Máximas históricas y alerta por la floración adelantada

Gustavo Basurto
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Los picos de calor, con 20,5 grados ayer en Haro, no se han dado en un 24 de enero al menos en los últimos 75 años. En una semana comenzará la floración de los almendros, que el calor ha adelantado, lo que les deja expuestos a posibles heladas

La imagen de paseantes en manga corta no es extraña estos días. - Foto: Óscar Solorzano

El cambio climático tiene muchas consecuencias y una de ellas es que hace malos adagios del refranero. Si enero llega a su fin con las mismas temperaturas de esta semana, ni la nieve será 'dura como el acero', ni valdrá más 'una gorra que un sombrero'. Aunque en la calle y en las conversaciones de bar lo anormal de vivir un enero con máximas de 20 grados es tema recurrente, son los registros de las estaciones meteorológicas los que dan una idea certera de la magnitud de la anomalía. Y los datos son contundentes. Los 20,5 grados de máxima alcanzados este miércoles en Haro y un valor similar en Villoslada de Cameros, una localidad habitualmente fresca, no tienen parangón con al menos los últimos 75 años en La Rioja.   

Más allá de la anécdota de un registro histórico, las elevadas temperaturas de esta semana y la previsión de que el termómetro continúe aún unos días con valores más primaverales que invernales preocupa a los agricultores, principalmente los productores de almendra, el cultivo que antes brota, que temen una floración adelantada que exponga a los árboles a las heladas, lo que diezmaría la cosecha. 

Y no hablamos un episodio algo más caluroso de lo normal. Según los datos extraídos por El Día de La Rioja del registro de temperaturas de las estaciones meteorológicas del Gobierno de La Rioja (que comienzan en 2002) y más atrás en el tiempo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), no se habían superado los 20 grados en toda la serie histórica disponible de registro de temperaturas (desde 1949), mientras que ese valor se ha rebasado el martes y ayer miércoles. 

Es más, el pico de 20,5 grados de temperatura máxima registrada este miércoles en Haro (22,5 grados en Villoslada, según la estación del Gobierno riojano) casi duplica la media de las máximas alcanzadas en, al menos, el último medio siglo para un 24 de enero, que es el periodo chequeado por este periódico, y que ronda los 11,5 grados. 

Desde ese mismo día de 1949, cuando el mercurio subió hasta los 12,4 grados de máxima en Agoncillo, en ninguna otra festividad de San Francisco de Sales hasta la de ayer se habían visto termómetros marcando más de 20 grados. Lo más cercano son los 19,1 grados de máxima que alcanzó la capital riojana en 2009. El contraste es llamativo si echamos la vista atrás un año, porque el 24 de enero de 2023 la máxima era de 4,6. Más distancia hay aún con el 24 de enero de 1952, que dejó la máxima más fría de la historia, con solo 0,2 grados.

Más que hablar de un fenómeno vinculado al cambio climático, la delegada de la Aemet en La Rioja, Paloma Castro, prefiere referirse a lo que acontece estos días como una anomalía provocada por una situación anticiclónica muy marcada, un «bloqueo» en la atmósfera que impide la llegada de borrascas y de masas de aire frío. La consecuencia es que aunque las temperaturas bajan por las noches, las horas de insolación y los altos valores alcanzados por el día hacen que la tierra se caliente, explica esta experta, que destaca anomalías sobre la efemérides del presente mes de, por ejemplo, 5,3 grados, en Enciso, que este miércoles marcó la segunda máxima más alta en los registros de Aemet, con 20,2 grados. 

 

17 grados en valdezcaray. En Valdezcaray, que abría sus instalaciones hace casi dos semanas gracias a una nevada y a sus cañones de nieve artificial, la subida de temperatura (ayer superó los 17 grados) ha menguado la superficie esquiable de manera que solo está abierta la pista de principiantes.

El calentamiento de la atmósfera y del terreno 'engaña' a los cultivos y pone en riesgo producciones como la de almendra, dado que los    árboles florecen antes de tiempo (alguno ya lo ha hecho) y quedan expuestos a posibles heladas. «Esta semana veremos ya flores en los almendros y de hecho alguna ya se ve», comenta Pedro Martínez Escalona, agricultor de Quel, que considera que el calor de estos días «es lo peor que puede hacer ahora». En aproximadamente una semana comenzará la floración generalizada de los almendros, con un adelanto de unos 15 o 20 días. Es -dice- «una locura de adelanto en la brotación de todo», con el peligro de que más tarde lleguen las temidas heladas.

 

«El anticiclón seguirá esta semana y la siguiente»

El calor anormal por estas fechas seguirá al menos este jueves y el viernes. Las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apuntan a que este jueves se vivirá una nueva jornada 'primaveral' y mañana las temperaturas podrían incluso subir. Sí se percibe un descenso térmico de uno o dos grados para el sábado y valores no tan altos también el domingo, explicó ayer a El Día de La Rioja la delegada de la Aemet, Paloma Castro, que indica que tal vez la próxima semana las máximas regresen a valores más propios del mes de enero, con una previsión de máximas en el observatorio de Agoncillo de 10,2 grados el martes y 15 el miércoles. «La anomalía es importante», comenta Castro, que pronostica que el anticiclón instalado sobre el territorio español continuará impidiendo la llegada del frío esta semana y la siguiente. La representante de la Agencia Estatal de Meteorología apunta la curiosidad de anomalías térmicas en las temperaturas máximas de ayer en localidades normalmente frescas, como Anguiano, que superó en 5,4 grados la efemérides del presente mes de enero. Con ser llamativas las temperaturas máximas de estos días, a Paloma Castro le resulta igualmente extrañas las mínimas registradas, muy altas para la época del año. Como ejemplo, citó los 8 grados de mínima registrados en Valdezcaray.