«Pinto por reacción porque los tiempos invitan a ello»

El Día
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Demetrio Navaridas presenta en Estudio 22 En, exposición que mueve a la «reflexión» en una época de zozobra

Demetrio Navaridas, este pasado lunes, retratado en Estudio 22. - Foto: Óscar Solorzano

Demetrio Navaridas (Cárdenas, 1954) vuelve a Estudio 22 donde hace dos décadas presentó Caprichos. En esta ocasión, y hasta finales de marzo, la galería de Múgica 22 exhibe En, apócope de Enredados, Enraizados, Enfrentados, Encriptados, el último proyecto expositivo de este proteico pintor. 

En («prefijo que, salvo enamorado, apenas tiene connotaciones positivas en el diccionario», analiza con afán etimológico) es una exposición que no invita al optimismo «porque en la era del conocimiento estamos peor que nunca» pero que sí mueve a la «reflexión», su objetivo último en una muestra en la que abundan «los colores ocres», tonalidades «cálidas pero que también evocan el sabor de la tierra quemada y las situaciones trágicas que atravesamos». En su trayectoria, el autor de Cárdenas ha alternado «épocas de mucho colorido, como pudo ser la muestra Tras (Transnatura) y otras exclusivas en blanco y negro como fue Ice Oil, para la Amós Salvador».

Navaridas vuelve a recurrir a la abstracción pura, corriente que no ha abandonado en toda su trayectoria. «Me formé con Antonio López en la Escuela de San Fernando, donde se practicaba el realismo, pero eran épocas de cambio (1972-1978) y comencé con la abstacción», rememora. «No tardaron en amenazarme con echarme aunque, en mi opinión, la abstracción pura y el realismo funcionan como vasos comunicantes».

El pintor riojano se reencuentra con el papel vegetal, material «indómito» que ha aprendido a domesticar. «Mi primera gran exposición fue con este tipo de texturas y, por así decirlo, ya forma parte de mi ideología artística», informa. Sobre este material aplica «técnicas mixtas (látex, siliconas, etc.)» en un proceso que «me acerca a la fotografía y el grabado». «Me lo paso  genial aunque sé que son obras de difícil digestión», se pone serio mientras asegura que «pinto por reacción porque los tiempos invitan a ello». «Describo esta situación de forma tan pesimista con el objetivo de que reflexionemos sobre la gravedad de todo lo que estamos viviendo y que, en cierto modo, nos lleva a una cripta que no es otra cosa que el colmo de la negritud», completa.

Bajo En, una veintena de composiciones de pequeño formato, se esconden cuatro conceptos que encierran la «confusión» de Navaridas con las dinámicas actuales. «Enredados hace referencia a la problemática de las redes sociales a las que parece que estamos todos enganchados», principia. «Enraizados tiene que ver con todos los extremos y extremistas que parecen anclados en la Edad Media, que son inmovilistas», explica. Mientras que Enfrentados refiere «a todas esas personas que buscan el choque y que son incapaces de propugnar un punto medio». Por último, el término Encriptado hace alusión al propósito, de unos y otros, «por llevarnos a la cripta, al agujero, con tanto enfrentamiento».

En toma el relevo de Existencia Umbral, muestra que dio a luz en la UNED en 2022. Tras su paso por Estudio 22, Navaridas se tomará un período de descanso «porque después de cada exposición siento como un trauma posparto». Está por ver si es capaz de volver a su fase de gran colorido en unos momentos que se circunscriben al blanco y al negro, sin haber espacio para la escala de grises.