Hormigón e ingenio por un tubo

G. Basurto
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El Gobierno regional protege como Bien de Interés Cultural el complejo hidroeléctrico de La Retorna, en el Najerilla, con su presa, dos acueductos y la central, por su singularidad técnica y la figura genial y polifacética de su proyectista

El acueducto sobre el Najerilla es uno de los elementos más significativos del complejo hidroeléctrico de La Retorna. - Foto: Óscar Solorzano

Cuando en 1940 Electra de Recajo S.A. promovió el aprovechamiento hidroeléctrico de La Retorna, en el alto Najerilla, seguramente ni la empresa ni el autor de tan singular proyecto, el ingeniero logroñés Carlos Fernández Casado, pensaron que legarían a la posteridad una obra de arte, un monumento industrial. Como tantos otros saltos de agua diseminados por toda España entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, La Retorna contribuyó a la electrificación de un país escaso en carbón y que palió ese déficit con lo que se bautizó como la 'hulla blanca', o lo que es lo mismo, la obtención de electricidad con centrales hidroeléctricas.

Pero La Retorna, un conjunto de estructuras hidroeléctricas para aprovechar la fuerza de las aguas de los ríos Najerilla y Brieva, heredero de aquel avance industrial, no es, sin embargo, una central sin más. Sus particularidades le han convertido en una obra de arte de la técnica y la ingeniería con letras mayúsculas, ya que el Gobierno de La Rioja ha decidido incluirlo en el listado regional de bienes de interés cultural (BIC), en el que compartirá prestigio junto a elementos patrimoniales de la talla de las iglesias y las murallas de Logroño, la catedral de Calahorra, el castillo de Clavijo o el monasterio de Santa María La Real, de Nájera, entre otros.

El expediente de declaración como BIC que tramita la Dirección General de Cultura ha tenido en cuenta el gran valor de las obras de ingeniería que conforman el complejo hidroeléctrico, que se asienta en suelo de los municipios de Ventrosa de la Sierra, Brieva de Cameros y Anguiano, y cuyos elementos más significativos son la presa de derivación sobre el río Najerilla, dos acueductos (unos sobre el Najerilla y el otro en el barranco Brieva), la central hidroeléctrica y el puente de acceso a la misma.

El hecho de que La Retorna haya cumplido 76 años a pleno funcionamiento, hasta el fin de su concesión, como una fuente de energía limpia y rentable también ha ayudado a que el ingenio nacido del polifacético Carlos Fernández Casado se haya hecho merecedor del título de monumento. Pero tal vez la mayor singularidad de esta obra, que se convirtió en la central más potente de todas las que se promovieron en la cuenca del Najerilla, fue el sistema ideado por el genial ingeniero de Caminos, Canales y Puertos logroñés que le da el nombre de La Retorna al complejo. Al construirse en una zona de orografía muy abrupta, el sistema para conducir el agua para mover las dos turbinas de la central de Brieva aprovecha las sucesivas curvas de su recorrido, de manera que con una longitud mínima de canal se gana en altura todo lo que el río ha descendido en la longitud de curva. Y es a esa ganancia de altura en curva a lo que se conoce como 'retorna'.

Tras encauzarse en la presa de arco de gravedad, una de las pocas que subsisten con esa tipología, el agua fluía a lo largo de 5.285 metros para alcanzar un desnivel de 62,5 metros al llegar a la central. Antes, discurre por un canal excavado en gran parte en la roca y cruza el Najerilla y el arroyo Brieva por dos acueductos de 60 y 32 metros de luz, los elementos de ingeniería más destacables. 

Un ingeniero genial. Si el conjunto hidroeléctrico de La Retorna es singular, la personalidad de su proyectista no le va a la zaga. Nacido en Logroño por circunstancias familiares (su padre llegó a la capital riojana destinado como artillero militar), Carlos Fernández Casado (4 de marzo de 1905) dio muestras muy pronto de su capacidad intelectual y con apenas 19 años ya era ingeniero de Caminos. A lo largo de su polifacética existencia, Fernández Casado se hizo también telegrafista, ingeniero de telecomunicaciones, estudió en Francia, donde contactó con el ambiente cultural de la época, se adentró también en el conocimiento de la historia del arte, y fue autor de publicaciones no solo técnicas, sino también históricas y arqueológicas. Se interesó por la filosofía, como lector asiduo de los clásicos griegos, pero también como a alumno de Ortega y Gasset y de Zubiri.

Gran experto en estructuras de hormigón, en su carrera profesional como ingeniero destaca su participación en obras muy conocidas, como los estadios de Chamartín, en Madrid, o el arco atirantado de San Mamés, en Bilbao.