Al Real Madrid le sale la cuenta

Diego Izco (SPC)
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Está lejos de su mejor momento, pero Modric rescató la victoria y mantiene la renta. El Barcelona recupera su mejor versión... pero la sensación de que es «demasiado tarde» se apodera del culé medio

Al Real Madrid le sale la cuenta - Foto: AFP7 vía Europa Press

Las obviedades esconden realidades paralelas, sensaciones más allá de la frialdad de los números, emociones… La frase «cada jornada es una jornada menos» le suena agónica al Barça, que rema contra el reloj y recupera sus mejores sensaciones con el «demasiado tarde» colgando de la puerta. Y le suena fantástico al Real Madrid, que incluso con muchas dudas en sus tres últimos partidos (victoria 'de aquella manera' en Leipzig, empate en Vallecas y triunfo agónico ante el Sevilla), mantiene una renta estupenda en lo alto de la clasificación. No hay nada más satisfactorio que arrancarle hojas al calendario cuando todo, al menos los resultados, funciona según lo previsto. 

Buen Barça

Quizás el Barça no es el desastre que nos vendían ni la maravilla que nos venden. Ni Xavi era un incapaz ni el genio que ha descubierto a un central más que interesante (Cubarsí) o reinventado el fútbol con Christensen como mediocentro. Desde hace muchos años sabemos que el 'ADN Barça', en manos del aficionado más pasional, hace de la exageración la principal fuente de análisis. Desmedidos en la victoria, desconsolados en la derrota, los culés salieron del 4-0 sobre el Getafe (extrañamente blando) mirando el calendario y entonando un «sí se puede» que se diluyó al día siguiente en las botas de Modric. 

Fantasmas

Los genios son tal cosa porque aparecen cuando más se les necesita. Incluso a los 38 años, Luka sabe recoger balones perdidos y darles sentido. De eso se ha tratado siempre su fútbol: intentar que la pelota siempre 'elija' el mejor recorrido posible hacia la opción perfecta. Esta vez fue una finta, un control orientado y un disparo con rosca al palo largo, inalcanzable y perfecto para asegurar el triunfo… y espantar los fantasmas: los nervios de Ancelotti, mucho más irascible y tenso que en otros partidos, estaban justificados. El equipo, de una manera que no entiende, se le está 'gripando'... pero le salen las cuentas.