Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La bicefalia

25/11/2023

La bicefalia suele crear problemas, pero al PNV le funciona porque no se trata de una bicefalia al uso, no son dos cabezas con las mismas responsabilidades ni el mismo poder. El del presidente del partido, presidente del Euzkadi Buru Batzar, es omnímodo, y el lehendakari, como el resto de los dirigentes, lo acepta sin chistar.

En tiempos de la Transición, cuando el presidente del EBB, Xabier Arzalluz, tenía escaño en el Congreso en la legislatura constituyente, el portavoz no daba un paso ni pronunciaba palabra, sin consultarlo previamente con el jefe. En las siguientes legislaturas, cuando aún no existían los móviles, era habitual ver a Marcos Vizcaya, portavoz parlamentario, haciendo cola ante las cabinas telefónicas de madera y asiento de terciopelo, llamando a Bilbao para preguntar cómo debía actuar ante cualquier iniciativa, antes de que se produjera la votación.

Andoni Ortúzar, presidente del partido, ha comunicado a Iñigo Urkullu, presidente del gobierno, que no será candidato en las elecciones vascas que se celebrarán antes del verano, probablemente un par de meses antes de la fecha límite. Nadie se ha llevado las manos a la cabeza, nadie ha pensado que Ortúzar ha desautorizado a Urkullu, nadie ha cuestionado que Ortúzar estaba en su derecho de tomar esa decisión.

Dice su gente -que todavía no confirma que se haya producido el anuncio del relevo porque es Ortúzar el que debe hacerlo- que el propio Urkullu lo ha tomado con naturalidad, siempre ha sabido que su despacho en Ajuria Enea dependía no solo de los votantes sino también, o sobre todo, de lo que decidiera el jefe de Sabin Etxea, sede del PNV. Como sabía también que no tenía ningún poder de decisión sobre el destino de los 5 votos del PNV en las sesiones de investidura de Feijóo y de Sánchez. Posiblemente Urkullu se hubiera inclinado por ofrecérselos a Feijóo y convertirlo en presidente, porque es amigo suyo y porque Urkullu es un hombre de orden y las elecciones las ganó Feijóo. Pero Ortúzar dijo que Sánchez, y punto en boca. En el PNV no se cuestiona lo que diga el presidente. Del partido, no del gobierno.

Las consecuencias de que Urkullu no sea candidato a las próximas elecciones no serán por tanto muy rompedoras, el peneuvismo se mantendrá en la línea que ha marcado Ortúzar en los últimos años. Y además mantendrá excelente relación con el todavía lehendakari, así son las reglas de juego; Urkullu y cualquier otro dirigente del partido sabe cómo funcionan las cosas.

Será Ortúzar el que negociará con Sánchez, o quién diga Sánchez, si los socialistas colaborarán para que mantengan el gobierno en vez de dárselos a Bildu; será Ortúzar quien negociará en el futuro el tipo de relaciones que mantendrá el PNV con el PP, y por supuesto será Ortúzar el que tendrá la última palabra cuando el PNV elija a su candidato a la lehendakaritza.

Así funciona la bicefalia en el PNV. Y le va muy bien.