Flores expuestas al frío postrero y suelos secos

G.B.
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Al riesgo de heladas sobre cultivos adelantados se une la sequía. «Si no llueve, este año será peor que el anterior», dice un agricultor de Quel

Un agricultor muestra un almendro ya florecido, en una imagen de ayer. - Foto: El Día

El eterno sino de los agricultores es estar pendientes del cielo...y del termómetro. Para los cultivos, tan malo es el frío extremo como el excesivo calor, o que un meteoro de estos llegue a destiempo. Y 20 grados de máxima un 24 de enero es una anomalía considerable, que de mantenerse puede comprometer cultivos como la almendra, con los árboles a una semana de entrar en fase de floración más o menos generalizada. Que los árboles tengan ya flores en unos días en vez de hacerlo a mediados o finales de febrero, les deja expuesto a heladas que aún pueden llegar en lo que queda de invierno.    

«20 días de adelanto son 20 días más de riesgo de helada», comenta Pedro Martínez Escalona, agricultor de Quel, que además de almendra se dedica también al cereal, al olivo y a la viña. Pese a todo, este productor riojabajeño, miembro de la organización agraria UAGR, cree que la situación «aún se puede arreglar», siempre que cese el periodo de temperaturas tan anormalmente altas y que no se den más tarde fuerte heladas que sorprendan a las plantas con su ciclo vegetativo adelantado, 'engañadas' por el calor.

A su juicio, estas temperaturas inéditas para esta época del año evidencian un cambio de ciclo. «El ciclo se está adelantando, eso está claro». El exceso de calor -detalla- y el mayor número de horas de luz hace que se caliente la tierra lo que hace que «se mueva» la savia de las plantas y acaben brotando antes de lo normal. En el caso del viñedo, es en marzo cuando las plantas «empiezan a llorar», por lo que aún no se ve afectada, aunque Martínez cree que si enero sigue con máximas de 16 y 18 grados «también se adelantarán». 

Pero a este productor de Rioja Baja, tanto o más que las altas temperaturas y el adelanto en los cultivos le preocupa la sequía que aqueja a esta parte de la región. «No es normal que la tierra esté tan seca; llovió algo en noviembre y después no ha caído casi nada», apunta Pedro Martínez Escalona, que advierte de que tanto las bajas temperaturas previas al episodio de calor y la sequía han hecho que el cereal esté «parado». 

Enciso tardará en llenarse. De no llover en los próximos meses, los daños de la sequía en Rioja Baja pueden superar a los del pasado verano. «Si no cambia, el año viene complicado», apostilla este agricultor, que señala que incluso las fincas de regadío pueden verse afectadas al no estar aún en explotación el embalse de Enciso, ahora en fase de llenado tras su vaciado para las pruebas de carga. «Si no llueve, a ver cuándo se va a llenar el embalse, porque, además, no ha nevado en Oncala», indica.