Dos hermanos, tres éxitos

Mónica Burgos
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Ángel y Rubén son los creadores de Producciones Anafilaxis y Farma Skills, dos empresas de las que emanan tres negocios: una productora, una consultoría farmacéutica y un despacho de abogacía. ¿Su objetivo? Ganar un Goya

Ángel y Rubén Íñiguez Pérez - Foto: Óscar Solorzano

Dos hermanos con un sueño, muchas ganas y las expectativas como deben estar si el objetivo es el éxito: muy altas. «Ganar un Goya y ser seleccionados en los Oscar» es su objetivo, tal y como el pequeño de estos hermanos, Rubén Íñiguez Pérez, graduado en Comunicación Audiovisual y actual estudiante de Derecho, señala con plena seguridad. A su lado, asiente sonriente su hermano Ángel, abogado en ejercicio desde 2019, especializado en el ámbito mercantil, administrativo, de seguridad social, y el más singular, en derecho farmacéutico. Formaciones aparentemente dispares pero que los hermanos han sabido combinar y conseguir con ello no solo uno, si no tres negocios de éxito, en los que trabajan con empresas de la talla de Pfizer y AstraZeneca, y congregan a más de 100 alumnos.

Una productora, una consultoría farmacéutica y un despacho de abogacía son las tres líneas de negocio de los hermanos Íñiguez Pérez. Este ambicioso proyecto se remonta a agosto de 2019, cuando nace la productora audiovisual, Producciones Anafilaxis, con el objetivo de hacer publicidad, vídeos corporativos y de ficción, pero la llegada de la pandemia obligó a reconvertir el modelo de negocio.

«En colaboración con un amigo que es consultor de industria farmacéutica, comenzamos a realizar proyectos de e-learning para laboratorios y compañías farmacéuticas, y ahí encontramos una vía de negocio nueva con la que poder consolidarnos y asentarnos» explica Ángel, destacando que, aunque  «puede parecer que  esta línea está alejada de la productora, realmente tiene una gran vinculación ya que se centra en la producción audiovisual de cursos para la industria farmacéutica».

La popularidad que rápidamente alcanzó Farma Skills es lo que ha llevado a que, a día de hoy, esta línea constituya una empresa independiente, «ha dejado de ser una marca dentro de la productora y ahora es otra empresa a parte en la que desarrollamos otras líneas de negocio junto con nuestro socio de consultor de industria farmacéutica, que incluye consultoría para startups del sector farmacéutico y luego asesoría jurídica, por lo tanto, hay conexiones internas entre todos los negocios que hemos integrado aquí» explica Ángel. 

Un proyecto ambicioso, con mucho esfuerzo y retos de por medio en el que «lo más difícil fue internacionalizarse», tal y como señala Ángel, aunque enseguida su hermano Rubén puntualiza que, en realidad, «el primer proyecto ya era internacional». Se refiere a nada más y nada menos que a la empresa farmacéutica estadounidense Pfizer, «nos encargó la producción de vídeos e-learning durante la pandemia». 

Ahora se enfrentan con ganas y altas expectativas a un nuevo desafío «queremos lograr la dimensión adecuada para lanzar proyectos de largometraje, hasta ahora solo hemos hecho cortometraje y llevamos dos años preparando el guión» señala Ángel. Cortometrajes que les han llevado a algunos de los más grandes festivales de cine como el Festival de Cannes, Sitges o Texas.

Apuesta por La Rioja. Apenas han pasado unas pocas semanas desde que los hermanos Íñiguez Pérez inaugurasen su nuevo local en Avenida de Navarra de Logroño.

Una ubicación para nada aleatoria o casual, y es que estos hermanos viven, literalmente, en el piso de arriba. «Estábamos en la calle Lardero y en cuanto ha surgido la oportunidad de comprar este bajo e instalarnos aquí lo hemos hecho, porque nosotros hemos vivido siempre en esta calle y nos hacía mucha ilusión» expresa Ángel.

Aunque el mayor de los hermanos apostaba por la capital para instalar el negocio, finalmente el pequeño le convenció por apostar por Logroño y afincar en su ciudad natal su vida profesional. «Yo quería ponerla en Madrid porque entendía que era dónde había más mercado, pero Rubén insistió en arraigarnos en La Rioja por nuestras raíces» reconoce Ángel.

Una decisión, parece, más que acertada, y es que hasta el momento todo lo que pueden hablar estos hermanos es en clave de éxito, en gran parte gracias a la buena relación entre ellos. «Hay un buen nivel de entendimiento y complementariedad entre los dos, cada uno estamos especializados en una cosa y confiamos en el criterio del otro» señala Ángel , aunque también, como en todos los hermanos, «hay momentos de discrepancias y discusiones, aunque luego somos capaces de reconducirlas y serenarnos y a partir de ahí continuar con el desarrollo de los proyectos».

Ángel y Rubén enfrentan con ganas esta nueva etapa en el corazón de su casa y sin olvidar de dar las gracias a los que les han ayudado en el camino, «hemos tenido un componente de suerte, ha habido mucha gente que nos han ayudado y apoyado, y han querido y contribuido a que nuestro negocio se desarrolle y tenga éxito, y en gran parte por eso estamos aquí».