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De la herejía al conocimiento

Bruno Calleja Escalona
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La fundación Dialnet, en la calle Barriocepo, asienta su base de publicaciones científicas en la que fue la casa de Mateo de Nuevas, hombre de negocios en México primero y después secretario de la Inquisición en Logroño

La casa de Mateo de Nuevas, a la izquierda, en una imagen de 1948. - Foto: Archivo Municipal de Logroño

H  ubo un tiempo en el que en Logroño se enviaban supuestas brujas a la hoguera y se ejercía con contundencia la observancia estricta de la doctrina católica. La ciudad albergó una de las sedes que el Santo Oficio tenía repartidas por el territorio español, con el fin de perseguir herejías y brujería, a judíos y moriscos, y a otras conductas consideradas en su momento desviaciones de la ortodoxia en la fe.

Aunque no quedan restos de lo que fue el antiguo palacio de la Inquisición, que se encontraba cerca del convento de Valbuena, sí se conserva la que se conoce popularmente como casa del inquisidor. Ubicada en la esquina de la calle Barriocepo y la travesía de Excuevas, en la zona más antigua de la ciudad, la casona hoy totalmente restaurada fue la morada de Mateo de Nuevas, secretario de la Inquisición.

Se trata de una de las casas más destacadas del Logroño del siglo XVIII. Antaño vivienda de este destacado representante del Santo Oficio, el inmueble da cobijo hoy a la fundación Dialnet, la entidad creada por la Universidad de La Rioja y que puede presumir de ser la mayor base mundial de publicaciones científicas en lengua española. 

La casa fue edificada en el año 1751, para ser residencia de Mateo de Nuevas. Antes de ostentar el cargo de secretario de la Inquisición en la capital riojana, este personaje había ejercido la actividad comercial en México, aunque poco se sabe de sus negocios al otro lado del Atlántico. El hallazgo de unos lagares en el interior del edificio lleva a pensar que una de las mercancías con las que comerciaba era el vino. 

Hay menciones a una bodega propiedad de Juan Mateo de Nuevas, padre de Mateo de Nuevas, en 1681. La bodega contaba con prensa y lagares. El día 16 de diciembre de 1739, Mateo de Nuevas era nombrado secretario de honor de la Inquisición en Logroño, donde se asentó en la que había sido la casa de su padre, que él mismo había reformado. 

El edificio se construyó con un primer nivel de piedra de sillería y sobre él dos alturas realizadas con ladrillo enlucido y ventanas en forma de arcos rebajados. Bajo sus cimientos, está la muralla medieval, que rodeó la ciudad hasta 1522 y el edificio se asoma a la del siglo XVI. La fachada que da a la muralla tiene defensas en forma de saeteras.

 

Escudo de la inquisición. Pero, quizá lo más señero de este edificio se encuentra en su interior. Para comunicar los pisos se colocó una escalera central cuyas paredes fueron pintadas con motivos lineales y vegetales, colocándose en lo alto de la bóveda que la cierra el escudo de la Inquisición. En 1772, el vecindario le asigna el número 1.376 y es la viuda de Mateo de Nuevas, Francisca Javiera Castroviejo, quien vive en este edificio. 

A finales del siglo XIX, en 1876 se ensancha la puerta para facilitar el acceso a la vivienda. Poco a poco, la casa va pasando de dueño en dueño hasta acabar en manos de Eduardo Arnáiz, quien la divide en viviendas y cambia en parte la disposición de la casa. La vivienda se fue deteriorando irremediablemente, hasta que en 2009 se procede a su rehabilitación integral. Es en este momento cuando se descubren las pinturas, que habían sido recubiertas y los lagares, realizados en el siglo XVIII. Las obras siguieron hasta que el 22 de diciembre de 2009 la fachada de la calle Barriocepo se derrumba y tiene que rehacerse, manteniendo los elementos originales interiores y exteriores. Desde 2012, tras su reconstrucción, la casa acoge la fundación Dialnet. En 2013, se colocó en su muro oeste una ilustración de un peregrino con los sellos de las localidades riojanas atravesadas por el Camino de Santiago.

La ruta jacobea y el basto fondo de conocimiento que hoy guarda Dialnet ponen el contrapunto de tolerancia y de intercambio de culturas y pareceres frente a lo que simboliza el escudo que corona la escalera de la casa de Mateo de Nuevas.