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Jesuitas en La Rioja: 500 años... y un triste adiós

Bárbara Moreno
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La compañía de Jesús se va de Logroño, donde fundaron uno de sus primeros colegios en España. Tres de cuatro religiosos que quedaban en la capital se van al retiro y ante la falta de relevo vocacional, cierran la comunidad

Tres de los religiosos que quedan en Logroño de la Compañía de Jesús. - Foto: Ingrid

Fue en 1559 cuando la Compañía de Jesús llegó a lo que ahora son tierras riojanas.  Poco después fundaron un colegio en Logroño, que pudo ser incluso el primero que abrieron en toda España. El poder que estaba adquiriendo esta orden no gustó nada al  rey denominado el político, Carlos III, por lo que decidió expulsarlos de España. Era 1767, y hasta que no gobernó el nieto de este, Fernando VII, los jesuitas no volvieron al reino. Así que volvieron a Logroño en1899, donde y rehicieron una comunidad importante. Y desde entonces han estado presentes de forma ininterrumpida en estos lares. 

Pero, la historia de los jesuitas en La Rioja llega a su fin. La comunidad como tal no tiene otro remedio que abandonar el que ha sido su hogar durante siglos porque no hay relevo generacional. Eso sí, no dejarán de desatender el colegio, porque se dirigirá desde otras comunidades de jesuitas. Pero lo que está claro es que ya no habrá en el centro escolar un superior jesuita, habrá solo uno laico. Y la parroquia también se quedará sin pastores de esta orden. 

Este mismo miércoles la Compañía de Jesús enviaba un comunicado con la decisión de su marcha. Ha sido esta misma semana cuando han sido visitados por los superiores y les han dado la noticia de que tienen que cerrar la comunidad. El año pasado ya cerraron tres en España, y este año van a cerrar otras tres, entre ellas la de Logroño.

Son cuatro religiosos los que forman esta comunidad en Logroño. Y tres de ellos se irán de retiro. No porque les falten ganas de seguir con su labor, sino por la edad que ya les impide poder desarrollar muchas de las tareas que desempeñaban hasta ahora, o al menos con el mismo ritmo. 

José Ignacio Macua, nacido en 1930 en Logroño, ha estado en dos etapas en la comunidad de jesuitas en Logroño. La última le ha permitido vivir en su tierra 28 años. Pero ahora es consciente de que tiene que marchar. Felipe Gómez, de Segovia con 86, ha estado viajando y trabajando, como buen jesuita, por diferentes partes del mundo como Filipinas o Vietnam, y lleva casi 10 años en Logroño. José Antonio Díez, de 81 años, nacido en Burgos, lleva 17 años en Logroño, y el último en llegar, hace como 3 años, José Manuel Peco, aragonés, es el superior de la comunidad y del colegio y el párroco. 

Estos cuatro religiosos son los que hasta ahora mantenían la comunidad en La Rioja, «pero tal y como nos indicaron esta semana en una visita canónica los superiores, sin relevo vocacional, no podemos seguir este ritmo, y hay que cerrar», explicaba ayer a El Día de La Rioja el padre Peco. Él, a sus 60 años, es el único que tendrá un destino más activo. 

Lo cierto es que hasta ayer mismo los otros tres religiosos tenían sus ocupaciones en la vida pastoral de la parroquia. El mismo padre Macua, a sus casi 92 años de edad, dio misa como suele hacer cada día en la parroquia. O lleva sus cursos con personas mayores. Organizan catequesis o cursos matrimoniales. Pero con el covid de por medio, han tenido que relajar  la actividad. Y aún así no se han librado del virus. Los cuatro se contagiaron en anteriores olas, y casualmente el padre Peco, el más joven de los cuatro, estuvo en la UCI durante unos cuantos días hace casi un año. 

Esta congregación religiosa sigue siendo la más numerosa en España, al menos entre las masculinas, y cuenta con 900 jesuitas. «Hubo un tiempo en el que en España había 16.000, cuando yo entré en la Compañía hace 33 años había 3.500», recuerda Peco. Pero es que hubo un tiempo en el que en Logroño llegaron a vivir más de 40 hermanos. Macua recuerda que con él han vivido hasta otros 20 hermanos más en Logroño.

Una parroquia muy activa.

 La parroquia de  San Ignacio, ubicada junto al colegio con entrada por la calle Huesca, se abrió en 1983 es una de las más activas de Logroño. En estos momentos cuenta con más de 120 niños que están haciendo la catequesis de comunión en dos cursos, y con casi 40 chavales en confirmación. Hay un grupo de 15 catequistas y otros tantos voluntarios. Eso sí, hace 3 o 4 años que no han oficiado una boda, reconocía ayer el padre Peco, «porque no solo hay crisis vocacional religiosa, sino también entre el resto de la población creyente».

Este mensaje es precisamente el que dio este miércoles el obispo electo de la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, Santos Montoya, que hay crisis vocacionales. Y como ejemplo, esta parroquia que por falta de sacerdotes se quedará presumiblemente en manos de la Diócesis riojana. Precisamente   desde la Compañía de Jesús están a la espera de que el nuevo obispo tome posesión de su cargo y llegue a La Rioja para tratar la concesión del uso de esta parroquia. El inmueble y la parcela, al igual que los edificios del centro de Infantil, Primaria, Segundaria, Bachillerato (que datan de 1961)  y Formación Profesional son de la Compañía.

El colegio por su parte cuenta con casi 2.000 alumnos, un tercio son escolares de Infantil y Primaria, otro tercio deSecundaria y Bachillerato y otro tercio de Formación Profesional. A su vez cuenta con casi 140 profesores. 

En esta entrevista con El Día de La Rioja, los hermanos Peco, Macua y Díez no podían hablar más que de dolor y tristeza por tener que dejar La Rioja. La tierra que tanto les ha dado, y en la que son conscientes que han hecho historia. «Tenemos un sentimiento de tristeza por todo lo que se deja, pero a la vez sentimiento de esperanza por lo que vaya a venir». El colegio lo gestionará la Compañía de Jesús desde otras comunidades. Una decisión que se enmarca en un proceso de reestructuración de presencias que esta orden inició en 2014.  En cualquier caso, el padre Peco explica que él ha estado menos tiempo aquí, y que siente pena, así que es consciente de cómo se tienen que sentir sus hermanos. No obstante, en la conversación, el padre mismo quiso consolar y animar a sus hermanos y les dijo, «sabemos desde que entramos aquí que la Compañía de Jesús es muy dada a irse de unos sitios a otros. Y donde está cubierta la necesidad, nos vamos». Yasí consideran que  en La Rioja las posibles necesidades que hubo y hay están cubiertas. Pero de lo que más orgullosos están es del legado más importante que han dejado en esta tierra, «toda la espiritualidad que hemos sido capaces de transmitir a lo largo de la historia». Y a esto hay que añadir la labor social, religiosa y educativa, pero sobre todo la humana. Ya no solo los vecinos de la zona de la calle Huesca y Duques de Nájera, sino muchos logroñeses que han pasado por este colegio son conocedores de la labor humana y con la sociedad que ha plasmado por ejemplo el padre Macua, que incluso enseñó a los más mayores el cambio de la peseta al euro, allí por el año 2002. Pero de eso han pasado justamente 20 años y los jesuitas, precisamente por el cambio de la sociedad, tienen que decir adiós, un triste adiós.