La tosferina supera en mes y medio los casos de 2020 a 2023

R. Muro
-

La consejería de Salud ha detectado hasta el 18 de febrero 19 casos de la bacteria en el ámbito de la región. Desde el área de Gobierno de María Martín vinculan el repunte a la retirada de la mascarilla

Un padre sujeta a su bebé para administrarle una vacuna - Foto: Óscar Solorzano

No se han superado, al menos de momento, las cifras de los años previos a la pandemia, pero las autoridades sanitarias de La Rioja sí han detectado un aumento de casos de tosferina en el ámbito de la Comunidad autónoma. Solo en las siete primeras semanas del presente ejercicio 2024, es decir, hasta la semana del 12 al 18 de febrero, el Sistema de Enfermedades de Declaración Obligatoria han detectado ya 19 casos de una enfermedad respiratoria vinculada a los efectos de la bacteria Bordetella pertussis. Ahora bien, hay que tener en cuenta que a lo largo de todo el año 2023,  la sanidad pública regional detectó catorce casos, cinco menos que en las primeras siete semanas del presente ejercicio.

Sin embargo, siempre en base a los datos facilitados por la dirección general de Salud del Gobierno de La Rioja, los laboratorios confirmaron tres casos en 2020, ninguno en 2021, y tan solo uno en 2022. De hecho, desde la propia Consejería comandada por María Martín, observan un punto de inflexión en el comportamiento de la tos ferina a partir de marzo de 2020. «Coincidiendo con la implantación de las restricciones al contacto social por la pandemia del covid-19, la circulación de la Bordetlla pertussis se reduce drásticamente», señalan desde el área de Salud.

De la misma forma, observan que «el incremento de casos de tos ferina identificados en el primer año pospandemia podría estar relacionado con la eliminación de las restricciones al contacto social y a la supresión de las mascarillas».

Por edades, los datos de la Consejería relativos a los ejercicios 2023 y 2024 reflejan que la mayoría de los casos, como es habitual, afecta sobre en edades tempranas, fundamentalmente entre los cero y los catorce años si bien, también se ha detectado en estos dos años a partir de los quince años (cinco casos) y tres aislados diagnosticados encima de los cincuenta.

El Sistema Rioja de Salud (Seris), tal y como señalan desde la Consejería que dirige María Martín, administra una vacuna a los 2, 4 y 11 meses de edad con un recuerdo a los seis años. Por otro lado, se administra otra vacuna en cada embarazo «con el objetivo de proteger al recién nacido en las primeras semanas de vida», es decir, «hasta el momento en el que se puede proteger directamente con la vacuna a los dos meses». 

Hay que tener en cuenta en este sentido, que los colectivos que presentan riesgo elevado de sufrir complicaciones por tos ferina se focalizan en menores de un año, niños no vacunados o mal vacunados y personas con enfermedades crónicas como asma, fibrosis quística o cardiopatía congénita».

Precisamente, las mayores complicaciones derivadas de esta bacteria se agudizan en función de los antecedentes de vacunación. «En menores de seis meses, si no se ha completado la serie primaria de vacunación pueden darse riesgos de complicaciones e incluso de mortandad». Ahora bien, son casos muy aislados y «se produce en niños muy pequeños no vacunados». Entre las posibles complicaciones, «la neumonía es la más común en todos los grupos de edad.

De hecho, «el principal objetivo actualmente es precisamente, la protección de los más pequeños», señalan desde Salud.

Transmisión. La bacteria que genera la patología «se transmite a través del contacto directo con secreciones respiratorias o mediante gotitas de saliva», tal y como explican desde la consejería de Salud de la Comunidad autónoma. De ahí la sospecha de que su evolución a lo largo de los últimos años haya estado estrechamente vinculada a la pandemia del covid-19. Dicho de otra manera, el número de casos confirmados en laboratorio han crecido considerablemente con la retirada de la obligación del uso de la mascarilla.

El repunte no llega, de momento, a cifras prepandemia

La evolución de la tosferina refleja en el ámbito de la Comunidad autónoma de La Rioja un comportamiento similar al detectado en el conjunto del país. España había registrado ya el pasado año cerca de dos mil casos confirmados, que habían derivado en aproximadamente medio centenar de hospitalizaciones de niños. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó también en septiembre sobre un incremento considerable de casos durante el presente invierno, con especial incidencia en el hemisferio norte. Un pronóstico que se ha cumplido, al menos, en España.

Los gráficos de la evolución de la infección, marcan claramente un aumento exponencial de casos de tosferina en el año 2015, momento en el que España confirmó cerca de diez mil casos. A partir de esa fecha, comienza a descender la curva de contactos hasta el año 2021 en el que las restricciones impuestas por la pandemia y el uso de la mascarilla redujeron casi a cero el número de casos (115 en toda España). La curva marca una tendencia al alza hasta los cerca de dos mil registrados el año pasado. Un incremento que, al menos de momento, no llega a las cifras prepandemia, 3.503 en el conjunto del país en 2019 y 77 casos en La Rioja.