El abuelo del Sagasta

Bruno Calleja Escalona
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El convento de los Carmelitas albergó un colegio, sufrió la ocupación francesa, fue desamortizado y derribado para levantar sobre sus cimientos el instituto Sagasta

Una de las pocas imágenes conocidas del antiguo convento de los Carmelitas, que se levantaban sobre lo que hoy es el instituto Sagasta. La foto se tomó en 1894. - Foto: El Día

Colocado extramuros pero muy unido a ellos, el convento de Los Carmelitas fue compañero de la historia de Logroño hasta su derribo en 1895, tras haber servido como lugar de culto, posición defensiva e instituto. El edificio desapareció, pero de su imponente presencia y de su pasado estudiantil quedaron vestigios bajo tierra, que han aflorado recientemente durante las obras de remodelación integral de otro símbolo de la enseñanza logroñesa, el instituto Práxedes Mateo Sagasta.

La orden contaba con presencia en localidades riojanas desde el siglo XVI, aunque no será hasta el XVII, en el año 1628, cuando los Carmelitas se asienten en Logroño. La entidad religiosa ubicó su primera sede en la calle Ruavieja, en una casa a la que estos religiosos llegaron el 18 de septiembre del citado año. 

Esas primeras instalaciones no eran las más adecuadas, lo que llevó a la orden a buscar rápidamente una nueva sede, que encontraron el 26 de octubre de aquel mismo año en la calle la Herventia. Tampoco este segundo emplazamiento debió de ser del gusto de los Carmelitas, que pronto se mudaron a otro establecimiento, en la calle de la Cadena. 

De nuevo, la congregación se vio en la necesidad de buscar un terreno para construir un nuevo convento. Hubo varias ofertas hasta que la orden Carmelita se decantó por unos terrenos en la actual calle Bretón de los Herreros. La decisión de la nueva sede no gustó y se retomó la propuesta de construcción de un convento junto a la Puerta de la Herventia, extramuros. 

El edificio se empezó a construir el 5 de mayo de 1634, tras muchos problemas derivados de la altura de la nueva construcción y la propiedad de los terrenos. La iglesia se inauguró a mediados de octubre de 1663. Pronto se añadió a la huerta del convento una noria y un estanque y se valló la finca. El siglo XVIII fue el tiempo de auge del convento, que llegó a contar con un colegio en sus instalaciones.

Ocupado por los franceses. En 1808, con la llegada de las tropas francesas, el convento es desamortizado y ocupado. La popularidad con la que contaba en el siglo anterior, se vino abajo. Hasta 1814, el edificio permaneció en manos militares. El recinto monástico sufrió un gran daño tras la guerra.

Con la vuelta de los religiosos, el convento fue reconstruido. Gran parte de su material se había expoliado. Poco a poco, el inmueble va recuperando su pasado, mientras avanza la reconstrucción. En 1835, el convento es desamortizado, para ser reconvertido en sede del Instituto de Segunda Enseñanza en 1842. Mantendrá este uso hasta su derribo en 1895 para la construcción del actual Instituto Sagasta.