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"Ante el congreso del PP mantengo una respetuosa neutralidad"

Raúl Briongos
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La secretaria general del Partido Popular, la riojana Cuca Gamarra, repasa la actualidad política nacional y expresa su total neutralidad ante el próximo congreso regional del partido del que saldrá un nuevo liderazgo para los 'populares' riojanos.

Cuca Gamarra, durante la entrevista. - Foto: Juan Lázaro

Las carpetas se amontonan en su mesa de trabajo en la séptima planta de Génova 13. Lo delicado del momento y el ritmo de trabajo que ha impuesto Feijóo a todo su equipo se notan en su agenda diaria y en los temas sobre los que debe fijar posición como secretaria general del Partido Popular. Tres fotos: una jugando una partida de mus, otra ante el Rey y la última tras correr una prueba atlética suponen, junto a unas orquídeas, el único elemento que humaniza un despacho desde el que tradicionalmente se ha dirigido la formación. Cuca Gamarra (Logroño, 1974) llega sonriente, como si esta entrevista fuera lo que más le apetece hacer en este momento. Ni siquiera la bronca sesión de control al Gobierno que ha tenido lugar hace unas horas y en la que Pedro Sánchez ha llamado «mangantes» a antiguos miembros del PP es capaz de hacerle cambiar el semblante. Recuperar el Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Logroño para el PP se ha convertido en algo más que un propósito para Cuca Gamarra. Aunque no lo admite en ningún momento sabe que su condición de secretaria general del partido y el desbarajuste interno del Gobierno de Concha Andreu añaden presión a ese objetivo. Va a exigir «unidad y generosidad» a la hora de elegir a los candidatos. «No se trata de un juego de nombres» reitera.

Estamos en plena crisis por las escuchas del CNI. El PP ha sido muy crítico con la destitución de la directora del CNI, Paz Esteban. Si damos por hecho que se ha producido un espionaje al teléfono del presidente del Gobierno, ¿cómo hubieran atajado ustedes esta crisis?

 Que nadie se engañe. De lo que estamos hablando aquí es de las exigencias de los independentistas en relación a la investigación que el CNI llevó a cabo en relación a muchos de ellos. Pero estamos hablando de partidos cuyos dirigentes han sido condenados por sedición. Y hay algo claro: el CNI actúa según las directrices que marca la directiva de seguridad que firma el Gobierno, a quien informa en todo momento de sus actuaciones. La directora del CNI es una cabeza de turco tras la que se esconde y protege Pedro Sánchez.

¿Tiene el PP constancia de que el CNI informó al Gobierno de sus actuaciones?

Por supuesto. Como dijo la ministra de Defensa, todo está en la Ley, y la Ley que regula el CNI establece que quien marca las directrices es el Gobierno y regula cómo debe informarle. 

¿Considera una cortina de humo que se dé a conocer en un día festivo en gran parte del país que los móviles del presidente y la ministra han sido espiados?

Somos el único gobierno de toda Europa que ha dado una rueda de prensa de esas características. Si por algo se caracteriza el Gobierno de España es por su irresponsabilidad a la hora de actuar. En mes y medio se estará celebrando aquí la cumbre de la OTAN. Y eso obliga a actuar de una manera determinada, lo que no significa tapar nada sino preservar la seguridad. Lanzar el mensaje de que somos un país débil no es la mejor carta de presentación, como no lo es tampoco cuestionar la labor de los servicios de inteligencia. 

¿Le ha sorprendido el cambio de postura de la ministra de Defensa con respecto a la continuidad de la directora del CNI?

Sin duda alguna, porque los independentistas exigían un chivo expiatorio y han entregado su cabeza.

Podemos también exigió que rodaran cabezas.

También, también. Hemos llegado al punto de que una parte del Gobierno censura a la otra. Lo que ahora necesita España es un Gobierno estable y eso es precisamente lo que no tenemos. Ya no hay unidad ni siquiera entre los ministros socialistas del Gobierno.

Después de la sesión de control al Gobierno, donde Pedro Sánchez ha llamado mangantes a miembros del anterior Ejecutivo ¿se han roto todos los puentes para esos grandes acuerdos de estado entre PP y PSOE para cuestiones clave?

Una cosa es el Estado y otra el Gobierno. El PP es un partido de Gobierno y también de Estado. Y por tanto, el PP estará en todas esas cuestiones que sean necesarias para proteger al Estado. La semana pasada lo demostramos. Donde no estaba una parte del Gobierno y sus socios, que buscaban deteriorar y degradar al Estado, ahí estaba el PP. 

¿Están dispuestos por tanto a volver a sentarse con el PSOE a pesar de estos insultos del presidente del Gobierno?

Esos insultos retratan a aquel que los pronuncia. No es propio de un presidente del Gobierno acudir a una sesión de control no a dar explicaciones a los españoles sino a insultar de esa manera al PP. El presidente debería practicar más el respeto al adversario porque si no, se falta el respeto a él mismo. Nosotros a cada insulto responderemos con una propuesta porque somos la alternativa. España nos necesita y sabemos cuál es nuestra responsabilidad.

El presidente del PP ha vuelto a pedir esta semana a Pedro Sánchez que convoque elecciones pero ¿cree que se va a producir o Pedro Sánchez agotará la legislatura como ha venido reiterando?

Tratándose de Pedro Sánchez dice la verdad o no, porque lo de mentir es una manera que tiene de ejercer la política, desprestigiándola. Depende de él y hará lo que más le beneficie personalmente. Nunca lo hará pensando en España.

ERC y Bildu ya tienen acceso a la comisión de secretos oficiales ¿Qué puede suponer esto?

Lo que esto significa es que Pedro Sánchez no tiene ningún inconveniente en debilitar las instituciones con tal de cumplir con sus socios de investidura. Pero detrás de esas exigencia hay un objetivo que es debilitar al Estado. A Pedro Sánchez no le han elegido sus socios por su valía, sino por su debilidad. Y como la conocen, se aprovechan y hacen uso de ella. Y por eso los españoles tenemos que ver cómo Bildu, un partido que no condena el terrorismo, y cuya portavoz parlamentaria está condenada por enaltecimiento del terrorismo, está en la comisión de secretos oficiales interrogando a aquellos que tienen que defender la integridad del Estado.

 

Bildu ha salvado la convalidación del decreto anti crisis. Después de esto ¿ve más cerca la excarcelación de los presos de ETA de la que se lleva tiempo ya hablando?

Estos son los socios que libremente ha elegido Pedro Sánchez. Había otras opciones, pero él ha decidido voluntariamente ser un títere del independentismo vasco y catalán. El apoyo de los independentistas tiene una exigencias, y el presidente del Gobierno no tiene inconveniente en pagarlas. Hemos visto como desde 2020 se han llevado a cabo acercamiento de presos terroristas a cárceles del País Vasco y comunidades limítrofes. Acercamiento que vienen acompañados de progresos en la política penitenciaria sin que exista colaboración ni arrepentimiento. Esa exigencia de Bildu la ha verbalizado el propio Otegi, quien ha dejado claro que si había que aprobar un presupuesto para que los presos condenados por terrorismo salgan a la calle lo harían, como así ha sido. A Pedro Sánchez solo le falta cumplir, pero lo ha hecho siempre con ellos.

Vox está ocupando espacios que antes eran casi exclusivos del PP, por ejemplo en el mundo rural ¿Qué piensa hacer el PP para recuperar a esos votantes que ahora prefieren a la formación de Santiago Abascal?

El Partido Popular ha iniciado un nuevo camino tras el congreso extraordinario en el que eligió al nuevo presidente y con un objetivo: mostrar que este es un partido abierto de grandes mayorías. Eso significa que aquí cabe todo el mundo y nos vamos a esforzar en que así sea.

¿Cómo valora los primeros pasos del pacto entre PP y Vox en el Gobierno de Castilla y León?

Es un Gobierno que funciona y que está dando estabilidad a una comunidad como Castilla y León donde viven millones de españoles que necesitan un Gobierno que se dedique a lo importante: la educación, la economía, bajar los impuestos, la sanidad… Y también que en una comunidad donde hay tanta dispersión se garantice el acceso a los servicios públicos en igualdad de condiciones.

Vox tuvo especial cuidado en que ese acuerdo se produjera una vez que Alberto Núñez Feijóo fuera ya presidente del PP. ¿Hubieran preferido que se materializara antes, una vez que se gestó con Casado como líder del partido?

Se materializó cuando se pudo cerrar el acuerdo. Para nosotros eso no fue ninguna condición.

¿Se plantean trasladar ese pacto también a los Ayuntamientos en mayo del año que viene?

No, nosotros a lo que aspiramos es a gobernar con mayorías suficientes, porque este es un partido de mayorías y salimos a ganar. Lo que nos preocupa de las próximas elecciones municipales es decir a los ciudadanos que este es el mejor proyecto y que confíen en nosotros porque estamos dispuestos a trabajar pensando únicamente en servirles a ellos.

Una traslación de los resultados de las ultimas autonómicas en las capitales indica que la suma PP-Vox arrebataría al PSOE gran parte de los ayuntamiento que ahora gobierna.

Quienes tienen que hablar son los ciudadanos, que son los que eligen a sus representantes. El PP va a presentar candidaturas en todos los municipios y lo vamos a hacer para gobernar en solitario. Cada elección es una elección distinta y ningún escenario marca otro escenario.

En cualquier caso, la prueba de fuego la vamos a tener dentro de poco con lo que suceda en las elecciones andaluzas. ¿Qué pronósticos manejan?

El Partido Popular ha hecho un grandísimo trabajo en estos años y hemos demostrado a los andaluces que confiamos en ellos. Gracias a eso, Andalucía ha dejado de ser el vagón de cola y se ha comportado como un motor de España. Estamos convencidos de que esa manera de gobernar y de garantizar la calidad de los servicios públicos va a servir para que obtengamos la confianza mayoritaria de los andaluces.

¿Le han sorprendido las declaraciones del presidente andaluz en las que da más importancia a la marca Moreno Bonilla que a la marca PP?

No. Al final Juanma Moreno es el presidente de una Comunidad Autónoma y cada estrategia es diferente. El PP y Juanma Moreno somos exactamente lo mismo.

El PP está prácticamente desaparecido de territorios tan importantes como País Vasco o Cataluña ¿recuperarlos pasa por un cambio de candidatos o es algo más complejo?

Pasa por una mayor presencia del Partido Popular en ambos territorios y sobre todo por un diálogo abierto con todos los españoles que viven allí. Tenemos que tener más cercanía y más escucha para, a partir de ahí, lograr que sigan confiando en nosotros.

¿No hay un problema de candidatos entonces en esas dos comunidades autónomas?

Pensar que la política son solo los candidatos es un error. El PP es mucho más que unos candidatos. Evidentemente necesitamos líderes, pero también proyecto y eso lo tenemos. Lo que se trata es de trabajar en el día a día y luego buscar al mejor de cada equipo.  

Por cierto,  ¿cómo es trabajar con Alberto Núñez Feijóo?

Pues sobre todo es muy intenso porque estamos en un momento muy importante para el país. Somos conscientes de la situación en la que está España y la que nos vamos a encontrar cuando lleguemos al Gobierno. Vamos a encontrarnos un país sumido en una gran crisis económica, algo a lo que ya estamos acostumbrados, pero también en una grave crisis institucional por el grado de deterioro en el que Pedro Sánchez la ha sometido, y también social. Lo que el PP tiene que hacer y es lo que nos ha marcado el presidente Feijóo, es trabajar al máximo todos los días. España nos necesita y no la podemos fallar. Para ello tenemos que hacerlo desde la unidad del partido y es algo que vamos a cuidar especialmente.

La llegada de Feijóo ha cerrado en tiempo récord la herida abierta. Visto lo visto ¿no se puede considerar la etapa de Casado como un tiempo perdido? ¿No hubiera sido todo más fácil si Feijóo se hubiera presentado en 2018 como le pidieron?

No, decir eso sería muy injusto con Pablo Casado. Nunca en la historia de un partido ha habido ninguna página que sea prescindible y la etapa de Pablo Casado ha tenido grandísimos aciertos y ha servido para que hoy estemos donde estamos.

Usted compagina su cargo de número dos del PP con el de portavoz en el Congreso. ¿Va a seguir así o se plantean un relevo de su labor en el Parlamento?

Vamos por etapas. Es cierto que nuestra prioridad fue el congreso extraordinario. Fuimos capaces de, en un mes, cerrar una crisis interna profunda. A partir de ahí, necesitábamos también dar un relevo en una comunidad tan importante como  Galicia y esto es lo que nos ha centrado durante el mes de abril y lo que llevamos de mayo. Una vez que esto está cerrado es cuando vamos a reconfigurar y a analizar cómo debe ser la composición interna de los grupos parlamentarios. 

¿Y cómo debe ser?

Debe primar lo mejor para nuestro partido y para el servicio que tenemos que dar a la sociedad española. Cada uno debe estar en el sitio que se considere que es mejor que esté y en las circunstancia en las que debe estar. Yo estoy al servicio de esas dos premisas.

El tándem Feijóo-Gamarra entiende mejor lo que supone el poder territorial de lo que lo entendía el anterior equipo ¿es esa una de las claves para la paz interna del partido?

Nuestra cultura de organización territorial conlleva entender que, primero, somos un partido nacional y presidencialista, pero también un partido que responde a una España muy plural y muy diferente. Y esos matices, que no nos distancian sino que nos enriquecen, son fundamentales para entender lo que es el PP. Tenemos un proyecto único para toda España, pero sabemos adaptarlo a las peculiaridades de cada Comunidad. Las responsabilidades previas quizás nos permitan conocer esto con mayor profundidad. 

La Cámara Alta va a tener ahora más importancia al ser el lugar donde se produzca la confrontación de Feijóo con Sánchez. ¿Va a seguir siendo Javier Maroto el portavoz?

Está pendiente, como le he dicho con respecto al Congreso. Antes de que termine mayo estarán todas las decisiones tomadas a ese respecto. Todavía no lo hemos abordado, no es que no le quiera contestar.

El PP fue muy crítico con la reforma laboral pero ¿qué aspectos cree que son los más negativos de esa reforma de la que el propio Rajoy ha dicho que apenas cambia de la que él puso en marcha?

Hay una clave, que también la dijo Rajoy. Yo entiendo que CEOE apoyara la reforma laboral porque era la opción menos mala y lo respeto. Pero nuestra responsabilidad como alternativa de Gobierno no nos permite conformarnos con lo menos malo sino que tenemos que aspirar a la mejor reforma posible. Y la que nos presentaron no lo era. Sin duda es una reforma que conserva parte de la buena reforma del PP que fue cuestionada por la izquierda, pero que es la clave de los últimos avances. Sin la reforma del Partido Popular no hubiera habido Ertes, de los que tanto presume el PSOE.

¿Qué reforma laboral hubiera planteado el PP?

Considerábamos que derogar una parte de la reforma laboral no era bueno para España. Como tampoco lo es no abordar algunas reformas que hay que acometer con mayor profundidad, como avanzar en la productividad o en los retos que nuestro mercado laboral exige.

Sin embargo, la última EPA y los datos del paro de abril si que indican que esa reforma ha sido positiva.

Bueno, convertir el contrato a tiempo parcial en fijo discontinuo no significa hacerlo indefinido. Pero esto te permite cambiar las estadísticas y es lo que está detrás de muchas de las cifras que se están dando. 

El PP votó en contra de la convalidación del decreto anti crisis por no incluir esa rebaja fiscal por la que abogaban pero ¿no es mejor lo que se aprobó que nada? Estaba en juego el descuento en los carburantes, por poner un ejemplo.

Lo que el PP planteó al Gobierno fue un plan de medidas que eran urgentes y necesarias, que se podían haber aplicado y que los ciudadanos estaban pidiendo. Si por algo se caracterizaba ese Real Decreto es que llegaba tarde y que era insuficiente y dimos una alternativa ambiciosa. Ya entonces se nos hablaba del tope en el precio del gas y todavía lo estamos esperando. Nosotros estuvimos dispuestos a hablar con el Gobierno hasta el último minuto, pero el presidente decidió que hablaba con otros y dejó pasar una magnífica oportunidad. Dicho esto, seguiremos haciendo propuestas y al tramitarse como proyecto de Ley, tal y como decidió la mayoría parlamentaria, haremos aportaciones.

¿Y confía en que esta vez si las asuma el Gobierno?

Son buenas para España así que sería positivo que, por una vez, el PSOE no se fijara en quién las presenta sino en si son buenas o no para los españoles. Tiene que pensar que cuando los españoles sufren una inflación que ha llegado al 10% no tienen que volver a pagarla en el IRPF, sino que deflactar esos tramos supone que al final los ciudadanos tengan poder adquisitivo. Sería además inmediato porque se reflejaría en las retenciones de las nóminas. No podemos olvidar que uno de cada tres hogares en España ya gasta más de lo que ingresa. 

Ha mencionado antes la grave situación económica que se va a encontrar el PP cuando llegue al poder ¿Cuál es a su juicio la mayor amenaza?

Está la inflación, que es uno de los elementos más difíciles contra los que luchar. Pero si hay otros países de Europa que tienen una inflación inferior a la de España es porque con políticas económicas adecuadas se puede aminorar su efecto y es lo que nosotros queremos plantear a los españoles. También estamos viendo que se está ralentizando el crecimiento económico. Y eso significa que hay que hablar de reformas, de productividad, de competitividad. No se pueden seguir incrementando los costes laborales porque es un impuesto más y se han subido. Los españoles no pueden resignarse a ver cómo este es el país que más tarda en recuperar los niveles prepandemia, porque tenemos un Gobierno que no sabe cómo afrontarlo.

Hablando de costes laborales, la patronal aboga por no indexar al IPC la subida salarial ¿lo comparten? ¿En qué límites cree que debería fijarse ese incremento?

El PP aboga por el máximo respeto al Diálogo Social y por que no haya intervencionismo por parte del Gobierno en las relaciones laborales. Vivimos un momento muy delicado y debemos dejar que sean los empresarios junto con los sindicatos quienes establezcan el mejor camino para cada sector y para cada empresa.

¿Ser secretaria general le añade presión en la necesidad natural de recuperar para el PP el Gobierno de La Rioja?

Ni me añade ni me quita, porque esa es una preocupación que yo tengo desde que vimos el resultado electoral de 2019. El Partido Popular es un partido de mayorías en La Rioja y es en el que han confiado mayoritariamente los riojanos para que estuviera al frente del Gobierno de La Rioja y de sus ayuntamiento. Y a eso es a lo que tenemos que aspirar y a lo que no vamos a renunciar.

Aún no tienen candidato y la unidad entre los ya postulados, Alberto Bretón y Alfonso Domínguez, se resiste. ¿Habrá acuerdo al final?

No hay candidato en La Rioja, como no hay candidatos en el resto de España, porque la Dirección Nacional todavía no los ha designado. Lo que tengo muy claro es que lo que el PP necesita en La Rioja, y así lo quieren sus afiliados y simpatizantes, es ser un partido unido, que tenga a la cabeza a los mejores y que presente un proyecto de futuro para esta tierra. Y eso significa que no hay que pensar en quién va a ganar un congreso, sino en que el PP tiene que ganar las elecciones.

En la aparición de Carlos Cuevas en escena, con Javier Merino, ¿está detrás Génova o Cuca Gamarra?

No, yo me mantengo en una respetuosa neutralidad. Lo único que voy a pedir, y por lo que voy a trabajar, es que haya generosidad. No se trata de un juego de nombres ni de dónde va a estar cada uno.

¿Si no dan tanta importancia al candidato es porque piensan que cualquiera puede vencer a Concha Andreu en las urnas?

Tenemos el peor Gobierno que puede tener La Rioja en el momento más complicado y más difícil. Los riojanos no merecen el esperpento en el que se ha convertido el Gobierno de Concha Andreu. Con los problemas que tienen, no merecen estar viendo todos los días en los medios de comunicación cómo se habla de los problemas internos de un Gobierno. Porque eso significa que el Gobierno no se dedica a gestionar el día a día de los ciudadanos y que no está centrado en buscar cómo crecer. En ver cómo no se van las empresas, porque se están yendo. En que haya cada día más autónomos, y no menos. En ser una Comunidad Autónoma donde se crea empleo y se contrata, y no que se destruye como está ocurriendo. El Gobierno, con sus líos internos, se ha convertido en un problema para los riojanos. Y ante eso, el PP va a ser la alternativa y tenemos que tener al mejor al frente. Por tanto, no es un tema menor ni accesorio.

¿Qué no le gusta de las apuestas del Gobierno por el Valle de la Lengua o Enorregión al calor de los fondos europeos?

Que no veo que se materialicen, que avancen, que se concreten. En definitiva, que estén desarrollando La Rioja. Al final, detrás hay mucho márketing y poca realidad y lo que necesita La Rioja son proyectos realistas y eficaces y eso no se ve. Mientras en toda España, y ya es un fracaso, se habla de una ejecución del 27% de los fondos, en La Rioja estamos en el 3%. Lo importante de los fondos europeos es que lleguen, pero también que se asienten en proyectos sólidos que generen crecimiento, y eso no está ocurriendo en nuestra comunidad autónoma.

Hay alguna Ley de Andreu que revocarían si gobiernan? El portavoz en el Parlamento dijo  que, sin duda, la Ley de Memoria Democrática. ¿Lo respalda?

En lo que debería estar centrado el Gobierno es en leyes que vinieran a resolver los problemas que tienen los riojanos y en ese sentido lo que se necesitan son leyes que vengan a mejorar la educación y no a destruir la concertada. Porque en La Rioja tenemos un modelo educativos que ha permitido durante décadas la perfecta convivencia de la educación pública y la concertada para que todo el mundo pudiera elegir un modelo de calidad. Ahí es donde tenemos que estar centrados y no en otras cuestiones que buscan más dividir en momentos muy delicados y dejar un sello ideológico que en resolver los problemas que tiene la sociedad. Habiendo tenido en La Rioja una Sanidad que era envidiada en todo el país, el sesgo ideológico ha provocado que tengamos que renunciar a la colaboración público privada, lo que está provocando más listas de espera. Es ahí donde se tendría que estar legislando.

¿Respalda entonces al portavoz cuando dijo que derogaría la Ley de Memoria Democrática?

Creo que nos tenemos que centrar en las cosas importantes y esa es una Ley prescindible porque ya hay una Ley de Memoria Histórica nacional que es la que hay que cumplir. Yo he tenido responsabilidades de gobierno y lo he hecho así. Hay que huir de aquellos que quieren enfrentar a la sociedad.

El ofrecimiento a Andreu de dar estabilidad al Gobierno si se cesa a Romero y se queda en minoría, ¿es sincero?

Bueno, es que a mi me parece un auténtico esperpento y una vergüenza que esa señora siga sentada en el consejo de Gobierno. Es que ha sido reprobada por el propio Parlamento regional. Pero es que su voto no es necesario, porque no ha posibilidad de una moción de censura. Habría que contar con esta tránsfuga y nadie va a contar con ella. Lo que no entiendo es por qué Concha Andreu la mantiene y que los riojanos estemos pagando el presupuesto de una Consejería que no sirve absolutamente para nada. No merecemos pasar esta vergüenza.

Fue alcaldesa de Logroño durante ocho años. ¿Cree que su impronta perdurará en la ciudad?

No creo que se trate de improntas. Yo me siento muy querida en Logroño que es donde vivo, porque yo trabajo en Madrid pero vivo en Logroño y eso lo saben los logroñeses porque tienen la oportunidad de verme todos los fines de semana. Me siento profundamente orgullosa de haber sido alcaldesa de mi ciudad y de haber tenido la oportunidad de que los logroñeses me concedieran ese honor. Más que mi impronta en la ciudad, en la que intenté dejar lo mejor de mi misma, creo que la ciudad dejó una impronta en mi.

¿Conrado Escobar sería un buen heredero popular del bastón de mando municipal?

Creo que el Partido Popular es el que debe estar al frente del Ayuntamiento de Logroño cuanto antes y lo estará la próxima legislatura. Le corresponde a los órganos del partido quién tiene que encabezar esa candidatura.