Editorial

El liderazgo mundial en trasplantes, un orgullo de país

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Van ya 32 años en los que las tasas españolas en esta materia se sitúan a la cabeza mundial

Las cifras de trasplantes en España han vuelto a conceder al país el liderazgo mundial en una cuestión que tiene mucho que ver con la excelencia sanitaria, pero también con la concienciación ciudadana. Van ya 32 años en los que las tasas españolas en esta materia se sitúan a la cabeza mundial, en lo que constituye, desde luego, un motivo de orgullo, además de un ejemplo a seguir en otros campos en los que no se puede presumir de datos tan contundentemente buenos.

En 2023, España se aproximó a la cifra de los 6.000 trasplantes realizados, con una tasa de 122,1 operaciones por millón de habitantes, según el balance ofrecido ayer por el Ministerio de Sanidad. La cifra global desde que se llevan registros asciende a los 140.000 trasplantes y su equivalente en vidas salvadas o mejoradas de una forma sustancial.

En el pasado ejercicio, la cifra ha crecido en todas las modalidades, desde el más frecuente, el trasplante renal, del que se registraron 3.688 casos, que suponen un 8 por ciento más que el año anterior, al intestinal, que contabiliza solo siete casos. En conjunto, los trasplantes han aumentado un 9 por ciento, mientras que la cifra de donantes ha crecido casi al mismo ritmo, un 8 por ciento.
El éxito de los protocolos sanitarios y de las donaciones, tanto en fallecidos como en donante vivo, se traduce en una media diaria de 16 trasplantes realizados en los hospitales españoles, con un incremento en prácticamente todos los tipos de trasplante y en la gran mayoría de los territorios.

Los máximos históricos registrados en España en 2023 no tienen parangón en ningún país del mundo, especialmente por la elevada tasa de donaciones de órganos, con 48,9 donantes por millón de población. La cifra multiplica la alcanzada en otros países del entorno europeo, con una media en la UE de 20,9 donantes por millón.

Esa generosidad de las familias en el peor momento y de personas que ceden un órgano para que otra pueda vivir constituyen gran parte de ese éxito. Pero en un país en el que tan a menudo se critica los errores de engranaje entre la administración central y las comunidades autónomas, merece la pena poner en valor el caso de éxito de los trasplantes. En este caso, la coordinación entre la Organización Nacional de Trasplantes y los sistemas autonómicos son la clave de la fórmula que permite llevar a buen puerto y casi siempre en un tiempo récord casi 6.000 operativos en un año.

Este buen resultado en coordinación se dará también en otros campos, pero este es sin duda uno de los llamativos y que más orgullo de país despiertan. Un éxito que refuerza como pocos la marca España y que se debería intentar imitar en otras áreas.