez de que el despliegue se va a retrasar varios meses.

El Gobierno ha destinado dos millones de los fondos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia para ayudar a los ayuntamientos a implantar la recogida separada de materia orgánica (biorresiduos) y las instalaciones necesarias para su tratamiento posterior.  

Los municipios debían  acogerse a un sistema propio o colectivo de compostaje y han sido 93 los ayuntamientos que se han adherido a la recogida de biorresiduos del Consorcio de Aguas de La Rioja para lo que se destinan 1,5 millones. Entre ellos, figuran todas las cabeceras de La Rioja, localidades del área urbana, como Albelda, Alberite, Cenicero, Fuenmayor, Lardero, Navarrete o Villamediana;y pueblos como Pradejón, Rincón, San Vicente, Huércanos, Murillo o Nalda.

Este consorcio de biorresiduos llevará su materia orgánica al Ecoparque, que ya gestiona la procedente de los contenedores marrones de Logroño. El resto de localidades que no se ha sumado a esta recogida colectiva deberán contar con instalaciones propias para convertir los residuos orgánicos en compost, aunque pueden asociarse con este fin varios municipios. Para este capítulo se destina medio millón de euros en una línea de ayudas dirigida  a los núcleos más alejados de los sistemas habituales de recogida, o que sean capaces de gestionar su propio compostaje «reduciendo así la huella de carbono». Los ayuntamientos que han optado por esta opción han debido justificar que pueden prestar estos servicios con un coste efectivo menor que el que se derivaría para el municipio el proyecto de ámbito supramunicipal propuesto por el Consorcio de Aguas y Residuos de La Rioja.

El Gobierno defiende que con el compostaje se avanza en las estrategias de economía circular promovidas por las instituciones europeas y el PERTE de Economía Circular, en la mejora de la gestión de residuos mediante plantas de tratamiento que incrementen la reutilización y  la incorporación de materias primas recuperadas en la producción de nuevos bienes.