La sangría en el sector comercial deja 365 cierres desde 2018

R. Muro
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El censo de la Cámara refleja que Logroño perdió solo el pasado ejercicio 66 comercios. Cada mes cierran en la capital una media de dos establecimientos de proximidad. A principios de siglo había casi 3.000 negocios; actualmente so

La sangría en el sector comercial deja 365 cierres desde 2018 - Foto: Ingrid

El sector comercial no atraviesa, desde hace años ya, su mejor momento y la sangría de cierres, por encima de las nuevas apuestas que materializa el sector, se ha convertido en una constante. El censo que cada ejercicio elabora la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Rioja vuelve a dejar constancia de un sector que sufre, quizá algo menos en 2023 que en años precedentes, pero que continúa aquejado por un amplio abanico de factores.

Son 365 los establecimiento dedicados al sector comercial los que han bajado la llave desde 2018 a razón de sesenta cada año. O dicho de otra forma, Logroño pierde dos comercios cada mes. Todo ello analizando el saldo negativo que proyecta la diferencia entre altas y bajas durante los últimos seis ejercicios. Si se tiene en cuenta de forma exclusiva las bajas, la capital riojana ha perdido 999 comercios en los últimos seis años. Ahora bien, en el lado más positivo del balance, han abierto sus puertas en el mismo periodo de tiempo 635 nuevos locales comerciales.

De hecho, solo durante el pasado ejercicio 2023 echaron el cierre 66 locales, un dato que permite descifrar un cierto regreso a la normalidad después de la sangría generada a raíz de la pandemia del covid-19. Los datos recogidos por la Institución cameral reflejan de esta forma que en 2021 arranca la hemorragia de clausuras comerciales, que se prolonga durante 2022 a razón de cerca de cien negocios menos cada año. O dicho de otra forma, desde 2021 cierran 89,5 establecimientos cada ejercicio teniendo en cuenta siempre el saldo entre aperturas y cierres que refleja la Cámara de Comercio.

Sin embargo, 2023 parece, dentro de que el saldo entre las altas y las bajas mantiene su posición en negativo, un ligero respiro con veinte cierres menos en relación a los ejercicios de restricciones y confinamientos varios en los que derivó la pandemia.

Otro de los datos que traza la radiografía del sector comercial en la capital riojana apunta directamente a hace casi dos décadas. En el año 2005, cada día levantaban la persiana de sus negocios cerca de tres mil negocios. Al cierre de 2023, son 2.022 los que cada mañana abren sus puertas con el objetivo de cerrar una óptima jornada de ventas. Es decir, en 18 años, el sector comercial de Logroño ha perdido algo más de setecientos negocios (hecho el balance ya de altas y bajas) con una media de unos cuarenta establecimientos menos cada año. Es decir, el promedio de cierres anual también proyecta un incremento en términos absolutos alcanzado los sesenta anuales en los últimos seis ejercicios cuando al principio de la década del 2000 el saldo negativo no llegaba a los cuarenta cada año.

Peso específico. El análisis de la última década también mantiene fiel la tendencia al alza en el número de cierres. Entre los años 2013 y 2023 la capital riojana ha perdido 473 establecimientos comerciales. Es decir, una media de 47,3 establecimientos comerciales menos cada año, siempre en base al censo comercial que cada ejercicio cierra la institución cameral de La Rioja.

Dicho de otra forma, el paso del tiempo hace mella en un sector comercial que inició el siglo con un saldo negativo entre altas y bajas que no llegaba a los cuarenta anuales; se sumergió en la última década ya cerca de las cincuenta clausuras cada año; y se presenta en el último lustro en sesenta establecimientos comerciales cada año.

En definitiva, el histórico de datos de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de La Rioja indica que el sector comercial pierde masa y con  el paso de los años acelera su disminución en su peso específico aunque el pasado ejercicio haya propiciado un ligero y tímido respiro a la estadística. 

Es más, si a principios de siglo, Logroño ostentaba una cifra muy próxima a los tres mil negocios de proximidad, en la máxima extensión del concepto, la capital riojana se encuentra actualmente a punto de rebajar la barrera psicológica de los dos mil. Exactamente hay, según los datos de la institución cameral, 2.022 comercios de proximidad. 

«Las cosas no están bien pero podemos revertir la situación del comercio»

«Las cosas no van bien pero es muy importante ser positivo y ser conscientes de que la situación del comercio se puede revertir». Son palabras de Fernando Cortezón, responsable del área de Comercio de la Institución cameral de La Rioja quien no se atreve a aventurar hasta dónde puede llegar una sangría que aproxima, y mucho, por primera vez en lo que va de siglo a la barrera de los dos mil comercios en el ámbito de la capital riojana.

«El esfuerzo económico que realiza el comerciante por mantenerse abierto es enorme», matiza Cortezón refiriéndose a la tributación actual que soportan los propietarios de negocios de proximidad. A todo ello se suman también el gasto de alquiler o de energía. Y todo, en un contexto de «competencia desleal» con todo el panorama actual del comercio a través de internet.

En cuanto a la zona que mas sufre actualmente, el responsable de comercio de la Cámara, apunta directamente al centro de la ciudad, «donde se instalan, por ejemplo, comercio de moda que se nutren de las compras de toda la ciudad». Los establecimientos asentados en barrios tiene como objetivo a los vecinos del propio barrio y es un tipo de negocio «más enfocado a peluquerías, estilismo o alimentación», cita también a modo de ejemplo. Se refiere así a calles como Vara de Rey o Pérez Galdós, «donde hay actualmente muchos locales vacíos». Por su parte, las grandes superficies comerciales de la periferia «parece que ya están integradas en la ciudad e incluso comerciantes del centro han apostado por instalarse» en estas grandes superficies comerciales.

Con el comercio online y una situación impositiva desfavorable, la solución está, a juicio de Cortezón, más allá de las administraciones públicas locales, regionales o españolas. El responsable de Comercio de la Cámara apunta a Europa, quien debe coger las riendas para establecer unas directrices comunes. «Hay negocios que no sustentan la economía de la que se nutre». Y entre las medidas para levantar el sector comercial, apostilla también «la concienciación» para consumir en el negocio local.